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Xuan Lan. Quién es la vietnamita que conquistó la cuarentena con sus clases de yoga

Jimena Barrionuevo
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1 de septiembre de 2020  • 00:42

Durante los primeros meses de confinamiento, hubo un nombre que resonó en las pantallas de todo el mundo. Y su portadora, sin buscarlo ni mucho menos imaginarlo, pronto se convirtió en la profesora de yoga más famosa de Internet. Hoy todos hablan de ella, leen sus libros, siguen su cuenta de Instagram y practican yoga en cualquier parte de la casa con sus vídeos en YouTube.

Aunque su familia es de origen vietnamita, Xuan Lan (que significa orquídea de primavera en vietnamita) nació en Francia y se mudó a la ciudad de París cuando solo tenía dos años. En la Ciudad de la Luz pasó toda su infancia y juventud hasta que finalizó sus estudios universitarios. "La educación en casa era muy vietnamita, como las de otras familias inmigrante en Francia. Eso quiere decir con doble cultura, una asiática, tradicional y otra occidental y parisina. Los vietnamitas son muy trabajadores, priorizan la educación académica sobre la educación emocional. Es lo opuesto de la cultura francesa. Y, en ese sentido, para mis padres era muy importante que yo tuviera buenas notas, diplomas de escuelas o universidad reconocida que me permitirían acceder a una buena posición profesional y social e integrarme en una sociedad en la que éramos extranjeros".

Sin lugar a dudas, ese mandato no contemplaba el arte, la música, el teatro, la historia o la psicología como posibles carreras universitarias. Entonces, la opción que se le presentó a Xuan fue elegir entre las carreras de médico o finanzas, y ella se inclinó por la segunda. "Cursé tres años de universidad en la Facultad de Económicas y Finanzas pero después de unos meses de práctica en una empresa que se dedicaba a los mercados financieros y la bolsa, me di cuenta que leer números en tres pantallas de ordenadores no era lo mío, y decidí cambiar por marketing en el sector de las telecomunicaciones y nuevas tecnologías".

Casa Batlló.
Casa Batlló. Crédito: Edu García.

Luego llegó un posgrado en marketing y la posibilidad de viajar los Estados Unidos para buscar mejores oportunidades. En Nueva York, comenzó trabajando en una empresa francesa que se dedicaba a las ferias y los congresos y en ese contexto conoció el yoga. "Después de 9 años en un banco, notaba que me faltaba algo y que mi trabajo corporativo no me llenaba. Había contratado un coach para hacer un trabajo personal de reflexión sobre mi carrera y fue él quien me sugirió practicar yoga. Sin embargo, en aquel momento no era una opción que yo visualizara como una fuente de ingresos, quería mantener el yoga como una disciplina complementaria. Hasta que una buena excusa para dar el salto llegó. Un desacuerdo con mi jefe fue el detonante para tomar la decisión de cambiar de camino profesional y dedicarme a la enseñanza del yoga, algo que me llenaba más al nivel personal, aspiracional, y espiritual. Lo hablé con mi esposo porque era una una apuesta y un riesgo a nivel económico de ir por mi cuenta y él me apoyó".

Sin mirar atrás

Y es una decisión de la que jamás se arrepintió. Se mudó a Barcelona para profundizar sus conocimientos y en 2012 fue una de las fundadores del llamado Free yoga en España, un tipo de yoga al aire libre en clases multitudinarias que se convirtió en todo un éxito. En 2016 publicó Mi diario de yoga, un plan de cuatro semanas para introducir al lector en el yoga diario (en venta en Amazon) y el año pasado lanzó, Yoga para mi bienestar, un libro con recetas donde relata cómo fue su viaje hacia el equilibrio, junto a prácticas de yoga disponibles en su canal de YouTube.

Allí hay cientos de prácticas, cada una con una finalidad. Para los que recién comienzan, hay propuestas sencillas; los que tienen un nivel más avanzado, pueden optar por diferentes clases distintos grados de dificultad. La clave de las sesiones de Xuan Lan es la sencillez: cualquiera puede hacerlas. Según la propia Xuan (@xuanlanyoga) su yoga es para todos. "Me preguntan a menudo qué tipo de yoga enseño. Lo defino como un yoga dinámico para gente urbana, activa, que necesita desconectar de su rutina y reconectar consigo misma".

¿Cómo consigue llegar a su público esta vietnamita? Ella misma lo aclara, "Difundo la enseñanza del yoga de manera fácil y accesible para todos. La disciplina tiene varios pilares, el más conocido es la parte física de las posturas, el segundo es la meditación y el tercero la respiración que nos conecta con las emociones. Es una práctica all-in-one perfecta para mover el cuerpo y mantenerlo en forma en casa, la meditación ayuda a luchar contra el estrés, y la respiración nos relaja. Mi método es didáctico, práctico y fácil de seguir. Llevo 20 años practicando, 8 años dando clases de yoga presenciales, he publicado dos libros y 300 vídeos en YouTube. Creo que mi recorrido y experiencia como alumna y profesora me permiten ofrecer un contenido adaptado a lo que los usuarios/alumnos online necesitan".

En el museo MACBA.
En el museo MACBA. Crédito: Ruben Soler @elevatorbeat.

El secreto detrás del éxito

Xuan Lan reflexiona en voz alta y asegura que hubo tres factores que la ayudaron en el proceso de transición. Reconoce que se enfrentó a muchas incertidumbres cuando dejó el mundo del marketing y la banca y decidió dedicarse al yoga.

"El primero, afrontarlo como una decisión de pareja, porque suponía un sueldo menos y una situación precaria de empezar un nuevo trabajo desde cero. El segundo, darme cuenta de que la dedicación y la pasión que volcaba en desarrollar esta nueva carrera me llenaban mucho más que el trabajo que tenía en el que pasaba diez horas al día sentada en una silla. Eso te inyecta mucha energía positiva y te da alas creativas, porque no tienes que atender a la burocracia de una gran empresa, sino que te permite probar cosas y actuar más rápidamente. Y, en tercer lugar, ponerme un plazo: si la aventura no funcionaba en seis meses o un año, confiaba en que mi experiencia anterior siguiese siendo válida y volver a echar currículums en empresas del sector en el que trabajaba. Tu carrera no desaparece porque dediques un tiempo a un proyecto personal".

Fundación Joan Miró.
Fundación Joan Miró. Crédito: Ruben Soler @elevatorbeat.

En ese sentido, uno de los recuerdos que conserva con mayor cariño es que el feedback que tenía de sus primeros alumnos era mucho mejor que el que obtenía de su jefe. Allí encontró un incentivo más que gratificante y que le dio coraje y voluntad para seguir.

"El yoga está basado en la práctica, no hay rendimiento u objetivos. Trasladado al fitness, sería como entrenar, y para entrenar, hay que repetir con un ritmo y una constancia. Si crees que el yoga te aporta bienestar, debes repetir la misma clase, la misma meditación. Para ello es fundamental encontrar profesores que te inspiren, ya sea de forma presencial, en podcast, en vídeo. En yoga nunca vas a mejorar si no repites las asanas, porque es la forma de que te conozcas a ti mismo. A todos les recomiendo que practiquen una rutina hasta que su cuerpo fluya con el movimiento, hasta que no tengan que mirar la pantalla o al profesor porque, sólo con escuchar, ya saben lo que tienen que hacer y qué sensaciones van a experimentar. Cuando llegas a ese nivel, entras en una meditación del movimiento: escuchas tu respiración, escuchas cómo reacciona tu cuerpo, cómo le afecta el día que estás pasando. Y ésa es la base de la meditación: la observación constante de uno mismo".

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