Arte: perforar la realidad
El realismo argentino, eje de una muestra en Colección Alvear de Zurbarán
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"Queríamos hacer una muestra fresca para un verano caliente", dice Santiago Pinasco, uno de los directores, junto con Gustavo Roldán, de Colección Alvear de Zurbarán (Av. Alvear 1658). Ambos eligieron 42 obras de 22 artistas locales para la muestra Realismo argentino, inaugurada a principios de mes, que permanecerá abierta hasta el 7 de marzo. Muchas galerías porteñas optan en verano por organizar muestras colectivas con obras de trastienda, muestras colectivas temáticas, generacionales o colectivas a secas. Es una opción rendidora, que al mismo tiempo facilita cierto uso de la imaginación. Es el caso de la muestra de la galería de Ignacio Gutiérrez Zaldívar situada frente al Palacio Duhau.
Las obras de Florencia Aise di Paola, Jorge Alvaro, Gisela Banzer, Gabriel Berlusconi, Marcos Borio, Mauro Cano, Alicia Carletti, Ricardo Celma, Andrés Compagnucci, Juan Manuel Jaimes Roy, Daniel Kaplan, Fabián La Rosa, Juan Lascano, José Marchi, Victoria Martín, Sebastián Mesa, Silvana Robert, Gabriel Sainz, Natalia Sánchez Valdemoros, Carlos Scaglione, Diego Dayer y Agustín Viñas –muchos de ellos artistas contemporáneos, aunque no todos de "lo contemporáneo", se podría decir– recrean formatos, situaciones y lenguajes del realismo. A su modo, algunos de ellos traducen en nuevas imágenes el consabido archivo visual de ese movimiento pictórico. Los bodegones o naturalezas muertas, típicos de Zurbarán (del artista español que da su nombre a la galería, no de la galería), se actualizan en las pinturas de Fabián La Rosa. El artista nacido en 1970 en Villa Devoto agrega sutiles detalles modernos a sus composiciones con floreros o naranjas; puede ser una línea que parece trazada con tiza sobre los elementos o la figura de una cinta adherida a la pared: el universo de la imagen cambia.
"A la selección de artistas que trabaja con la galería incorporamos varios de los nombres que nos gustan y consideramos influyentes en la plástica actual; así es como llegaron Gabriel Berlusconi, Gabriel Sainz, Andrés Compagnucci, Sebastián Mesa, Gisela Banzer... La resultante es una exposición con veintidós de los artistas más importantes de la actualidad", dice Pinasco. Sobre el proceso de selección y el montaje de obras, agrega: "La selección de obras es siempre una tarea divertida. Se descartan aquellas que por temática o tamaño no puedan convivir en sala con las demás. Luego se van armando subconjuntos de trabajos que funciones bien entre ellos. Por último, se cuelgan por sectores en la sala: bodegones, naturalezas, paisajes, figuras y desnudos son temas clasificables".
Entre los paisajes elegidos por él y por Roldán predominan las viñetas porteñas y los motivos camperos. Victoria Martín y Andrés Compagnucci, cada uno en su estilo, uno amortiguado y el otro exasperado, recrean vistas y emblemas de la ciudad. Marcos Borio y Mauro Cano entregan nuevas versiones de fachadas de caserones, almacenes y descascaradas esquinas de campo. Las dos modestas obras de Natalia Sánchez Valdemoros, que se podrían sumar a esta serie arquitectónica, se destacan por el lazo que forjan entre ausencia y misterio.
Como señala Pinasco, "los propios artistas se permiten desenfocarse del realismo estricto y se dejan llevar por alguna otra influencia: surrealismo, realismo mágico, etc., etc." Es lo que ocurre con los trabajos de Alicia Carletti, Gisela Banzer y, en especial, con los de Gabriel Berlusconi. El artista de La Plata, en sus extraordinarias obras que representan pisos de baldosas en damero, con lápices de colores y manzanas, deja intuir en los espectadores una realidad detrás del realismo chato.








