Después de una época de furor sepultada con la crisis de 2001, los bares de vinos vuelven a escena
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Fueron moda y tendencia a fines de los años noventa, pero no lograron sobrevivir a la crisis iniciada en diciembre de 2001. Hoy, más de una década después, los wine bars porteños vuelven a la carga, con formatos renovados y ganas de marcar la cancha gastronómica.
Es imposible hablar de wine bars argentinos sin pensar en Gran Bar Danzón, no solo un pionero en la materia (abrió en 1998), sino además el único que logró atravesar la década y mantenerse vigente. Mucho tiene que ver el equipo societario que está detrás de esta propuesta: Luis Morandi y Patricia Scheuer, los mismos que abrieron el restaurante Sucre, el Bar Uriarte y que hoy están a cargo del exitoso BASA, en Retiro. "Antes de 1998 era muy difícil pensar en vinos por copa. No había oferta, unas pocas etiquetas clásicas dominaban el mercado. Pero empezaron a surgir nuevos vinos: los Rutini, el Syrah de Finca La Anita, los Catena Zapata. La industria del vino estaba en pleno cambio y el Danzón mostraba esto", recuerda Morandi. Por aquellos tiempos, Buenos Aires se llenó de wine bars. Aparecieron costosas máquinas para mantener los vinos abiertos, se renovó la cristalería, las cavas climatizadas ocuparon la vista. El formato auguraba un éxito garantizado. "La palabra se puso de moda, cualquiera se denominaba así. Pero no eran lugares bien pensados", dice Morandi. Leyendo el diario del lunes, se le da la razón: ninguno de los lugares abiertos sobrevivió al tiempo (casos como el de La Morocha en Palermo, Epicúreos en la Imprenta, Arguibel en Cañitas y sigue la lista...).
Pero hoy es tiempo de revancha. De mediados de 2013 a la fecha abrieron al menos tres nuevos wine bars, además de varios bares que sumaron un importante servicio de vino por copa a su propuesta de cócteles.Pain et Vin, Peugeot Lounge y Trova ofrecen muy rica comida, cavas a la vista, sommeliers en el servicio y una cuidada y rotativa clasificación de vinos seleccionados por copa. "Buenos Aires precisa lugares así. Si viajás por el mundo, hay wine bars en Francia, en Inglaterra, en Estados Unidos. La Argentina es productora de muy buenos vinos; esta bebida es parte de nuestra cultura. Todavía muchos no se acostumbraron a pedir por copa, pero hay que mostrarles que es posible. Podés tomar vinos muy buenos a un precio mucho más razonable. Y el formato te permite descubrir nuevas etiquetas: si bien trabajamos con algunas bodegas grandes, priorizamos tener un porfolio de vinos menos conocidos, que te abran la cabeza", dice Alejandro Verbitsky, socio fundador de Trova, la última apertura en materia de wine bars en Buenos Aires.
Una selección de quesos y fiambres, tapeos, algunos platos calientes, ricos vinos, un servicio atento que sepa recomendar. La fórmula no puede volver a fallar.
Opciones recomendadas
<b>TROVA | Honduras 5903</b>
Trova es una apuesta integral al vino. Ya desde la calle, lo primero que se ve es la inmensa cava vidriada, con mesa central pensada para eventos y catas dirigidas. Con capacidad para 3.000 botellas, la cava incluye unas doscientas etiquetas, con opciones para todos los gustos y bolsillos. Lo mejor, como buen wine bar, es elegir los vinos por copa, de una carta rotativa que ofrece veinticinco variedades semana a semana. Para acompañar, es excelente la tabla de quesos (crottin, pecorino, brie, parmesano) y fiambres (jamón Parma, salames de ciervo y de jabalí). También hay tapas calientes (carpaccio de salmón ahumado, burrata con jamón crudo) y platos del día (podría ser una deliciosa carrillera de vaca al cabernet). Un espacio despojado, de maderas claras y mobiliario moderno, para una cena junto a los aromas del vino nacional.
<b>PEUGEOT LOUNGE | Honduras 5624</b>
La marca de autos franceses desembarcó en Palermo (reproduciendo el éxito de su bar parisino) con un multiespacio: una planta alta con restaurante, terraza y salón privado; y una planta baja con barra de cócteles (recetas de Inés de los Santos) y de vinos. La selección de etiquetas la armó Fabricio Portelli, quien también ideó un despacho por copa muy original. Cada día ofrecen dos etiquetas distintas (lo llaman "Copados"), y también degustaciones verticales (diversas añadas de un mismo vino), y por regiones de la Argentina. Pero lo mejor es la selección Copa Top, que permite probar algunos de los vinos más exclusivos del país (esos que valen más de $500 en vinoteca), pero por copa. Desde un Cheval des Andes a un Enzo Bianchi Gran Cru, desde un Lindaflor Malbec a un Zuccardi Zeta. Para comer, platillos inspirados en diversos países del mundo, con recetas de Martín Baquero.
<b>PAIN ET VIN | Gorriti 5132</b>
Pan y vino. Nada más básico, nada más delicioso. Así lo pensaron la sommelier Eleonora Jezzi y el cocinero Ohad Weiner al fundar este espacio. Los panes (de campo, integrales, de centeno, de oliva) comparten un sabor ligeramente ácido, típico de la masa madre, y la costra crujiente del horno a leña. De ahí salen sándwiches perfectos, además de acompañar unas buenas tablas de queso. Los vinos, seleccionados por fuera del mainstream, se ofrecen por copa a muy buenos precios, incluidas etiquetas de bodegas como Patritti, Lindaflor, Lamadrid o Passionate Wines. Es un espacio diurno y luminoso: abre desde temprano y cierra apenas pasado el after office. Pero siempre hay tiempo para una copa de vino.
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