Fantasías en liquidación
“El príncipe azul murió, se lo tragó el sapo.” (De un audio de WhatsApp que se viralizó.)
3 minutos de lectura'


En un tiempo no muy lejano, apenas agosto pasado, el presidente de la Cámara de Diputados asumía como “superministro” de Economía. Así le gustaba a Sergio Massa leerse en los zócalos de los canales de noticias y escuchar ser nombrado en las radios. Y decía tener todas las soluciones para encauzar la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Pero pasan los días y las damas y los caballeros sienten que los precios toman velocidad y se distancian de sus posibilidades reales de llegar a fin de mes. Mejor ni hablar de la cada vez más cercana mesa navideña. Ya el debate no es entre quién aportará el matambre arrollado con ensalada rusa o el vitel toné, sino cómo se logrará esquivar la llegada multitudinaria de parientes y amigos para compartir los platos que se puedan preparar con la cada vez más discreta y renovada lista de “precios cuidados”.
Si agosto parece que fue hace un año, más descorazonador es pensar en lo lejanísima que quedó la proclama presidencial, vociferada en marzo, de declararle la “guerra a la inflación”. Con índices mensuales e interanuales cada vez más preocupantes y gremios que negocian paritarias por encima del 100% de aumento salarial, aquellas palabras de Alberto Fernández confirman que en este tema también “guitarrea” una derrota.
“Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”, escribía y publicaba hace 98 años Pablo Neruda. El inolvidable e inoxidable “Poema 20″ es aplicable a la sociedad argentina, que insiste en tener todo el pasado por delante. ¿Nosotros, los de marzo, somos los mismos? ¿Nosotros, los de agosto, somos los mismos? Cada quien podrá responderse en la intimidad lo que crea mejor para no arruinarse el fin de semana con incómodas confesiones.
Llegados al poder, o cuando intentan hacer un refresh del cargo que no terminaron de asumir, los políticos parecen ser los príncipes azules de los cuentos de hadas, aunque con la gestión terminen convertidos en sapos y sin besos de princesas que les devuelva el esplendor. Difícil aceptar esta figura narrativa en tiempos de supresión de los estereotipos de género; tanto como la desilusión que, en un audio de WhatsApp popularizado por el humorista Gabriel Lucero, una joven trata de explicarle sin cortapisas a una amiga desolada por el engaño de un caballero que “el príncipe azul murió, se lo tragó el sapo”. Lo único que parece ser cierto es lo que planteaba Neruda: “Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”. Quizás, ellos tampoco.








