Hacerse un lugar: las revistas culturales se reinventan en la Web

Crítica cultural y reflexión política; rigor intelectual y humor: distintas publicaciones on line le toman el pulso al presente
Diana Fernández Irusta
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21 de febrero de 2016  

Ilustración: Javier Joaquín
Ilustración: Javier Joaquín

Si Victoria Ocampo o los hermanos Viñas o Jacobo Timerman o Andrés Cascioli (o cuatro o cinco veinteañeros arrumbados en un café) decidieran fundar una revista hoy, probablemente fundarían una revista digital", escribió Hernán Iglesias Illa en la presentación de La Agenda (http://laagenda.buenosaires.gob.ar), revista digital lanzada en el ámbito de los medios públicos porteños hace poco más de un año.

Efectivamente: las revistas culturales tienen una tradición larga y especialmente prolífica en la Argentina. Como el mismo Iglesias Illa recuerda, de Sur, Contorno o Primera Plana a Expreso Imaginario, Humor o La Maga, varias generaciones se nuclearon, discutieron, experimentaron y apostaron a distintos modos de concebir el mundo a través del encuentro reiterado con esas publicaciones. Un listado que podría seguir: Los Libros, Pasado y presente, Punto de vista, El ojo mocho, Babel, Diario de poesía, El rodaballo, Con V de Vian? y tantas otras. Distintas décadas, diversas aproximaciones a la inquietud intelectual, similar necesidad por tomarle el pulso al presente desde la política, la literatura, la música, el cine.

Buena parte de esa tradición sigue viva y está en la Red. Revistas digitales que, en su mayoría, se crearon en los últimos tres o cuatro años, impulsadas por periodistas, escritores, pensadores, académicos jóvenes. En ellas conviven crítica cultural con reflexión política, desparpajo con rigor intelectual. Anclan en sus sitios web y se ramifican a través de posteos en Facebook y la conversación interminable de Twitter. Quienes se preguntan por lo más dinámico de la producción cultural actual no deberían dejar de visitarlas.

Conversaciones online

"Se pasó de los blogs a Twitter y de ahí a las revistas digitales. Hay una especie de síntesis", explica Tomás Borovinsky, doctor en Filosofía, docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y editor (junto a Martín Rodríguez, Pablo Touzon, Alejandro Sehtman y Bruno Bauer) de Panamá Revista.

Surgida a principios de 2013, tiempo que Borovinsky define como "un poco asfixiante y viciado", la revista se propuso como un espacio que permitiera pensar por fuera de los estrechos límites de la polarización. Aunque el análisis político es su eje, en Panamá -cuyo lema es "No todo es política"- también se encuentran artículos sobre cine, música o literatura. Siempre en la difícil zona de equilibrio entre lenguaje accesible, rigor intelectual, alguna dosis de humor.

"Si bien fuimos cambiando a lo largo de estos años (pasamos de un formato más blog a uno más de tipo revista digital), creo que seguimos fieles a la idea de hacer una revista política (y cultural), pero no militante -continúa Borovinsky-. En ese sentido nos propusimos desde un principio no hacernos cargo de 'la grieta', sabiendo que existía una fuerte polarización, claro, pero poniendo todo el énfasis en 'qué es lo que se dice' y no en 'desde dónde se dice lo que se dice'. Buscamos privilegiar los textos por sobre todo y si decimos que 'no todo es política' es justamente para jerarquizar la política."

Con estilo diferente y cierto gusto por el gesto provocador (su lema es "La revista que humedece/tu sequedad crónica"), Paco se orienta con mayor énfasis a la crítica cultural, aunque también incluye artículos de análisis político. "Paco tiene una 'llínea editorial' que es una respuesta parcial a lo que en el panorama general de los medios suele restringir o atrofiar la libertad intelectual -comenta Nicolás Mavrakis, uno de sus editores-. Esa libertad tiene un precio, por supuesto, pero la verdadera inteligencia, igual que el humor, a veces no funciona como apéndice propositivo sino como negatividad lúcida."

Mavrakis asegura que en Paco la redacción online nunca se apaga: "Eso nutre un feedback constante y renovable que, a través de las redes sociales, ayuda a diseñar la agenda de temas y la disponibilidad de contenidos de manera casi diaria". Concebida como "laboratorio de ideas" por muchos de sus redactores, desde hace unos meses la revista implementó un sistema de financiación basado en sus usuarios: se los invita a hacer un aporte mensual que ayude a sostener los costos de los servidores y el diseño.

Asimismo, en el ancho océano de Internet también hay espacios donde las instituciones públicas se encuentran con lo digital. Un ejemplo es La Agenda, que ya se instaló como producto con nombre propio, nutrido por miradas renovadoras hacia la crítica literaria, los consumos culturales y frecuentes cruces entre los géneros periodísticos y narrativos (entre sus hits: el hilarante consultorio amoroso del "Buen Bipolar").

Por su parte, la revista Anfibia creada en 2012 en el marco de la Universidad Nacional de San Martín, es también una apuesta ya consolidada, tanto por el número de lectores como por su impacto en las redes. Martín Ale, jefe de redacción de la publicación, comenta: "Anfibia nació con la idea de cruzar los discursos de la crónica y las ciencias sociales, buscar textos que tuvieran la potencia de la narrativa con la densidad del ensayo". Con el paso del tiempo, continúa Ale, ese objetivo fue cambiando: "Hoy publicamos también textos ?anfibios' investigados, pensados y escritos por periodistas, por sociólogos, politólogos, antropólogos y cientistas sociales de la Argentina y otros países".

Entre los proyectos a mediano plazo está la idea de seguir experimentando "con todas las formas de narrativas digitales y transmedia", fortalecer lo que ellos llaman la "comunidad anfibia" (espacio donde los lectores escriben, publican e intercambian ideas), realizar actividades con académicos y periodistas que puedan transmitirse en streaming, e inaugurar una vía de trabajo con documentales. "Estamos abiertos a nuevos formatos", asegura Ale.

"Una de las ventajas de lo digital es el espacio infinito", asegura la periodista Moira Soto, una de las firmas que hicieron historia en Humor y a quien trayectoria, por cierto, no le falta. Su última aventura es Damiselas en apuros, blog devenido en revista digital, que sostiene junto a Guadalupe Treibel y Mara Gerund. "Nos atraía la idea de crear una revista que nos pudiera interesar como lectoras, desde una inspiración feminista, sí, pero con un enfoque de género que no excluyera un temática más amplia, que abriera paso a distintos colaboradores." En Damiselas suelen colaborar Amalia Sato, Rubén Szuchmacher, Daniel Gigena, Sebastián Spreg (cuya especialidad son las divas de ópera), la historiadora Mabel Bellucci. Hay críticas de televisión, teatro, artes visuales, literatura, columnas de humor, rescates de personajes femeninos poco conocidos, artículos sobre vida cotidiana. Y largas, generosas entrevistas amparadas en el "espacio infinito" de las pantallas. "Comprobamos que mucha gente lee con interés las notas largas, contrariamente a lo que suelen suponer muchos editores en papel", revela Soto, para quien la posibilidad de sumar imágenes, armar fotogalerías o incorporar videos es otro de los encantos de una publicación que ya llegó a las 33 ediciones y que desde el vamos fue pensada exclusivamente como producto digital.

Libres al fin

Danisa Dos Santos, editora de El ángel exterminador, revista especializada en cine, también encuentra múltiples posibilidades en lo digital. "Para empezar, a nosotros nos dio la posibilidad de existir -asegura-. Además, nos da un gran margen de libertad: no tenemos ninguna restricción, ni de tiempo ni de espacio, más que las que nosotros mismos decidimos imponernos."

La revista, cuyo nombre alude a una película de Luis Buñuel, es una de las que tienen mayor camino recorrido: surgió en 2006, cuando todos los que hoy integran su comité editorial eran estudiantes de la licenciatura de Artes en la UBA. Hubo un viaje al Festival de Cine de Mar del Plata, clima de cinefilia permanente, intercambio de ideas y la necesidad de encontrar un espacio donde plasmar algo de todo aquello. "Queríamos crear un espacio abierto y heterogéneo -sigue contando- que no se cerrara sobre los estudios académicos acerca del cine sino que se abriera a todos los lectores interesados, sin que esa apertura significara simplificar el análisis ni la escritura". La revista fue creciendo en contenido y forma, considerando las posibilidades de intercambio que ofrece Internet y, en el último tiempo, comenzando a explorar dispositivos multimedia que permitan incorporar imágenes y sonidos a la escritura y el análisis.

A esa variedad de opciones también están atentas Alejandra Portela y Kekena Corvalán, docentes de la Universidad del Museo Social Argentino, investigadoras y directoras de Leedor. Con una larga historia en Internet, este sitio de contenidos de arte, cultura y espectáculos incorporó una sección "tienda" donde se pueden encontrar artículos de editoriales, productoras y autores independientes.

"El digital es un espacio fascinante, un viaje sin retorno", asegura por su parte Franco Bronzini, editor de Informe Escaleno, revista en la que figuran firmas como las de Gonzalo Aguilar, Valeria González, Damián Tabarovski, Adrián Gorelik, Ezequiel Fernández Moores, Andrés Burgo y Alejandro Wall. "La posibilidad de conversar con asiduidad con ellos justifica de por sí la existencia de la publicación", confiesa Bronzini, quien quiso "concentrar la mayor cantidad posible de los mejores pensadores argentinos de las distintas disciplinas socioculturales".

Informe Escaleno generó un estilo propio, una identidad basada en ciertas premisas: no se tocan temas de coyuntura, no se publican artículos agresivos ("sobre todo en el campo político", dice Bronzini), escriben especialistas pero para un público no especializado, no hay restricciones de formato (a fines del año pasado la publicación les "regaló" a sus lectores una grabación inédita de Julio Cortázar) ni exigencia de cantidad de caracteres. "Es una publicación que se basa en la inteligencia de quienes escriben y no en la selección de temas. La 'curaduría' es sobre las personas", concluye Bronzini.

Hasta aquí, todos casos nacidos desde y para lo digital. Pero también están los otros. Las publicaciones concebidas para el papel que luego se hicieron digitales y, desde allí, se aventuraron a nuevos formatos impresos. En ese derrotero está Otra Parte, revista dirigida por Graciela Speranza y Marcelo Cohen que nació en 2003, en medio del hambre por ámbitos culturales y reflexivos que siguió a la crisis de 2001. Al cabo de 12 años, la revista dejó de salir en formato papel; transformada en Otra Parte Semanal se abocó a publicar -y reivindicar- el género de las reseñas culturales. "Es la primera revista virtual-global independiente de reseñas breves hecha desde Latinoamérica -explica Cohen-. De las diferentes artes y literaturas; con editores generales, responsables de secciones y cartas de los lectores."

Pero la añoranza del papel, pareciera, se hizo sentir. A fines del año pasado, en paralelo con la producción digital, se lanzó la caja Otra Parte/ Duración. Una caja de cartulina, en la tradición de las cajas artísticas, que contiene dieciocho cuadernillos autónomos: ensayos breves, diarios visuales, reflexiones sobre arte, cine, música, literatura, filosofía, que se preguntan por los usos del tiempo en nuestra era. "Extremando las diferencias con las reseñas breves del Semanal, decidimos reunir en una caja una serie de ensayos de 'larga duración', describe Speranza. "Deliberadamente portátiles y durables", los cuadernillos están concebidos para irse leyendo de a poco, en subte, colectivo o donde sea que el vértigo diario ofrezca un hueco de tiempo.

"Las grandes revistas fueron casi siempre plataforma de un grupo -continúa Speranza-, nacieron por lo general para ?hacerse un lugar', como dijo alguna vez Noé Jitrik. No es el caso de Otra Parte, que desde el comienzo quiso más bien 'hacer lugar'". Una definición a la que, con sus particularidades, desafíos y estilos propios, podrían suscribir muchas de las publicaciones que enriquecen el espacio online: apuestas a hacer lugar a otras voces. Quizá, también, a cierto ejercicio del diálogo.

Ideas en la web

Con su canal web y en redes sociales, el suplemento Ideas busca sumarse a este diálogo sobre la época y sus productos culturales. En www.lanacion.com.ar/ideas hay contenidos digitales que se actualizan todos los días, con secciones como "¿Qué vas a leer con tu hijo esta noche?", "Ideas que inspiran", "Cinco libros para conocer a..." y novedades del mundo del arte.

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