Dejar atrás los símbolos del odio

Claudio Presman
Claudio Presman PARA LA NACION
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19 de julio de 2017  

A lo largo de la historia la humanidad ha creado símbolos. Éstos muchas veces representan y pueden significar más que las palabras dichas o los actos realizados. Nuestra vida diaria está poblada de símbolos que nos informan, nos educan y ordenan en la convivencia social. Por otra parte, hay símbolos que quedarán para siempre en la historia de la vergüenza de la humanidad. Recientemente muchos de ellos quedaron exhibidos a la vista de todo el mundo. El desbaratamiento llevado a cabo por parte del Ministerio de Seguridad de la Nación y de la Policía Federal de una red que comercializaba todo tipo de objetos nazis ha impactado por la brutalidad de verlos, saber de su comercialización y que pueda haber alguien que los valore económicamente. Éste es el estupor, que se mezcla con la indignación, el asombro y la pena.

Nuestro país cuenta con una base normativa suficiente para combatir y condenar toda práctica discriminatoria asentada en la obstrucción, la restricción o el menoscabo de las bases igualitarias de derechos y garantías contemplados en nuestra Constitución nacional. Así, la ley N° 23.592 establece que los actos discriminatorios son aquellos que por motivos de raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos discriminen, aparten o restrinjan los derechos de una persona o de un grupo. También se prevén penas más elevadas para cuando en estos actos participe una organización o se realice propaganda apoyada en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión u origen étnico y que tengan por objeto la justificación o promoción de la discriminación racial o religiosa en cualquier forma.

La historia ha estado marcada por falsos conceptos y teorías sobre la superioridad o la confrontación de razas o nacionalidades que llevaron a persecuciones y muertes. Los resabios de estos estigmas pueden derivar en un sórdido comercio de objetos como los expuestos. Una política nacional en contra de toda discriminación implica educar contra estos conceptos, ya que la educación es la base de la construcción de una sociedad sin discriminación, alejada de las artificiales barreras que separan, estigmatizan y dividen a las personas.

Estas expresiones de odio también se manifiestan en el ámbito digital. Según los datos del Observatorio de Internet del Inadi, las denuncias recibidas en 2016, el antisemitismo es la primera causa de discriminación en las redes de comunicación, con el 21%; le siguen las cuestiones de género, con el 15%; el racismo, con el 12%, y la diversidad sexual, con el 10%.

Desde el Inadi trabajamos de forma transversal, desde las campañas de concientización llevadas adelante por las áreas de Interreligiosidad e Interculturalidad, las capacitaciones en las escuelas y en los institutos educativos, para fomentar valores inclusivos, libres de discriminación e igualitarios y la creación de publicaciones especializadas que sirvan de material de consulta para toda la ciudadanía.

Ése es nuestro objetivo y el motor que nos impulsa para lograr, finalmente, que los símbolos de la muerte queden en la historia.

Interventor en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi)

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