
Virginie Ledoyen: la nueva B. B.
Con una larga experiencia a pesar de su juventud, la luci-dez y la belleza de esta actriz de 27 años que ya filmó en Hollywood con Leonardo Di Caprio pero prefiere Francia, su país, la sugieren como sucesora de la mítica Bardot
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Así como los griegos nos dejaron el legado de la tragedia, los franceses contribuyeron a la cultura del mundo con el champagne y, dentro del espectáculo, con las diosas de la pantalla. Bardot, Deneuve, Binoche: todas ellas ayudaron a definir la imagen de feminidad, y no sólo por ser las mujeres más bellas del mundo, sino porque además brillaban por su inteligencia, su porte, su misterio. La portadora actual de esa antorcha, la nueva Bardot, se llama Virginie Ledoyen.
Ya era la sirena cinematográfica de su país antes de ganar la atención internacional gracias a sus exploraciones submarinas con Leonardo DiCaprio en La playa. Y también protagonizó –junto a Catherine Deneuve y otras mujeres legendarias– uno de los éxitos del año, 8 mujeres, del director François Ozon.
Ledoyen es una mujer muy independiente, decidida a no dejarse deslumbrar por Hollywood: “Después de la La playa –dijo–, todo el mundo esperaba que me mudara a Los Angeles.” Pero la meta de su vida no era hacer films estadounidenses. En realidad, aclara, es muy feliz en París, y además, los proyectos que le ofrecieron en Hollywood no eran de su agrado. “Durante años, las cosas fueron muy duras para el cine francés –explicó–. Pero ahora tenemos una generación de directores jóvenes capaces de tratar cualquier tema: podemos hacer comedias como 8 mujeres y Amélie, y thrillers y películas de acción.” Las estadísticas la confirman: a pesar de la amenaza de la globalización y del predominio del inglés, la mitad de los films que se ven en Francia son franceses.
A los 27 años, Virginie parece disponer de todos los recursos de una actriz más madura. Su talento fue reconocido cuando tenía apenas un mes y fue protagonista de una publicidad de pañales. De allí en más fue modelo para revistas y la TV, y desde muy joven fue el célebre rostro de la publicidad de L’Oréal.
Su verdadero apellido es Fernández, pero Virginie adoptó para la escena el apellido de su abuela paterna, Ledoyen, que fue actriz teatral. Su padre, un comerciante de los suburbios de París, aceptó con reticencia que Virginie actuara un par de días a la semana, mientras aún estaba en la escuela, hasta que se graduó en l’Ecole des Enfants du Spectacle. Cuando quedó claro que su vocación era actuar –a los 13 años–, la familia en pleno la respaldó. A los 16 ya vivía sola, en un departamento del centro de París, cumpliendo de ese modo sus aspiraciones de independencia. Su primer beso en la pantalla se lo dio el ya muy maduro Marcello Mastroianni. En 1996 recibió el Premio César a la mejor actriz joven por el film Una chica soltera, de Benoit Jacquot. En 1995, mientras filmaba esa película, conoció a su actual marido, Louis, con el que tiene una hija de 2 años. “He sido muy afortunada. Siempre he trabajado con buenos directores –ha dicho–. Mi vida es ordenada y casi aburrida: en eso, no me parezco nada a Bardot.”
Virginie, según dice, sigue trabajando como modelo para poder elegir los papeles que se le ofrecen en cine. Ahora está en plena filmación de Bon voyage, del director Jean-Paul Rappeneau, junto a Isabelle Adjani y Gérard Depardieu. Ledoyen parece cumplir, hasta ahora, su mayor deseo: "Cuando sea vieja, quiero tener una carrera de la que pueda estar orgullosa".




