Cerrar una etapa y abrir una nueva
La vida es circular. Todos sabemos que cada momento nuevo es la despedida del anterior. El cierre de un círculo indica el inicio de uno nuevo y es muy importante cómo cerramos los ciclos anteriores. Un filósofo dijo que hasta que lo viejo no termina de morir, lo nuevo no termina de nacer.
Cerrar mal el ciclo anterior trae aparejado el riesgo de volver a repetirlo
Podemos ver la vida como una línea recta o como una escalera. Prefiero esta última opción porque los seres humanos nos vamos desarrollando hacia la completitud. Y cada paso hacia arriba implica abandonar el anterior. Cuando cerramos mal una etapa, o dejamos un ancla allí, nos cuesta mucho más entrar en lo nuevo. Es verdad que, cuando dejamos un ciclo, hay un desgarro porque algo de mí queda en la etapa anterior pero también que me llevo algo para mezclarlo con eso que trae la nueva etapa.
No soporto a mi ex
Muchas veces sucede que los odios, las broncas y los resentimientos hacia el ex son facturados a la nueva pareja. De allí, que se calcula que un altísimo porcentaje de nuevas parejas no funcionan. También está aquel que no quiere dejar su adolescencia y hoy, a la mitad de la vida, tiene conductas “adultescentes” (mitad adultas y mitad adolescentes). Estas personas no solo no pueden cerrar hacia atrás, sino que tampoco pueden construir prospectivamente. Irse mal de un lugar suele implicar llegar a un nuevo lugar con la bronca del anterior, trayendo a cuestas conflictos subterráneos que, en realidad, son la extensión del pasado que no fue cerrado. Cuando uno no cierra su pasado, está condenado a repetirlo. Todos dejamos una pareja, un trabajo, una casa, el propio país, etc., pues la vida es una constante de cierres de ciclos y aperturas de nuevas etapas.
Lo que viene es mejor que lo que fue
El sabio Salomón decía: “Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. No es de sabios hacer tales preguntas”. La gente esperanzadora siempre cree que lo que viene es mejor, dado que lo que viene será mezclado con la experiencia del pasado y esa mezcla será la que nos llevará al crecimiento.
Cerrar ciclos
a) El perdón. Perdonar es un acto que realizamos por nosotros mismos. Es como soltar un prisionero y descubrir que somos nosotros mismos. Perdonar, como hemos compartido en otro artículo, no se trata de minimizar ni olvidar, sino de renunciar al derecho de venganza. Es quitar a un intruso de nuestra mente, soltarlo y desatarnos de este.
b) Reconocer nuestra parte en nuestro viejo vínculo. Cuando uno puede mirar a una ex pareja y aceptar su responsabilidad en la relación que no funcionó, entonces puede ver a su ex sin divinizarlo ni satanizarlo. Sencillamente humanizándolo y, a la vez, corriéndose del lugar de victimización que nunca nos permite construir hacia adelante.
c) Soltar mediante una declaración. Pensar en lo bueno de una etapa, o de un vínculo anterior, y también en lo que no funcionó nos brinda la posibilidad de llevárnoslo como experiencia. Soltar quiere decir: “No me debés nada y yo no te debo nada a vos; vos te quedás con lo tuyo y yo me quedo con lo mío. Hemos vivido momentos buenos y momentos malos. Guardo los buenos y transformo los malos en crecimiento. Me despido, te doy las gracias y me dirijo hacia lo nuevo”.
Para concluir, no existe una única forma de cerrar etapas viejas, ni una serie de pasos a seguir. Solamente algunas ideas que forman parte de un proceso. Cerrar una etapa vieja es un proceso. No nos volvemos adolescentes de un día para el otro; no nos graduamos de jóvenes en un solo día; no cerramos el duelo de una muerte o de una pareja que se terminó en un momento. Son todos procesos de desgarro, donde algunas cosas quedan atrás y otras las traemos hacia el nuevo ciclo.
Tampoco es un acto que ocurre una única vez entrar en lo nuevo. Se trata de un proceso donde vamos metabolizando los nuevos elementos que la vida nos brinda, viéndolo como una escalera de crecimiento, avance y construcción de esperanza. Hacer las paces con uno mismo y con su historia siempre nos permite seguir desarrollándonos para transitar el viaje de la vida con plenitud, siendo de bendición además para quienes nos rodean.
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com









