Argentinos, a los baños
“Los 1000 baños van a estar hechos sin importar la bandera política de cada ciudadano”. (De Enrique Lazarte, candidato a intendente de Tafí Viejo.)
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La política argentina tiene más vueltas que una calesita. No cuento ninguna novedad. Las vueltas son siempre sobre el mismo eje y sin avanzar un milímetro. Y, para peor, ya no queda ni sortija para alegrarnos, aunque sea por un rato. Si se siguen los caprichos políticos de forma cotidiana, todo hace presumir que algo puede cambiar. Pero si se toma distancia y se esquiva el tsunami de declaraciones de todos en contra de todos, se concluye que cambia poco y nada y, generalmente, en perjuicio de todos.
¿No me cree? Ya pasaron más de 80 años de aquella frase del filósofo español José Ortega y Gasset que buscó despertar a los criollos las ganas de dejar atrás las peleas y ponerle proa al futuro.
“Argentinos, a las cosas, a las cosas”, la enfática sugerencia de Ortega y Gasset proferida para insuflar ánimos de evolución y progreso, en un país que atraía inmigrantes europeos que huían de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, sigue más que vigente. Todos los políticos han sido muy discretos en el hacer público, pero exacerbados para prometer.
“Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal”, dijo hace apenas 81 años Ortega y Gasset en su conferencia “Meditaciones sobre el pueblo joven”.
Cualquier distraído podría creer que Ortega y Gasset anda por los bares de la Avenida de Mayo escuchando a los políticos pelearse por ser candidatos a presidente de la Nación, porque a cargos menores llegan por descarte.
¿Y cómo está todo? Peor. Para muestra alcanza con la declaración de un contador público que quiere ser intendente de Tafí Viejo, en Tucumán. Es tal la pobreza de su ciudad y de su provincia, manejada por el peronismo casi desde siempre, que sorprende con una promesa elemental. “A los 120 días de haber sido electo, los 1000 baños van a estar hechos sin importar la bandera política de cada ciudadano”, dijo Enrique Lazarte, al proponer una nueva épica: “Argentinos, a los baños”.









