El sujeto en el tiempo

Sobre Lo real y su doble, de Clément Rosset
Edgardo Scott
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12 de junio de 2016  

En estos tiempos, la pregunta por lo Real parece anacrónica, entre escéptica e indiferente, tal vez porque más que nunca lo Real se manifiesta a cada momento en el discurso omnívoro de la hiperconectada sociedad contemporánea. En Lo real y su doble. Ensayo sobre la ilusión, el filósofo Clément Rosset (Carteret, 1939) retoma el tema, leal a la tradición racionalista francesa, merodeando menos la filosofía posmoderna que el relato, la fábula y la utopía clásica.

Rosset advierte que no habrá manera de reintroducir –reactivar– la desusada o abandonada noción de lo Real (clave, sobre todo, para el pensamiento de Martin Heidegger, pero también el de Jacques Lacan) si no se recupera primero cierta dimensión fantástica, incluso mítica de lo Real. Por eso, es como si rebobinara la cinta del concepto hasta un nivel casi elemental, significante: no hay Real sin Irreal. Lo Real se define por su negativo, por lo que no es: lo Real no es ilusorio. Dirá Rosset: "El evento real es el que aparece como el doble del ‘otro evento’".

Tomando como ejemplos Edipo rey, La vida es sueño y Esta noche en Samarcanda, Rosset descubre una relación profunda entre "el pensamiento oracular y el fantasma de la duplicación". Esa relación es indispensable para pensar la relación del sujeto y el tiempo, en particular, el presente. Lo Real ocurre en ese tiempo inasible. "La predicción por adelantado –se lee– posee un valor sobre todo simbólico: simple proyección en el tiempo de lo que espera al hombre en cada instante de su vida presente."

"Este mundo, que no tiene en sí mismo sentido alguno, recibe su significación y su ser de otro mundo que lo dobla, o, más bien, del mundo del que éste no es sino un engañoso remedo", sostiene el pensador. Pero esa afinidad, incluso esa equivalencia de lo Real con el presente, a partir de su elucidación sobre la repetición y el eterno retorno (Kierkegaard , Nietzsche y Deleuze, pero además, implícitamente, las imágenes del Aleph borgeano), Rosset la sitúa bellamente en la idea de convergencia, que define el estado de gracia. La gracia también es siempre en presente.

Con Lo real y su doble, publicado originalmente en 1976, Clément Rosset comenzó un proyecto que después expandiría en Lo real: tratado de la idiotez y Lo real, lo imaginario y lo ilusorio. La excelente traducción otorga a la lectura de un ensayo filosófico el necesario placer de la sonoridad poética. En uno de los pasajes más precisos y elegantes, Rosset define su objeto: "Morir sería un mal menor si uno pudiese tener asegurado que al menos ha vivido; ahora bien, es de esta vida misma, por perecedera que sea, de la que duda el sujeto en el desdoblamiento de la personalidad."

LO REAL Y SU DOBLE

Por Clément Rosset

Del Zorzal

Trad.: Santiago Espinosa

144 páginas

$ 200

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