Jair Bolsonaro, Evo Morales y la política energética de Macri

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION

Análisis de Carlos Pagni tras la asunción de Bolsonaro

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3 de enero de 2019  • 21:43

A continuación, los principales conceptos:

  • Hay momentos en los que el enojo es tan grande que se orienta hacia liderazgos reivindicativos y demagógicos. Trump es un ejemplo, Kirchner en 2003-2005 fue eso, y Bolsonaro es eso también. Es una respuesta contundente y discutible a expectativas de la sociedad brasileña sobre niveles de corrupción e inseguridad intolerables.
  • Estamos ante un fenómeno ideológico. Bolsonaro es alguien que piensa muy distinto a lo que fue el consenso de la política brasileña; casi nunca se vio un pensamiento tan de ultraderecha que pretende venir a cambiar incluso los valores.
  • Sus primeras medidas tienen que ver con cuestiones morales. El primer mensaje que expresó en su asunción fue que viene a emancipar a Brasil del socialismo y a terminar con la ideología de género. Aquí se ve lo que se denomina voto comportamental: la idea de gente que le pide a la política un cambio de comportamiento. Es gente que siente que la sociedad se está degenerando moralmente.
  • Esta idea de un mundo que entra en decadencia moral es una idea muy poderosa en varias partes del mundo; en Europa, en Estados Unidos, y probablemente entre los que votan a Bolsonaro, que tienen, muchos de ellos, un vínculo grande con los aspectos religiosos de la vida pública brasileña, sobre todo con los evangélicos.
  • Puede haber aquí una picardía en Bolsonaro; de dar mucho de esto ya que puede dar pocas soluciones económicas en principio. La salida de la recesión en Brasil será lenta. También es una incógnita la política exterior de Bolsonaro, pero tomó ya algunas medidas significativas.
  • Por ejemplo: desinvitó a los venezolanos a su asunción. El protocolo los había invitado, y él borró la invitación; lo mismo con el régimen de Ortega en Nicaragua. Pero sí estaba Evo Morales. Muy importante su presencia. Porque este año vence el convenio de compra de gas por parte de Brasil a Bolivia, lo cual es crucial. Brasil es el principal cliente de las reservas de gas que tiene Bolivia, por lejos.
  • También vamos a tener novedades este año porque cada vez existe un consenso más amplio fuera y dentro de Bolivia acerca de que Evo Morales no se quiere ir. Ya se postula a la reelección, en contra de lo que determinó un plebiscito que lo impedía. También estableció un régimen raro de internas en los partidos.
  • Es probable que Evo Morales vaya mutando en algo más parecido a Nicolás Maduro, cuyo régimen fue desinvitado de Brasil. La discusión de si hay que financiar al régimen de Morales comprándole gas puede empezar a tener un matiz ideológico en el gobierno de Bolsonaro.
  • Este problema diplomático-energético tiene una dimensión también con la Argentina. Porque nosotros tenemos un conflicto, que pasó casi bajo el radar, con Bolivia. Porque en la gestión de Iguacel, que acaba de terminar, en el intento de potenciar Vaca Muerta, bajaron de 17 millones de metros cúbicos que te compro por día te bajo 10 millones.
  • Los bolivianos dijeron "cuidado", porque tenemos una garantía del Banco Nación sobre este contrato, que se la hicimos firmar a Kirchner por miedo a que no cumpla, pero te la voy a ejecutar. Y la ejecutaron. Esto no significó problema para el Banco Nación porque la garantía establecía que el día que Bolivia la ejecutara el Banco Nación se da vuelta y le paga Hacienda.
  • Esto pasó desapercibido, pero tuvo una significancia importante porque los del Fondo Monetario Internacional pusieron la lupa sobre esta deuda, dijeron "¿qué es esta deuda que reclama Bolivia?".
  • Ahora Bolivia quiere que firmemos otra garantía, y el gobierno Argentino dice que no. Ya me ejecutaste una, no te voy a firmar otra garantía. Y los bolivianos empiezan a ver si no será esto la semilla de que Argentina no quiere comprar más el gas que le compraba. Si no querrá Argentina sustituir ese gas por los incrementos que hay en Vaca Muerta.
  • Esta diplomacia del gas puede, entonces, empezar a enrarecer la situación en el Mercosur y en Sudamérica con un Evo que se va volviendo más autoritario y que va rompiendo más barreras institucionales. Empieza, entonces, a tener un peso diplomático importante para las relaciones en la región la existencia de Vaca Muerta. Más allá de que falta muchísimo para que sea lo que nos prometen que es.
  • La tarea de Lopetegui será dotar a Vaca Muerta de las instituciones que hacen posibles que un recurso natural se transforme en riqueza. Liberia tiene todos los recursos naturales y es paupérrimo, y Suiza no tiene ningún recurso natural y es riquísimo. Esa es la diferencia que hay entre tener instituciones y tener recursos naturales.
  • Si la Argentina ofrece un marco de negocios seguro y de larga duración en este respecto, un auténtico mercado de los hidrocarburos y de la energía. Si la Argentina genera eso, podría ser un jugador importantísimo en el mercado del gas y del petróleo, de acá a mucho tiempo y dadas estas condiciones. Como es el caso Estados Unidos, que está cambiando su geopolítica mundial desde que descubrió estos recursos, porque puede presidir del Medio Oriente.

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