
Zapatos de autor
El calzado puede convertirse en verdadero objeto de culto. Las diseñadoras Sylvie Geronimi, Mariana Marrari, Graziana Macchi y Virginia Spagnuolo revelan en esta nota sus secretos para lograr modelos únicos e innovadores y mantener su identidad en el mercado
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Sylvie Geronimi
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A cada pie su horma
Desde muy chica, Sylvie Geronimi demostró su “fanatismo” por los zapatos. “A los 8 años ya quería la sandalia con taquito”, cuenta esta francesa de madre argentina con un marcado –e imborrable– acento parisino.
A los 23 quiso cambiar y partió de Francia en plan de vacaciones en la Argentina. Pero éstas se extendieron en el tiempo: Sylvie decidió quedarse a vivir aquí y quiso dedicarse a lo que más le apasionaba: diseñar zapatos. Así, se metió de lleno en el estudio del calzado, en el Instituto San Crispín de Buenos Aires.
Por fin, a los 30, tuvo su primer taller: “En esa época, no había mucha gente con ganas de imponer su propio diseño –explica–. Entendí que podía hacer los zapatos a mano, y eso le daba un toque diferente. En Europa ya casi no existen los artesanos de zapatos”. Y agrega: “La ventaja de hacer calzados artesanales es que pueden producirse en pequeña escala y tener más variedad”.
¿Qué es lo fundamental para lograr un zapato perfecto? “La horma es como su esqueleto. El diseñador Roger Vivier, un referente en este rubro, siempre decía que si estaba bien hecha, el resultado sería extraordinario. Eso me quedó como una ley.”
En estos días Geronimi realiza no sólo diseños a medida; además, fabrica para marcas tales como Tramando y María Vázquez. Sus creaciones también se han destacado en películas, por caso La Sonámbula; en la obra de teatro Confesiones de mujeres de 30 y en Chicago - El Musical.
Dice que esta temporada el zapato que se viene es ultrafemenino y, a la vez, algo rockero. “El taco es muy alto y delgado, pero con una plataforma que lo vuelve más pesado.” En síntesis: “Se liga lo grotesco con lo extrafemenino”.
En cuanto a los tonos, las opciones son marrones rojizos, grises, crudo, mucho negro y blanco. Además, el coral, el verde Benetton y el azul Francia. En la gama de los metalizados están los rosas y los violetas.
Aunque le cuesta definir su estilo, expresa: “Hay trabajos que me identifican como el patchwork, que utilicé por varios años. Siempre me gustó la mezcla de texturas y de colores”.
En el momento de inspirarse, sus temas predilectos están ligados con la pintura, la escultura y la arquitectura.
“La propuesta de brindar un modelo diferente siempre atrae. Además, debe ser cómodo y estar bien hecho”, explica Geronimi, y a la hora de resumir cuenta que lo suyo es haute chaussure, es decir, “alta costura del zapato”.
MULE
Graziana Macchi
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Impronta retro
“¿Por qué no hacés zapatos para vender?” Le preguntó un zapatero amigo a la licenciada en Ciencia Política Graziana Macchi, a comienzos de 2002. Ese fue el puntapié que la inició laboralmente en lo que hasta ese momento había sido simplemente un hobby. Eso sí, según su amigo, debía empezar de a poco, mostrando lo que hacía en un local de Palermo. Y así sucedió.
“Fue muy acertado. Es un consejo que siempre le voy a agradecer”, reconoce Macchi. En la actualidad, el emprendimiento cuenta también con un espacio en Las Cañitas y próximamente abrirá otro en Recoleta.
Mule, el nombre francés adoptado para la firma, que hace referencia al zapato sin talonera ni amarres traseros, simboliza ante todo la comodidad. “Nuestro producto está orientado a una mujer que busca algo diferente, que no está en el shopping, aunque tenga que pagar un poco más”, explica. Por eso, intenta respetar siempre tres reglas de oro en la realización de un zapato: la calidad, la comodidad y la originalidad. “Me demanda más creatividad en el corto plazo porque realizo 36 pares por color de cada modelo.”
La influencia de los años 40 y 50 puede percibirse en sus diseños: “Me gusta volver a esa época en la que había zapatos superfemeninos y se apreciaba mucho la calidad. Por otra parte, creo que en esta industria no hay tanta innovación, sino más bien recreación”. Y ése es su eje: “Refrescar lo que fue furor en otro momento y combinarlo con las tendencias actuales”.
En su nueva colección predomina la línea retro, en las sandalias con plataforma o en los tacos altísimos, y el estilo naïf, en las ballerinas y en las sandalias chatas.
El juego de texturas está compuesto por charol, rafia, madrás, lino, cueros metalizados y nacarados.
Los modelos son de colección porque suelen comprarse para ocasiones especiales, como un casamiento. “Muchas mujeres no los consideran un accesorio más; con ellos empiezan a vestirse”, dice la diseñadora.
Por último, asegura: “Quizá me esté perdiendo un supernegocio, pero prefiero hacer pocos zapatos que sean originales. De lo contrario, cambiaría la esencia”.
DIVIA
Virginia Spagnuolo
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Tonos y diseños del alma
Inspirada en una princesa de la India, Divia (que significa extremadamente bello), surgió como una marca de diseño alternativo a fines de 2004.
Todo comenzó cuando la abogada Virginia Spagnuolo descubrió que su talento y estilo eran herramientas suficientes para realizar su sueño de diseñar, producir y vender zapatos. “Hago lo que me gusta, y le pongo un sello personal. Mis zapatos tienen alma”, expresa.
El calzado de Divia es confeccionado de manera artesanal, con una apasionada atención en los detalles de terminación y una sofisticada selección de materiales: cueros italianos, de oveja, telas estampadas, glitters y accesorios originales.
Una característica de la firma: la jugada combinación de texturas exóticas y tonos vibrantes. “En general, no realizo diseños lisos; todo tiene un detalle o un mix de tonos”, cuenta Spagnuolo.
En esta colección sobresalen las plataformas y los tacos chinos. Sin embargo, la diseñadora destaca que sus zapatos “son atemporales” debido a que no están enmarcados en una tendencia o momento específicos.
Creados en series limitadas, los diseños fueron pensados para una mujer femenina, apasionada y osada. “No hago más de 10 pares de zapatos iguales”, asegura la diseñadora.
Además, la firma confecciona zapatos a medida y por encargo, en el caso de las novias o las quinceañeras.
En estos días, Spagnuolo no se imagina en otro rubro, y destaca su labor como emprendedora: “Hoy en el país todos hablan de diseño, pero es importante saber que detrás de él hay un trabajo esforzado para lograr lo que uno se imagina”.
Con una tienda ubicada en pleno Palermo, rescata: “Aunque ahora haya muchas marcas masivas en este barrio, todavía la gente viene a buscar lo diferente”.
HUIJA
Mariana Marrari
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Inspiración lúdica
“Aunque estamos en un barrio cada vez más comercial, tratamos de conservar nuestra esencia: cuanto menos masivo, mejor”, cuenta la diseñadora Mariana Marrari, sentada en un cómodo sofá de Huija, en Palermo. “Por eso no tenemos una vidriera a la calle. Nuestro público llega a través del boca en boca”.
Su premisa inicial fue –y es– el diseño de autor. Y con ese lema comenzó en 2001, en el pequeño taller de Gustavo Manfré, que le ofreció a Marrari encargarse de la creación de sus productos. La marca, con un nombre inspirado en un típico grito argentino, hoy posee otro local en San Isidro. Además de vender al interior y al exterior del país.
“Soy bastante alegre y divertida”, dice Mariana. Sin duda, la personalidad de la diseñadora está plasmada en los modelos, que tienen un aire lúdico. Eso se refleja en la elección de los tonos y en el hecho de que todo tiene algún detalle original. “Pero también –dice– me impregno de la tendencia.”
La diseñadora cuenta que se siente muy satisfecha de vestir los pies de Leticia Brédice, en la obra de teatro La cola del avión, y los de Dolores Barreiro, que se divierte porque esta firma le ofrece zapatos de colores fuera de lo común.
“Esta temporada elegí los tonos vibrantes porque quise poner el acento en los accesorios. Por ejemplo, vestirse en tonos neutros y dar el toque con unos zapatos amarillos huevo”, comenta.
La paleta abarca los colores primarios, el verde esmeralda, el coral, el blanco, el negro, el oro y el plata. En materiales, además de textiles y cuero las opciones son el charol y una tela engomada.
Las ballerinas como protagonistas, las plataformas que ganan altura y la nueva línea de zapatos retro llamada Mercado de Pulgas son las principales apuestas de la firma.
“Las puntas, que están en proceso de transición, se van redondeando”, explica Marrari. Como producto vedette, las zapatillas tenis se imponen en su colección, con un diseño inspirado en las clásicas remeras con cuello polo.
“¡Y me paso todo el día probando zapatos que yo misma invento! –dice Mariana Marrari con una amplia sonrisa–. A veces ni siquiera me fijo en las estaciones. Por ejemplo, me acuerdo de que en pleno verano me puse hasta unas botas de lana.”
Para saber más
www.sylviegeronimi.com.ar
www.huijaonline.com.ar
www.muleonline.com.ar
www.diviashoes.com






