Reseña: Prosas de dormida, de Carmen Iriondo

Laura Cardona
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28 de abril de 2019  

Prosas de dormida reúne un conjunto de ensayos escritos por la psicoanalista y poeta Carmen Iriondo, publicados por primera vez en 2005. Con una preciosista prosa poética, semejan fragmentos o retazos de una conversión ya iniciada, la que sigue a la lectura y el cavilar sobre algunos temas, como si fuera entramando en voz alta significados asociados en falsa errancia: las relaciones entre ideas proponen nuevos sentidos, los clausuran, los vuelven extraños, los iluminan.

Estos breves ensayos emergen desde la noche, desde el sueño: "Por la noche se duerme. Se pierde lo mejor de la vida, pero se duerme". Se duerme para olvidar, para que el sueño permita recuperar recuerdos o inspire nuevas páginas. Y también se olvida para poder dormir. A través de una cantidad de citas, decenas de poetas -Ovidio, Robert Graves, Matsuo Basho, Alberto Girri, Jorge Luis Borges entre tantos otros- se inscriben en los hilos que sutilmente enhebran ideas insistentes acerca de la noche, la muerte, la cruz de la existencia, los suicidas -Virginia Woolf, Plath, John Berryman, Anne Sexton, Alfonsina Storni-, el cuerpo, el goce, la imagen. "La evidencia de la narración onírica -se lee- es umbral de lo que no se va a poder olvidar: el sonido apagado de los gritos profundos". La poesía que no miente, sino que vela, vela el lenguaje hablado, tiene una tarea: "Tendremos que despertar a nuestro destino, esta vez con poesía".

Indiferentes al saber, en estos textos no alcanza con lo dicho. Allí se encuentra su efecto más tenaz: reponer un sentido sin revelar, dejando que lo velado -la poesía-, hable.

Prosas de dormida

Carmen Iriondo

Huesos de Jibia

78 páginas$ 380

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