Cómo abordar una muestra en tres pasos

Ester Nazarian, Negro como la piedra negra (2014 / 2017)
Ester Nazarian, Negro como la piedra negra (2014 / 2017) Crédito: Gentileza Fundación Klemm
Microrrelatos, en Fundación Klemm, incluye las obras de Ester Nazarian, José Luis Landet y Hernán Sansone
Daniel Gigena
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12 de abril de 2017  • 16:00

Aunque en Microrrelatos. Historias HISTORIA se exhiben trabajos de tres artistas argentinos de distintas generaciones, se puede decir que son cinco en verdad los que participan de la muestra. La curadora es Graciela Taquini y su colaboradora, Karina Granieri. Ambas poseen una obra sólida y en desarrollo. Hace tiempo que la curaduría forma parte de los proyectos de exploración y búsqueda de varios artistas.

Ester Nazarian, Negro como la piedra negra (2014 / 2017)
Ester Nazarian, Negro como la piedra negra (2014 / 2017) Crédito: Gentileza Fundación Klemm

Uno: Ester Nazarian

La exposición actual en Fundación Klemm tiene su origen en un proyecto que Ester Nazarian (Buenos Aires, 1949) realizó en Montevideo, cuando intervino las celdas de una ex cárcel convertida en espacio de arte. El carácter histórico y a la vez subjetivo de su trabajo se expresa ahora mediante una intervención de la galería porteña.

Negro como la piedra negra es una instalación que demandó tres años de trabajo. Delicada y rotunda, la habitación blanca creada por la artista irradia relatos del holocausto armenio por medio de imágenes veladas, esbozos de fósiles que parecen hallados en un pliegue del tiempo, mosaicos con formas vegetales dibujadas con café, textos y, quizás lo más impresionante de la obra, imágenes vacías.

En el umbral del espacio sagrado construido por la artista (¿es un monumento funerario o un oratorio?), una piedra oscura rociada de café añade un ingrediente aromático a la obra.

Instalación de Ester Nazarian (detalle)
Instalación de Ester Nazarian (detalle) Crédito: Gentileza Fundación Klemm

Nazarian es una maestra de artistas. El día de la inauguración de Microrrelatos estuvieron presentes Silvia Rivas, Carolina Antoniadis y otros jóvenes discípulos, alumnos de sus clases en la cátedra de Pintura en la Universidad de las Artes, donde es profesora titular desde hace más de treinta años. Ese aspecto se revela también en la decisión de Taquini a la hora de elegir a los otros dos artistas de la muestra. Primero Hernán Sansone y luego José Luis Landet fueron alumnos de Nazarian. El tiempo teje tradiciones secretas.

José Luis Landet, Carlos Gómez-1983(1983 - 2016/17)
José Luis Landet, Carlos Gómez-1983(1983 - 2016/17) Crédito: Gentileza Fundación Klemm

Dos: José Luis Landet

José Luis Landet posee su propia biografía: nació en Lomas de Zamora en 1977, estudió Bellas Artes, obtuvo becas y participó de varias exposiciones colectivas e individuales. Sin embargo, interesado en las pinturas de los “artistas de domingo”, Landet creó el personaje de un pintor ficticio, Carlos Gómez, al que hace poco le dedicó una muestra con obras póstumas y apócrifas.

Landet trabajó con el escritor Marcos Krämer para profundizar en el perfil del pintor amateur cuya fecha de nacimiento (1945) coincide, como indica con perspicacia Taquini, con el año de la “fundación” del peronismo en el país. ¿Qué podían hacer los trabajadores una vez que empezaban a gozar de derechos sociales? Pintar en los ratos libres, por ejemplo.

Landet presenta ahora nuevos episodios en la vida de Gómez, pintor comunista en un país anticomunista. El título de su obra en Fundación Klemm ostenta otro año emblemático de la historia local: 1983. El fin de la dictadura militar posibilita que Gómez-Landet pueda reflexionar sobre la desfiguración, ya no del marxismo, sino de la imagen de Marx en la Argentina. ¿De qué modo? En un muro creado con bastidores usados, el artista y su álter ego depositan bustos de Carlos Marx que se asemejan a bollos de cemento, a ET amorfos, a enigmas.

Hay un Marx con cerradura y otro sin rasgos; Marx con gotas de rocío y otro con forma de papa. Carlos Gómez - 1983 incluye un video con imágenes en primerísimo plano de las pequeñas esculturas; una serie de autorretratos en lápiz, entrevistas a Gómez, mecanografiadas y con algunas correcciones en rojo, y una imponente obra con 49 bustos del autor de El capital.

Hernán Sansone, El espíritu del triunfo (2017)
Hernán Sansone, El espíritu del triunfo (2017) Crédito: Gentileza Fundación Klemm

Tres: Hernán Sansone

“Vivo desde hace veinte años en Colombia y soy director de arte de las revistas Semana y Arcadia –cuenta Hernán Sansone (Buenos Aires, 1967)-. Estudié Artes y Diseño Gráfico y durante mucho tiempo intenté separar la aguas, pero siempre fallé y en este momento las cicatrices que me dejó cada una de esas carreras son un solo tatuaje.”

En El espíritu del triunfo, obra que Sansone presenta en Klemm, se entremezclan esos influjos visuales. A partir de trofeos familiares, y mediante el uso de la fotografía de estética publicitaria, con una escala extrema, el artista y editor argentino residente en Bogotá insinúa que el simulacro del triunfo puede equivaler apenas a figuras plásticas pintadas de dorado.

Acompaña las fotos con una serie de dibujos y de fotos intervenidas donde se diseccionan y se reconstruyen los trofeos de manera híbrida: los dioses victoriosos tienen rostro de peces inexpresivos, la antorcha ardiente pasa del brazo derecho al izquierdo, los semidioses alados quizás no proyecten sombra alguna y pretendan del arte una restitución inmediata.

Hernán Sansone, El espíritu del triunfo (2017)
Hernán Sansone, El espíritu del triunfo (2017) Crédito: Gentileza Fundación Klemm

Microrrelatos Historias HISTORIA

Ester Nazarian, José Luis Landet y Hernán Sansone en Fundación Federico Jorge Klemm. Curadora: Graciela Taquini, curadora adjunta: Karina Granieri.

Hasta mediados de junio, entrada libre y gratuita

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