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Cuando yo era chico no tenía muchos juguetes. Mi tesoro más valioso era el juego de doctor que una vez me regalaron para fin de año, cuando tenía 7 u 8. Me gustaba jugar a que curaba y a mirar cosas en el microscopio: gotitas de agua, pedacitos de hojas… ¡hasta moscas! Incluso una gotita de sangre que me había aparecido después de un raspón con la bici. Porque el otro juguete era la bici…



