Vinos en lata: del picnic a la playa, sin sacacorchos

Inspiradas por su éxito en los Estados Unidos, varias bodegas anticiparon el lanzamiento en la Argentina de este novedoso formato
Inspiradas por su éxito en los Estados Unidos, varias bodegas anticiparon el lanzamiento en la Argentina de este novedoso formato
Sebastián A. Ríos
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2 de noviembre de 2019  

Cerremos los ojos y pensemos por un momento en el verano: calor, mucho calor, y las ganas de hacerle frente con algo refrescante. Estamos en la playa. El sol pega con ganas. Abrimos la heladerita que descansa al abrigo de la sombrilla y sacamos una lata. ¡Está helada! La abrimos y bebemos un trago de. vino. Sí, vino, vino espumante. ¡Por fin llega a la Argentina el vino en lata! Y con este formato, la posibilidad de tomar la bebida nacional en situaciones que no suelen ser amigables para la botella de vidrio de 750 ml.

En los últimos días, tres grandes bodegas -grandes, en lo que respecta a volumen realmente masivo de producción- anunciaron que en las próximas semanas llegarán a las góndolas con vinos en lata: Finca Las Moras incursionará con un Dadá 7 Sweet y otro Sweet Pink, Santa Julia lanzará un Chenin Dulce Natural, mientras que Estancia Mendoza hará lo suyo con sus Dilema Sparkly Dulce Natural y Dilema Sparkly Pink.

Se trata en todos estos casos de vinos espumantes, dulces, muchos de ellos rosados y de baja a muy baja graduación alcohólica, lo que delata el interés por estar a tono con buena parte de las tendencias que se reflejan en el consumo de vinos de las generaciones más jóvenes. Pero los mencionados son solo la primera avanzada: Grupo Cepas -gran jugador en el rubro latas con su Dr. Lemon- planea llegar al verano con un vino en lata, al igual que Bodega Los Toneles, que para comienzos de 2020 tiene proyectado lanzar su Malbec del Tanque para convencernos de que no solo de burbujas se trata este formato.

Nuevas ocasiones

Pero, ¿por qué en lata? "El vino en lata abre la posibilidad a nuevas situaciones de disfrute: en la playa, en un picnic, en la pileta, solo en casa -responde Nancy Johnson, embajadora de marca de Santa Julia-. Además, incentiva el consumo responsable a través del formato individual, para aquellos que toman vino solos y requieren formatos que se ajusten a sus necesidades".

Santa Julia cuenta ya con experiencia en este formato, ya que el año pasado lanzó vinos en formato lata en los Estados Unidos. "Luego de comunicar la comercialización en lata de nuestra línea de vinos Orgánicos y Tintillo para el mercado norteamericano recibimos muchas consultas del consumidor local. Los argentinos estaban pidiendo introducir este formato en el mercado argentino", asegura.

El éxito del vino en lata en el exterior se presenta como un camino virtuoso a seguir en un contexto como el local, en el que el consumo de vino per cápita viene en caída. "Nos ha despertado la curiosidad por los vinos en lata el creciente consumo que hay en los Estados Unidos -reconocen José Millán y Marisel Millán, director y comercial, respectivamente, de Bodega Los Toneles-. La idea es también exportarlo, por eso estamos preparando nuestra estructura para enero de 2020 y queremos lanzarlo primero al mercado interno para luego llevarlo al exterior".

Para Franco Lubrano, gerente de Bodega Estancia Mendoza, "la lata brinda una practicidad para incorporar el vino en momentos en donde antes no estaba presente, principalmente por ofrecer la porción individual que tanto nos pedían nuestros consumidores".

Por su parte, Juan Faggiolini, Head Marketing de Grupo Cepas, agrega: "La cerveza es la bebida que más creció, gracias a ocasiones de consumo por fuera de los almuerzos y cenas. Ganan en after office, en bares y discos, al aire libre. Vemos que el vino necesita una renovación y es por eso que buscamos desarrollar un proyecto de vino en lata que abarque esas ocasiones de consumo."

Formato flexible

"Las latas representan de alguna manera el aquí y ahora de un estilo de vida sin complicaciones; no requiere equipo extra (sacacorchos, copa) porque son un contenedor de tamaño único listo para servir", acota Luciano Esses, jefe de marca de Dadá, que coincide en que la "flexibilidad" del formato lata permite que el vino sume nuevas situaciones de consumo que hasta ahora le eran ajenas. "También es cierto que es un formato que tiene sus reglas y muchas veces ésas reglas van en contraposición al consumo establecido de nuestra bebida nacional -agrega-. En tanto la lata propone un momento de beber al vino de manera mas individual, descontracturada y en situaciones menos protocolares y más relajadas, la botella construye imaginarios más formales, ceremoniales y con rituales".

Independientemente de las bondades del nuevo formato, el vino en lata deberá -al menos en los consumidores autopercibidos como "conocedores"- enfrentar varios mitos, entre los que pica en punta el que señala al vino en lata como producto de mala calidad, o aquel otro que sostiene que el envase metálico altera las características organolépticas del vino. Si bien es cierto que difícilmente uno encuentre etiquetas de alta gama en lata en la góndola, lo que está detrás de la elección de la bebida con la que rellenar estos envases no es una cuestión de calidad, sino más bien el tipo de vino que se adapta a este formato.

"Hay bastantes estudios que muestran que la conservación del vino en la lata no es igual en el mediano o largo plazo que en una botella de vidrio. Eso refuerza que sean vinos para consumo joven, rápido, y en ese sentido la lata viene a dar un envase más que no trae demasiado detrimento en comparación con la botella o con el bag in box (formatos similares en lo externo a un tetra brik, pero de mayor tamaño y gran capacidad de conservación del producto)", comenta Matías Prezioso, presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS), quien precisa: "Estamos hablando de blancos o tintos del año (de la cosecha actual, en este caso 2019), o de los espumantes en los que se conserva bien el tema de la burbuja".

Sin embargo, tal vez el principal obstáculo para la adopción del vino en lata no sean los mitos que giran a su alrededor, sino sencillamente la falta de costumbre de beber vino fuera de las situaciones habituales. Obstáculo... o aliciente.

"En la Argentina somos muy apegados a los formatos tradicionales, tanto en las ocasiones de consumo, como en las porciones. Pero el consumidor estaba pidiendo este nuevo envase, para acompañarlo con la porción justa en ocasiones en donde no encontraba al vino como alternativa", concluye Lubrano.

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