Arqueología espacial para preservar bienes humanos. Sarah Parcak
Innovadora. Profesora de Antropología en la Universidad de Alabama e investigadora de National Geographic, impulsa una plataforma que, por medio de tecnología satelital, permite detectar sitios arqueológicos con el fin de registrarlos y protegerlos. "El futuro y el pasado no están tan separados como parecen", asegura
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Sarah Parcak reconoce que su amor por la arqueología proviene de su infancia, de la época en la que coleccionaba un tipo particular de caracoles de mar, comúnmente conocidos como galletas de mar. Con el tiempo, recuerda, encontrar cosas se convirtió en una pasión. Aprendió, incluso, a detectar ciertas formas o patrones en la arena que le permitían reconocer lo que buscaba a simple vista, sin necesidad de escarbar.
Años más tarde, la arqueología se convertiría en el canal más propicio que encontró para vivir a pleno esa pasión. Pero los vastos territorios de Egipto o Machu Picchu requieren mucho más que ojos entrenados. De acuerdo con la especialista, el acervo mundial de tesoros arqueológicos sepultados por el paso del tiempo es tan inmenso como desconocido, lo que lo vuelve también sumamente vulnerable a los saqueos y todo tipo de vandalismo. ¿Cómo registrarlos en tiempo récord y ponerlos a salvo? Parcak parece haber dado con la clave…
Hoy, esta arqueóloga de 37 años nacida en Maine lidera un proyecto que nace del cruce de la arqueología con la innovación y que, curiosamente o no, replica aquello de detectar formas y patrones que tan bien solía hacer de niña. Se trata de Global Xplorer, una plataforma digital que utilizará imágenes satelitales para detectar las reliquias del pasado, con el fin de registrarlas y protegerlas.
Si bien el uso de imágenes satelitales con fines arqueológicos no es nuevo, puede decirse que Parcak es una verdadera pionera en esta disciplina llamada arqueología espacial. De hecho, es autora de uno de los primeros libros que existen al respecto. Y lo que hace verdaderamente interesante a Global Xplorer es que, lejos de concentrar conocimientos entre unos pocos, democratiza saberes en pos de un bien superior: la protección de un patrimonio sumamente valioso para toda la humanidad.
En la presentación del sitio web, Parcak lamenta lo terribles que fueron los últimos años para la arqueología. “Todos los días leemos informes de tesoros antiguos robados vendidos en grandes casas de subastas”, reconoce.
Pero al mismo tiempo, reconoce, vivimos un momento histórico, colmado de oportunidades. “Fuimos testigos del nacimiento de la era digital, y hemos experimentado de primera mano las cosas increíbles que pueden suceder cuando el acceso a los datos se cruza con el poder de la multitud. La responsabilidad de resolver los problemas del mundo ya no cae firmemente sobre los hombros de los expertos; la gente en todo el mundo puede trabajar junta hacia soluciones. Y este potencial se está acelerando.“
Patrimonio colectivo
Una vez que se lance el sitio, cualquiera de nosotros podrá suscribirse, recibir un entrenamiento vía web y analizar imágenes. El lanzamiento formal de la plataforma está previsto para el 30 de este mes y el primer territorio que se intentará mapear e inventariar es Machu Picchu, del que, se estima, apenas se ha explorado el 20 por ciento.
“Perú no sólo tiene Machu Pichu. Tiene joyas absolutamente impresionantes. Cerámica moche con figuras humanas, textiles sorprendentes y las líneas de Nazca”, mencionaba Parcak en junio último, durante una charla TED que brindó en Canadá. Allí anunciaba la creación de Global Xplorer, la concreción del sueño con el que se convirtió en la ganadora del premio TED 2016, que financia con un millón de dólares la idea que cuente con mayor potencial de cambio global.
“Como parte de la plataforma del premio TED vamos a asociarnos con organizaciones como Digital Globe, primer proveedor mundial de imágenes comerciales satelitales de alta resolución. National Geographic aportará educación y un contenido interesante para la plataforma, como imágenes de archivo y material documental. El sitio estará en inglés y castellano, para asegurarnos de que puedan participar personas de toda América latina. Perú es sólo el comienzo. Extenderemos esta plataforma al mundo”, prometía entonces una exultante Parcak. El logro también fue decisivo para que su nombre integrara la lista de los cien pensadores globales elaborado por la revista Foreign Policy a fines del año último.
Cuando Global Xplorer comience a funcionar, los usuarios recibirán imágenes satelitales con una resolución que equivaldrá a 35 centímetros de tierra por píxel, según se publicó en medios peruanos. Ningún usuario recibirá las coordenadas de la imagen, a fin de proteger la iniciativa de potenciales saqueos. Cada vez que un usuario notifique algún hallazgo, éste será revisado y, en caso de reconfirmación, un equipo se acercará hasta la zona a fin de constatarlo.
La “Indiana Jones” del espacio
Profesora de Antropología en la Universidad de Alabama –en donde además ha fundado y dirige el Laboratorio para la Observación Global de la citada universidad–, Parcak es también investigadora de National Geographic, está casada con un arqueólogo y es madre de un niño de cuatro años.
Un artículo del Wall Street Journal reseña que fue su abuelo quien la inspiró en el uso de fotografías aéreas. El abuelo Parcak había sido paracaidista durante la Segunda Guerra Mundial y se habría valido de fotografías aéreas para planificar sus saltos. Por eso, la joven Sarah tomó un curso sobre imágenes satelitales mientras estudiaba en Yale. Más tarde se doctoró en Arqueología en Cambridge. “Hace quince años, éramos muy pocos los que trabajábamos en arqueología espacial. Hoy podría decir que hay cientos. Es un campo en crecimiento”, puntualizó.
Cuando no se encuentra fuera del país por motivos laborales, Parcak enseña arqueología en la universidad y mantiene contacto virtual permanente con sus colegas en Egipto. Es fanática del fútbol (formó parte de los equipos de Yale y Cambridge durante su paso por aquellas casas de estudios) y también disfruta de tareas hogareñas como la cocina o la jardinería.
En su vida profesional ha identificado, sólo en Egipto, más de una docena de pirámides, así como numerosos asentamientos y tumbas que se desconocían. “Encontré cerca de setenta sitios en tres semanas. Habría demorado al menos tres años si hubiera realizado una investigación tradicional a pie”, expresó recientemente en una nota periodística.
Gracias a esta técnica, también halló los restos de un anfiteatro romano, así como ruinas en el sur de Jordania, y detectó rastros de un asentamiento vikingo en América del Norte. Es por todo esto que se la llama “la Indiana Jones del espacio”. Parcak lo sabe y evidentemente le agrada el apodo. De hecho, su usuario en Twitter es @indyfromspace.
Y así como en la historia de ficción que diera origen al personaje de Indiana Jones, en la vida de esta Indiana también hay villanos: los saqueadores y todos aquellos que lucran con el tráfico de antigüedades. “Basta mirar lo que está sucediendo en Egipto, con la presión demográfica y el desarrollo urbanístico, o en Siria, o en Irak con el expolio y la destrucción del patrimonio. La gente cree que el expolio comenzó tras la Primavera Árabe de 2011, pero lo que demuestran las imágenes es que el robo de antigüedades comenzó dos años antes, coincidiendo con la crisis económica mundial. Y mientras tanto, calculo que los arqueólogos han descubierto y excavado menos del 1 por ciento de los vestigios del Antiguo Egipto”, se lamentaba Parcak en otra nota periodística.
Tuitera frecuente, en su muro tiene el siguiente tuit fijado: “Como persona de privilegio, mi resolución de 2017 = usar mi voz pública para dar esperanza, abogar por la justicia, educar + en persona, ser un protector”. De paso por Davos, el martes último tuiteaba no sólo sobre las actividades que se realizaban en el Foro, sino también compartía las reflexiones que ese entorno le generaban (La Nación intentó contactarla para esta nota, pero una encargada de prensa explicó que Parcak se encontraba en Davos, sin posibilidad de responder preguntas).
Sin embargo, basta recorrer sus tuits para tener una idea bastante clara de sus ideas y su posicionamiento en el mundo. También del compromiso con el que ejerce su labor, algo que también queda expuesto en su presentación en Global Xplorer.
“El futuro y el pasado no están tan separados como parecen –sostiene–. Necesitamos proteger los antiguos tesoros de nuestro mundo porque contienen indicios de nuestro pasado compartido, pero también porque ofrecen respuestas a las preguntas fundamentales de la existencia: ¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué significa ser humano? La arqueología nos da las herramientas para preservar nuestra humanidad compartida y entender lo que es más especial sobre los seres humanos a lo largo del tiempo: nuestra resistencia y creatividad.”
Allí también repite un fragmente de su charla TED: “Si queremos aprender sobre nuestro pasado, necesitamos invertir las pirámides. Hace cien años la arqueología era para los ricos, hace cincuenta años era para los hombres, y ahora es principalmente para los académicos. Pero la arqueología puede ser para todos."
Biografía

Nació en Maine en 1980 y estudió Egiptología y Arqueología en la Universidad de Yale y la Universidad de Cambridge. Es profesora de Antropología en la Universidad de Alabama, donde ha fundado y dirige el Laboratorio para la Observación Global de dicha universidad. A partir de sus indagaciones en la llamada arqueología espacial, obtuvo el Premio Ted 2016, que financia con un millón de dólares la idea que cuente con mayor potencial de cambio global. Es autora del libro Satellite Remote Sensing for Archaeology.









