
Cartas de lectores: La moral que no ejercemos, libertad, la oposición
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Carta de la semana
La moral que no ejercemos
Se define como corrupción toda conducta que traiciona el interés colectivo en favor de uno particular. No es patrimonio exclusivo del poder: es un fenómeno cotidiano, arraigado, que atraviesa generaciones y estratos. Como advirtió el Papa Francisco, comienza con pequeñas concesiones que, repetidas, se vuelven hábito. Ese entramado de egoísmo, hipocresía y autojustificación termina por normalizarla.
Al tolerarla en lo privado, debilitamos la autoridad moral para exigir integridad en lo público. Pretendemos virtud afuera sin practicarla adentro. Superarla exige coherencia entre lo que reclamamos y lo que hacemos. Mientras no asumamos esa responsabilidad individual, toda condena será incompleta y toda reforma, insuficiente. La corrupción que toleramos, nos define más que la que denunciamos.
Fernando J. Bustillo
fernandojbustillo@gmail.com
Libertad
Un gobierno que dice abrazar las ideas de la libertad prohíbe el ingreso de periodistas a la Casa Rosada, mantiene el cepo en muchas operaciones cambiarias y propone un proyecto de ley para que partidos políticos no puedan contratar asesoramiento de personas extranjeras. Y la lista sigue. ¡Viva la libertad c…!
Catalina Albrecht
LE 2.333.291
La oposición
La oposición populista se ha dado cuenta de que en pocos meses la economía argentina comenzará un ciclo virtuoso a raíz de la guerra geopolítica en curso, que dará lugar a que “el mundo” demande productos que nuestro país puede proveer en abundancia: alimentos, energía y cobre para la IA. Y esa oposición ve que si el gobierno de LLA llega a esa instancia, que está a la vuelta de la esquina, sus posibilidades de regreso al poder se esfuman. Por eso se fomenta un movimiento en los medios para desmerecer los avances logrados en apenas dos años y tratan de imponer la destrucción de las próximas etapas del plan económico vigente. Fin.
Antonio J. Macadam
DNI 4.574.401
Detectores de metal
Con relación al reciente y desgraciado episodio ocurrido en un colegio de la provincia de Santa Fe y las amenazas que se multiplican, sugiero que se coloquen detectores de metal al ingreso de dichos establecimientos que alerten sobre la presencia de elementos extraños que porten los alumnos. Hace muchos años ocurrió un hecho similar en los Estados Unidos y con el tiempo esos episodios se reiteraron, hasta la actualidad. Esta sugerencia puede parecer una exageración, pero ante el riesgo de imitación por parte de otro alumno, bien vale la pena prevenir antes que lamentar.
Jorge Troszynski
troszynski@yahoo.com.ar
Defensor de la niñez
El Senado deberá aprobar o rechazar en estos días la propuesta de la Bicameral del Defensor de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Muchos son los motivos para rechazar esta propuesta. El concurso no fue transparente, hubo varias irregularidades, estuvo viciado e ideologizado. Dos de los candidatos de la terna, María Paz Bertero y Eduardo Matías Robledo, no garantizan los intereses superiores de los chicos. Bertero presentó un currículum dudoso. Contiene datos falsos. Se realizó una denuncia penal, que está en curso. Y la Comisión Bicameral nombró a los adjuntos, Robledo y Vito, contra la ley. La ley solo prevé que se nombre al principal, o sea que es una ilegalidad. Además hay litigios pendientes de resolución contra este concurso en el Poder Judicial. No permitamos que nuestros chicos queden en manos de gente tomada por una ideología perversa y con una trayectoria dudosa. Los chicos merecen una Defensoría con personas idóneas, capacitadas y probas que los escuchen. Los derechos de Lucio y Ángel no fueron tenidos en cuenta. Urge una Defensoría que respete sus derechos, que los acompañe, cuide y proteja. Lucio, Ángel y tantos otros chicos no fueron escuchados ni cuidados. Mucho menos, protegidos. Por todo esto, les pedimos a los senadores que tengan el coraje y la valentía de rechazar la propuesta. Confiamos en que protegerán los derechos de nuestros chicos a la hora de votar.
Mercedes Moreno Klappenbach, Josefina Michelini, Cecilia Saconi, Claudia Bagnardi, Cornelia Schmidt Liermann y siguen las firmas
Mechimorenok@gmail.com
Oberdan Sallustro
El 10 de abril se cumplieron 54 años del vil asesinato del Dr. Oberdan Sallustro, director general de Fiat en la Argentina, quien había sido secuestrado por el ERP pocos días antes, el 21 de marzo. No es mi intención entrar en una crónica policial y además ya volcada por hombres más especializados, no soy periodista ni escritor. Solo quiero testimoniar lo que pude observar y además participar como un joven ingeniero que se incorporaba al gran desafío que se había propuesto otro hombre de talento y visión, el Dr. Aurelio Peccei, y que había buscado como ejecutor a su antiguo amigo Oberdan Sallustro. Asombraba la expansión, nueva fábrica de autos en El Palomar, Córdoba se había transformado en un verdadero polo industrial: Materfer, GMD, Tractores. Y se elevaba como desafiante a Buenos Aires la emblemática torre de Cerrito y Viamonte. Si bien ya no pertenecía a Fiat cuando fue asesinado, sentí profundamente su muerte. Hice llegar a su viuda mi sentir y pesar, tuve una respuesta que he conservado pese al tiempo transcurrido. A su agradecimiento me adjuntaba copia de la última carta escrita por su esposo, sabiendo que lo iban a matar. Mi pedido e intención es que se conozca el texto de la misiva y vean cómo un hombre enfrenta con valentía a la muerte. Decía así: “Estimado amigo, Dr. Aurelio Peccei. Me han informado que usted está en Buenos Aires. Más que el jefe, está aquí el amigo. Resuelva todo con serenidad y equilibrio, como siempre. Sócrates, antes de tomar la cicuta, deploraba la actitud llorona de sus discípulos y de Santippe: los juzgaba de envidiosos porque él conocería, antes que los demás, la Verdad. A descargo de su conciencia, sepa que estoy muy sereno yo también porque finalmente conoceré la Verdad de Giorgio y de Dios. Cordialmente, Oberdan Sallustro”.
Que la verdad sea completa.
Celso Enrique Arabetti
arabettic@gmail.com
Mesura
¿Hay necesidad de tanta agresividad? No sé si es porque estoy grande o porque nunca me gustaron las malas formas y las malas palabras, pero el vocabulario y las expresiones que se escuchan frecuentemente tanto en radio como en televisión son espantosas. Ni hablar por streaming. Muchos van a decir que con todo lo que nos pasa esto sería lo de menos, pero es agresivo y ofensivo, y nos taladra la cabeza.
No quiero censura, quiero mesura.
Susana Mastronardi
DNI 12.276.049
Chernobyl, herida abierta
Ningún 26 de abril había sido tan lúgubre, tan triste, tan pesado. La fatídica madrugada del 26 de abril de 1986 una suma de pésimas decisiones, deficiencias materiales y una absolutamente nula cultura de seguridad, sumada a un sistema político totalmente verticalista que, sencillamente, se negaba a aceptar los errores y los avisos previos, posibilitaron que lo imposible se volviera posible: había explotado el reactor número cuatro en la planta nuclear de Chernobyl, en la felizmente desaparecida Unión Soviética. Todo lo que siguió fue el más aterrador manejo político de la mayor tragedia nuclear en la historia del planeta, más preocupados en qué decir, cuándo y cómo que en ayudar a las pobres víctimas que se contaminaron sin remedio, desarrollando diferentes formas de cáncer o, simplemente, muriendo en muchos casos algunos días o semanas con posterioridad al accidente. “Hubo un accidente en Chernobyl, pero está bajo control”, había dicho Gorbachov en su momento. La realidad, cruda y evidente como siempre, lo desmentiría de inmediato. Las partículas radiactivas cubrirían media Europa y gran parte del planeta. Se condenaron personas, pero no al sistema corrupto y limitado que había creado semejantes monstruos. Todas las decisiones (desde la concepción misma de la planta) habían sido erróneas. Pero aceptar las fallas de los reactores RBMK 1000 equivalía a aceptar las fallas mismas del sistema, y la Unión Soviética no estaba preparada para eso. Mientras tanto, aún hoy miles de personas, especialmente en Ucrania y Bielorrusia, siguen consumiendo comida y agua contaminadas, y viviendo en lugares muy por encima de lo permitido. El átomo, la partícula más pequeña que existe, nos pegó un cachetazo que nos dio vuelta el rostro 180 grados.
Hoy, a 40 años de la mayor tragedia nuclear del planeta, un ejército de niños malformados y miles de muertos inocentes nos miran a los ojos, y lo harán hasta que la última partícula radiactiva desaparezca, dentro de aproximadamente 240.000 años…
Gustavo Sterczek
DNI 22.147.627
Brandoni
Gracias Luis Brandoni por el enorme legado de tan eximio arte, que perdurará por siempre.
Mariana Moavro
Marianamoavro@fibertel.com.ar





