
incredulidad, falta de productos y crisis recurrente
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Incredulidad
El Ministro Massa anunció que “vamos a utilizar todas las herramientas del Estado para ordenar esta situación”. Debemos suponer que dejarán de emitir salvajemente, que recortarán los planes clientelistas, que no sumarán más empleados al Estado elefantiásico, que no habrá más sobreprecios ni “amiguismos” en la obra pública o las compras del Estado, que comenzarán a administrar correctamente sin nepotismo y priorizando el mérito (perdón, Alberto) y que, por supuesto, combatirán la endémica corrupción estatal. No creo.
Alfredo Guidali
DNI 8.607.746
Falta de productos
La escalada del valor del dólar de los últimos días coincide con la falta evidente de productos de alimentación de primeras marcas en conocidas cadenas de supermercados y con el precio sumamente aumentado de los existentes. El Ministerio de Economía debe hacerse cargo del daño que se les ocasiona a los consumidores. El dinero del que se dispone es insuficiente y la paciencia ya está agotada.
Carlos Alberto Castriota
ccastriota2004@yahoo.com.ar
Crisis recurrente
Leo en el diario un artículo sobre cómo los argentinos viven en esta época de altísima inflación. Se presenta como una novedad. Puede ser para los jóvenes que recién empiezan su vida independiente. Pero seguramente no lo es para muchos de nosotros. Yo esto ya lo viví. Con 69 años, ya pasé por muchas épocas de gran inestabilidad e inflación. Ya reduje mis gastos a su mínima expresión cortando lo superfluo hasta lo indispensable, endeudándome con angustia. Cosí pañales de tela para no gastar cuando todavía no nos preocupaba el medio ambiente. Esta situación en la Argentina es vieja y recurrente. Y no necesita una explicación complicada: como en cualquier hogar, no se puede gastar más de lo que entra. Y cada vez sumamos más años de dilapidar recursos que no producimos. Tenemos que tomar un camino diferente si queremos un resultado distinto.
María Teresa Reynal
DNI 11.265.875
No más excusas
Después de escuchar a la vocera presidencial diciendo que fue a cenar al centro y al teatro en la avenida Corrientes, que no se podía caminar, que esa imagen no es la de un país en crisis como la que vemos en los titulares de los diarios; al ministro de Economía manifestando que hace varios días que vivimos una situación atípica de rumores, versiones, falsos informes, con su consecuente impacto en los instrumentos financieros vinculados al dólar, y que van a usar todas las herramientas del Estado para ordenar la situación; y, finalmente, como no podía ser de otra manera, al presidente de la Nación expresando enfáticamente que es una práctica permanente de la derecha argentina instalar rumores en la mañana, operar durante todo el día, retirar su rentabilidad del mercado cambiario al terminar la tarde, lastimando el ahorro de la mayoría de los argentinos, es dable preguntarse: ¿queda lugar alguno para que una persona con un mínimo nivel de sensatez y racionalidad se sorprenda ante la continua escalada del dólar blue? Es indudable que la realidad tira por la borda la recordada frase de que “el dólar blue no es una preocupación para el gobierno nacional” y que se han agotado las argumentaciones señalando como los principales responsables de la inflación a la guerra en Ucrania, la sequía, la pandemia y la situación internacional general. Los funcionarios del Gobierno se ven en la necesidad de poner en marcha su inventiva para elaborar otros argumentos y hasta puede ser que próximamente nos sorprendan con el de la vida y obra de Alberto Fernández protagonizada por su admirado Robert De Niro, si es que acepta el papel que le propongan. En el ínterin, la inflación continuará devorando los bolsillos de los argentinos y sumará a muchos más de ellos en la lamentable pobreza e indigencia en que se encuentran sumidos.
Oscar Edgardo García
osedgar@yahoo.com
Rotundo fracaso
Mi abuela, optimista a ultranza, siempre encontraba lo positivo en el peor desastre. Ya la estoy escuchando decir que en medio del rotundo fracaso de nuestro gobierno lo positivo es que se les caen las máscaras y hasta para el más incauto han dejado de ser una opción.
Enrique Vidal Bazterrica
DNI 11.299.101
Día del Ruido
El 26 de abril se celebra el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido. Desde 1996, es una actividad desarrollada a nivel mundial, para promover el cuidado del ambiente acústico y crear conciencia sobre los daños que genera el ruido.
El ruido es un contaminante ambiental. No es una molestia. El ruido afecta la salud porque los oídos nunca se cierran. No tiene que ser atronador para enfermar. Basta con que sea continuo. Definirlo como molesto lo minimiza. Muchos ruidos devienen de la convivencia y son evitables. Como escuchar música a volumen elevado un martes a las tres de la mañana. Otros provienen de la dinámica de la ciudad. Si habilitan negocios con máquinas enormes funcionando las 24 horas, ¿cómo nadie supone que eso perturba el descanso nocturno de la gente que vive alrededor? ¿Cómo no se los obliga a insonorizar?
En 2006, se presentó el primer proyecto de ley sobre contaminación acústica en el Congreso. Desde entonces ingresaron iniciativas de distintos bloques. En cuatro oportunidades llegaron a la media sanción. Una, en 2019, no prosperó en el Senado. En 2021, fue presentada por última vez. Está en comisiones de cámara de origen. Solo la ciudad de Buenos Aires tiene legislación en vigencia y es de hace casi veinte años. Se debe legislar ya sobre el tema con sentido común. El ruido enferma y la salud no se mide en decibeles.
Sandra Delburg
DNI 17.365.268





