
Whatsapp como punto de encuentro
Para sus creadores, Facebook sirve para que las personas se conecten y compartan sus fotos, textos y videos, entre muchos otros contenidos. Se basa en las fotos, las imágenes y los videos que comparten en sus muros, como en los mensajes privados que los usuarios intercambian en el servicio de mensajería Messenger.
También en este segmento se encuentra WhatsApp, un servicio de chat omnipresente en cada teléfono móvil que terminó siendo adquirido por 22.000 millones de dólares.
¿Por qué Facebook invirtió tanto dinero por un servicio de chat para teléfonos móviles que se superpone con Messenger y que ni siquiera comparte la misma filosofía de la red social? De hecho, los fundadores de WhatsApp rechazan de lleno cualquier tipo de publicidad.
El punto está en las conexiones que WhatsApp logró ofrecer a sus usuarios: más allá de los mensajes enviados a la lista de contactos, crecieron los grupos cerrados y privados donde se conectan familiares que viven en distintas partes del mundo, los padres de los hijos que asisten a un mismo colegio o jardín de infantes o el grupo de amigos que busca organizar una salida de fin de semana.
Sea con mensajes de voz, videos o fotos, el mundo de WhatsApp tiene sus propios chimentos y filtraciones al igual que cualquier otra red social, e incluso tiene hasta sus propias historias virales.
"No te puedo creer la cantidad de gente que me está mandando mensajes. De Misiones, de Uruguay, ni hablar de acá, que me preguntan si soy yo", cuenta un ignoto y neurótico protagonista a su amigo, después de una serie de mensajes de voz con historias de fiestas electrónicas, viajes a Ibiza y tantos otros excesos que circularon por los teléfonos móviles.
"Me quiero matar, por Natalí", cierra la última pista de audio. ¿Cómo seguirá esta historia? Sigan el próximo capítulo en sus grupos de WhatsApp.







