Arte y arquitectura: la sociedad como un hogar para todos

Relevamientos para el sueño de la casita propia, serie De la realidad, Elda Cerrato, 1975
Relevamientos para el sueño de la casita propia, serie De la realidad, Elda Cerrato, 1975 Crédito: Gentileza Henrique Faria
La utopía de construir una comunidad más bella, humana y justa es un tema que atraviesa las obras de varios artistas argentinos
Fabiana Barreda
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24 de diciembre de 2016  • 14:35

En la historia del arte argentino, la tesis arquitectónica fue la plataforma para la creación de una idea deconstuctiva estético-política de la sociedad. Los conceptualismos permitieron crear campos de sentido para una nueva sociedad, al revolucionar las morfologías de la historia de la arquitectura. Hasta el miércoles próximo, la galería Henrique Faria exhibe obras de cuatro arquitectos notables que permiten reflexionar sobre las ideas sociales del espacio.

Hábitat reúne los trabajos de Clorindo Testa, Luis F. Benedit, Jacques Bedel y Horacio Zabala, junto a los de Elda Cerrato y Alejandro Puente. Los cuatro arquitectos integraron el grupo conceptual argentino CAyC, muy influyente en el ámbito local e internacional, creado en 1971 por Jorge Glusberg. Sus obras ingresaron en colecciones de importantes museos, como la Tate de Londres y el MoMA de Nueva York.

Este último exhibe hasta el 3 de enero Habitar, trabajar, circular, recrearse, una serie de más de cien paneles pintados por Testa en 1974 que critica el funcionalismo de la utopía modernista. Ambas exposiciones muestran la calidad conceptual contundente del arte argentino y su potencia filosófica para pensar y crear nuevos imaginarios de una sociedad más bella, intensa, humana y justa. La sociedad como un hogar para todos.

Clorindo Testa. Apuntalamientos, 1996
Clorindo Testa. Apuntalamientos, 1996 Crédito: Gentileza Henrique Faria

CLORINDO TESTA

Hábitat comienza con una versión del Apuntalamiento para un museo que Testa (Nápoles, 1923-Buenos Aires, 2013) presentó en 1968 en el Museo Nacional de Bellas Artes. Al desarrollar un sistema topológico simbólico deconstructivo, en el cual la obra “es” el espacio en lugar de estar “dentro de”, esta pieza critica políticamente el estado de las instituciones y crea un nuevo modelo artístico. Se conecta con los procedimientos de Gordon Matta-Clark, otro artista que generó un nuevo dispositivo ideológico desde la “anarquitectura”. Sus bocetos proyectuales, en tanto, conforman una cartografía política del espacio.

Alejandro Puente. Sin título, 2000
Alejandro Puente. Sin título, 2000 Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza Henrique Faria

ALEJANDRO PUENTE

Frente a la obra de Testa se exhiben las de Alejandro Puente (La Plata, 1933-Buenos Aires, 2013), en las que se materializa la potencia de la arquitectura sagrada precolombina. Desde las pirámides, Machu Picchu y Tenochtitlan hasta los domos tecnológicos actuales, el aura astronómica y religiosa de la arquitectura humana desarrolla un sistema de representación sobre el poder, basado en una geometría celeste cósmica. Su tesis abstracta tiene una base de inspiración pitagórica, una matemática espacial de carácter antropológico.

Horacio Zabala. Estética de la catástrofe. Refugio antiatómico, 1983
Horacio Zabala. Estética de la catástrofe. Refugio antiatómico, 1983 Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza Henrique Faria

HORACIO ZABALA

Las piezas de Horacio Zabala (Buenos Aires 1943), en su carácter proyectual visual, crean una historia de hábitats carcelarios. Critican el estatus social de la década del 70, en sintonía con el pensamiento de Michel Foucault y su análisis sobre Jeremy Bentham; están conectadas con Giovanni Battista Piranesi, con la película El vientre del arquitecto de Peter Greenaway y con los hábitats sangrantes de Cildo Meireles. Sus obras Refugios antiatómicos y Estéticas de las catástrofes son las nominaciones del autor desde el exilio, y sus inquisiciones sobre el hogar y la sociedad como una utopía de protección del sujeto. Su mirada posee un humor dark y reflexivo.

Jacques Bedel. Hipótesis para la destrucción de la casa de Federico González debido a una explosión, 1972/2005
Jacques Bedel. Hipótesis para la destrucción de la casa de Federico González debido a una explosión, 1972/2005 Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza Henrique Faria

JACQUES BEDEL

En sus atentados ficticios a la Basilica de San Pedro (1973/2005) y en Hypothesis for the Destruction of Villa Aldobrandini, Jacques Bedel (Buenos Aires, 1947) dibuja la obra como una maniobra apócrifa borgiana. Allí, la arquitectura proyectual aparece como una filosofía “spinoziana” del espacio, un teorema deconstructivo de una realidad diferente. El artista acuña una nueva tesis de conocimiento del mundo. Recordemos que Testa, Bedel y Benedit reconstrustruyeron el mítico Centro Cultural Recoleta al extraer de la historia una reformulación del futuro.

Elda Cerrato. Pasa lo mismo en el movimiento que en el mapa?, 1976
Elda Cerrato. Pasa lo mismo en el movimiento que en el mapa?, 1976 Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza Henrique Faria

ELDA CERRATO

A través de las delicadas pinturas de Elda Cerrato (Asti, Italia, 1930), la geografía y la cartografía se unen para pensar la posibilidad de la vivienda propia. Como en un Google Earth social, en El sueño de la casa propia pasamos de las masas a las personas, hasta llegar a la casa y su sueño de hogar. Las burbujas de sus pinturas son como los campos de posibilidad de la coexistencia de paradojas como bibliotecas y reces, la villa de emergencia y el chalecito tan deseado.

Luis F. Benedit. Serie Ranchos de piedra, 2002
Luis F. Benedit. Serie Ranchos de piedra, 2002 Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza Henrique Faria

LUIS F. BENEDIT

En la dimensión del hogar aparece el maestro Luis F. Benedit (Buenos Aires 1937-2011). Sus obras abarcan sistemas de exploración de la arquitectura como herramienta de pensamiento de la sociedad y el sujeto. En esta muestra presenta su serie de Ranchos de piedra (2002) casitas de mármol perfectas, puras e inquietantes, que evocan las obras de Adolf Loos y los ranchos de Molina Campos. Sus Hábitat de vida desarrollados con los biólogos del Conicet, representados en su Biotron de 1970 –expuesto en la Bienal de Venecia y en el Malba– son su tesis máxima de anticipación de los modelos de vida actuales. Siempre vanguardista, expansiva, vital y sentimental, su obra desarrolló una tesis utópica que nace de las siguientes preguntas: ¿cuál es la morfología de la vida como creación del espacio y el sujetividad? ¿Cuál es la forma del “hogar” como arquitectura emocional, humana y cultural?

La autora es artista, curadora y crítica de arte

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