
El desarrollo moral
Por Antonio M. Battro
1 minuto de lectura'
En 1932 Jean Piaget publicó "El juicio moral en el niño", obra que marcó un rumbo en la psicología y en la educación. Muchos cambios se han sucedido desde entonces, y hoy encaramos nuevos desafíos morales.
Esencialmente, ha cambiado la escala de los problemas y, a veces, no sabemos cómo tratarlos. Uno de ellos es el de la solidaridad planetaria. Tal vez podríamos orientarnos mejor si volviéramos a las fuentes de Piaget.
Lawrence Kohlberg, profesor de Harvard, continuó las ideas de Piaget y dedicó su vida al estudio del desarrollo moral desde la infancia hasta la edad adulta. Kohlberg identificó tres niveles sucesivos.
- En un primer nivel, el valor moral reside en eventos externos más que en personas y normas. El estadio 1 presenta una orientación moral regida por la obediencia y el castigo, donde el respeto al superior se basa en el poder o en el prestigio. En el estadio 2 la acción buena se identifica con aquella que beneficia al propio yo.
- En el segundo nivel se acata el orden existente buscando responder a las expectativas de los otros. En el estadio 3 se busca la aprobación de la propia conducta por los demás y la conformidad a estereotipos impuestos por la mayoría. En el estadio 4 se refuerza la orientación moral a cumplir el deber y mantener el orden social.
- En el último nivel el valor moral reside en compartir normas, derechos y obligaciones. En el estadio 5 comienza a expresarse una orientación legal, se reconocen las convenciones para establecer leyes y el deber se basa en el respeto del contrato. En el estadio 6 surge la conciencia individual como principio de consistencia y universalidad de los propios actos en un proceso de confianza recíproca y creciente.
***
El número de investigaciones en el campo de la psicología moral ha crecido enormemente en los últimos años.
Entre los temas que más preocupan a los educadores se encuentran aquellos relacionados con la violencia escolar, que, en parte, se podría entender como una desviación del desarrollo moral o una detención en los primeros estadios. En realidad, el tema de la justicia no se puede separar del tema de la paz; la violencia no sólo es injusta, sino que hace peligrar la concordia debida entre las personas y los pueblos.
Algunos pensamos que al desarrollo "deóntico", de las normas y de las reglas de la moral, es preciso sumar el desarrollo "irénico", de las acciones pacíficas.
Una educación para la paz debería convertirse en tema prioritario no sólo en las regiones convulsionadas por la guerra, sino en todas las sociedades contemporáneas.
Felizmente, muchas escuelas promueven una educación solidaria donde la justicia y la paz aprendan a darse la mano en la formación de la personalidad. Debemos ofrecer a las nuevas generaciones nuevos caminos de esperanza. La educación para la paz es uno de ellos.
Los lectores pueden obtener más información y comentarios en www.lanacion.com.ar/aprenderhoy





