Zanna Clay, primatóloga: “La cercanía física es una forma muy poderosa de manejar el estrés”
La experta hizo un estudio sobre el comportamiento de bonobos y chimpancés y destacó la importancia del contacto, como abrazos y besos; el ejemplo para humanos
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En el reino animal, la convivencia en grupo exige competir por los recursos, pero también cooperar para sobrevivir y, en el día a día, la cercanía física es una forma poderosa de manejar el estrés y crear comunidad, según la primatóloga Zanna Clay. La experta realizó un extenso estudio entre primates y descubrió que la interacción entre los bonobos y los chimpancés no es tan diferente a la de los humanos.
El afecto físico como una herramienta social para reducir la tensión en momentos extremos
Zanna Clay, profesora de psicología en la Universidad de Durham, encabezó un estudio para comprobar que el contacto físico tranquilizador fomenta la tolerancia social en bonobos y chimpancés. Según sus resultados, sirve como herramienta para evitar conflictos y fomentar la cooperación en momentos de alta competencia.

Según su análisis, los primates demuestran que la tolerancia social está estrechamente ligada a la empatía y la comunicación. En ese contexto, la proximidad física, entendida como abrazos, besos, tomarse de la mano y otras conductas afiliativas, desempeña un papel clave.
En el caso específico de los bonobos y chimpancés, favoreció su capacidad de competir por el alimento de manera pacífica. Para comprobar lo anterior, los investigadores analizaron a 116 primates distribuidos en cinco grupos semisalvajes de dos santuarios africanos.
En el experimento se les proporcionó una cantidad limitada de alimento luego de una preparación de cinco minutos que los animales podían ver. Mientras que usualmente se peleaban por obtenerlo, el hecho de observar cómo se preparaba modificó su comportamiento.
Con el tiempo, los expertos notaron que, durante ese tiempo, se registraba un mayor contacto afectivo entre los primates. Cuanta más interacción física mantenían antes de comer, más se reducía la excitación emocional y se mitigaba el riesgo de que se presentaran agresiones.
“La cercanía física es una forma muy poderosa de manejar el estrés”, definió la experta en un extracto que fue reproducido por Science News.
El contacto físico fomentó la confianza y bajó el riesgo de agresión
Según las conclusiones de Clay, cuando existió contacto físico entre los primates, se generó mayor confianza entre los miembros y se redujeron las posibilidades de que existiera agresión.

En el estudio se explicó que, aunque los chimpancés son una especie capaz de causar heridas graves mediante mordeduras, en el estudio no se solían comportar de esa manera. Antes de que se les entregara el alimento, los animales se acercaban entre ellos y corrían el riesgo de ser atacados como una demostración mutua de intenciones pacíficas.
Sin embargo, los especialistas explican que el comportamiento también depende de la dinámica del grupo. En comunidades con jerarquías más rígidas, las oportunidades de acercarse son restringidas, mientras que en grupos más tolerantes se refuerzan la cohesión y cooperación.
Bonobos y chimpancés dan ejemplo de cómo los humanos pueden aliviar el estrés
El estudio de la Universidad de Durham concluye que la interacción física actúa como una estrategia de corto plazo para gestionar el estrés y la tensión colectiva. Clay, que lleva años estudiando la evolución y la conducta de los primates, asegura que ese comportamiento no es exclusivo de los bonobos y los chimpancés.

En opinión de la primatóloga, la habilidad de manejar el estrés y la competencia mediante el contacto físico no es un rasgo reciente, sino una capacidad ancestral que también presentan los humanos.
En su mirada, concluyó que las herramientas socioemocionales ya estaban presentes en el último ancestro común compartido hace más de 6 millones de años y sirven como base evolutiva sobre la cual se construyeron la comunidad y la cooperación en las sociedades humanas.



