Reseña: Un lugar llamado antaño, de Olga Tokarczuk

Elvio E. Gandolfo
Elvio E. Gandolfo PARA LA NACION
Caleidoscopio de vidas que se entrecruzan
Fuente: LA NACION
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28 de noviembre de 2020  • 00:00

El orden de aparición en castellano de los libros de Olga Tokarczuk (Sulechow, 1962) ha sido contrario al cronológico. Durante un tiempo circuló Bajo los huesos de los muertos (2009). En cuanto obtuvo el Premio Nobel de Literatura, se tradujo Los errantes (2007). Ahora le toca el turno al más antiguo de los tres, Un lugar llamado Antaño (1996), que tiene varios puntos de contacto con Los errantes, el libro más celebrado de la polaca, a la vez que diferencias esenciales.

En los dos predomina una estructura fragmentaria, y una firme oposición al orden convencional de la narración. La clave en Un lugar... es Antaño, que ha llevado a una asociación un poco apresurada con el realismo mágico de Gabriel García Márquez. A pesar de su fantasía inagotable, Cien años de soledad tenía una firme raíz en el costumbrismo, en la descripción realista. Tokarczuk utiliza a Antaño como un lugar mucho más geométrico, más elusivo que Macondo. Depende del tiempo pasado más que del espacio, imaginario o no.

Las vidas que se entrecruzan en el relato son numerosas. Aparecen y desaparecen (sin que el lector conozca su final) y, en algunos casos, objetivamente, mueren. El mayor peso de los personajes está del lado de las mujeres. Un juego adicional de la novela es la manera en que se concentra en objetos o estructuras: los subtítulos de las distintas historias hablan de un "Tiempo de Genowefa" o de un "Tiempo de Kurt", pero también proponen un "Tiempo del molinillo de Misia" (concentrado en un moledora de café), o un "Tiempo del juego", que ofrece un escape metafísico a los límites de lo real.

Algunas referencias reflejan el paso del tiempo, que incluye las dos guerras mundiales del siglo pasado. En el caso de la Segunda, se la muestra con una dureza fuera de lo común. No falta la simbología cristiana, tan decisiva en la historia de Polonia.

Como en sus otros libros, la autora demuestra de sobra su capacidad para producir emoción y momentos bruscos de fulgor narrativo. La idea previa de montaje y desmontaje interviene una y otra vez. El pulso con que se maneja el tiempo lleva sin embargo a que los múltiples personajes de Un lugar llamado Antaño aparezcan algo inmóviles en comparación con los múltiples viajes y cruces que propondrá Los errantes, el libro en que Tokarczuk lograría afinar aún más su particular estilo caleidoscópico.

UN LUGAR LLAMADO ANTAÑO

Olga Tokarczuk

Anagrama

Trad.: E. Rabasco y B. Wyrzykowska

262 págs./ $895

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