El maltratador prepotente

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
(0)
7 de noviembre de 2019  • 02:20

¿Quién a lo largo de su vida no se ha encontrado con una persona prepotente, ya sea un jefe, un colega, un amigo o una pareja? Al prepotente lo podemos encontrar en el ámbito laboral, en la propia familia, ejerciendo ciertas conductas repetitivas y constantes de maltrato. Estos son sus principales rasgos:

1.Características del prepotente

a. Es una persona que presenta dificultades para la "introspección", es decir, para mirar hacia adentro y descubrir sus estados emocionales, como así también sus ideas. Dicha carencia en la capacidad de registro de su propio mundo interior lo lleva también a la incapacidad de registrar las emociones de los demás. Es así que desarrolla un mecanismo de negación de sus necesidades afectivas, sus miedos y sus temores, guardando en su interior ira, tristezas y amarguras. Jamás pide ayuda, pues lo vive como una señal de debilidad.

b. Proyecta toda su furia, lo cual es un mecanismo básico que consiste en colocar en los demás toda su destructividad y lograr así desprenderse de aquello que él mismo posee. Como no puede identificar su propia agresividad y le resulta complicado diferenciar entre lo bueno y lo malo, arma su propio código de aquello que es correcto e incorrecto moviéndose a través de sus propios "códigos morales".

c. Niega sus necesidades afectivas para conseguir sentirse fuerte: "Yo no necesito nada de nadie". Al negarlas, proyecta estas debilidades en alguien más. Entonces considera que el otro es débil, necio y, para deshacerse de aquello que proyectó, agrede y lastima. De allí, siguiendo una de las tantas explicaciones que existen de un fenómeno tan complejo, que busque a menudo humillar y menospreciar a su pareja, a su empleado, etc. Esto le permite "mantener un balance" en su precaria autoestima.

d. Identificación con el agresor Algunos violentos han sufrido maltrato en el pasado y ahora han realizado un cambio de roles, identificándose con el agresor tan temido y dejando de sufrir para comenzar a hacer sufrir a otros. Es decir, que intercambian un rol pasivo por un rol activo. El odio que sienten contra papá o mamá, el cual no fue elaborado, podría ser otra de las lecturas de su gran conflictividad.

Tuvieron muchas veces figuras de apego que fueron distantes, ausentes, agresivas, descalificadoras. Hoy sabemos que no toda persona maltratada se transforma en maltratador, pero la gran mayoría de los maltratadores fueron maltratados y exhiben luego conductas de poder, de destrucción, de competencia, etc. Así, el prepotente proyecta y deposita en los demás todas sus características indeseables.

2.Estrategias del prepotente

Principalmente las burlas, la descalificación y la humillación. De este modo intenta "podar" la estima del otro. Además del maltrato físico, siempre utiliza previamente el maltrato psicológico, y a un golpe físico lo suele preceder un golpe verbal. A través de la descalificación busca colocar al otro en una situación de desprotección y hacerlo sentir indefenso y atemorizado en un ejercicio del poder con el fin de aislarlo.

Otras armas que utiliza son las explosiones de ira impredecibles, controlar y ridiculizar ya sea en privado o incluso delante de los hijos, los amigos y los desconocidos. Esto nunca debería ser minimizado ni celebrado. Tampoco es un juego que uno observa para entretenerse.

Pasemos ahora a analizar a las víctimas del prepotente.

3.Síntomas del maltratado

Muchas veces el prepotente no escoge a cualquier presa, sino a alguien que envidia o admira porque esa persona posee logros. Este sentimiento lo lleva a proyectar e intentar destruir aquello que envidia. Buscando también ser reconocido por "el público", puede elegir a ciertas personas que le refuercen esta mirada de "fuerte".

El prepotente busca a personas a quienes pueda podarles la "estima", como ya mencionamos, para hacerlos aparecer como débiles delante de los demás y transformarlos en sus presas.

Observamos una disminución de sus capacidades en su vida laboral, de pareja, etc. Esto se debe a la sistematización del maltrato que recibe.

4.En conclusión, construir apegos seguros es la mejor manera de prevenir el agredir y ser agredido. Esto consiste en hallar un espacio donde poder expresar las emociones negativas y sentirse comprendido. Este es el primer paso para ir elaborando todo el daño recibido. El apego no es otra cosa que una vivencia: la experiencia de amar y dejarse amar.

La mejor forma, como padres, de construir un apego seguro en nuestros hijos que les permita ser personas felices y plenas es enseñarles a desarrollar la capacidad de empatía (colocarse en los zapatos del otro y compartir la escucha, la mirada, la valoración). Esto también incluye enseñarles a establecer límites, a usar el "sí" y el "no" para que al crecer puedan decirle "sí" a lo bueno y "no" a lo malo.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.