La política y los negocios, frente al espejo

Francisco Olivera
Francisco Olivera LA NACION
(0)
8 de diciembre de 2018  

Un intendente del conurbano se comunicó semanas atrás con Sergio Massa y le preguntó qué era de su vida. "Acá ando, tirando besitos frente al espejo", contestó en broma el líder del Frente Renovador. Quiere ser presidente; ha invertido horas en ese propósito. En 2016 en París, con un curso de capacitación con profesores de la prestigiosa Escuela de Administración Nacional. Y este año en universidades de Texas, Illinois, California y Florida. El entrenamiento incluyó ejercicios con fonoaudióloga en Buenos Aires y hasta coaching corporal: hay que desterrar del rostro gestos negativos para el electorado . El espejo ayuda.

Massa volvió a sorprender esta semana en la provincia de Buenos Aires. Había inquietado a varios jefes comunales peronistas cuando acordó con Cambiemos la aprobación del presupuesto, la ley impositiva y el endeudamiento bonaerense. "Este algo debe haber negociado", dijeron en una intendencia que acaba de participar de reuniones con Cristina Kirchner . Pero el martes, momentos antes de que empezara la votación en la Legislatura, el líder del Frente Renovador sobresaltó al Gobierno: incluyó a las apuradas como último requisito un proyecto propio que, en paralelo, prevé gravar con un impuesto del 0,25% de la recaudación a todas las petroleras. Si prospera, podría producir en los surtidores el efecto inverso del que se propone el Gobierno: aumentos en los precios de naftas y gasoil.

Las empresas no lo esperaban. Tampoco Vidal , que se vio forzada a aceptar. Sus tres proyectos fueron aprobados y pasaron al Senado, que los convirtió en ley inmediatamente y, antes de que llegara el de Massa, levantó la sesión. Resultado: la iniciativa massista quedó con media sanción y deberá tratarse en marzo. Federico Salvai , jefe de Gabinete bonaerense, se contactó con ejecutivos de la industria y, para tranquilizarlos, explicó la jugada: como Cambiemos tiene quórum propio en la Cámara alta, lo más probable es que no prospere.

Será una discusión interesante. ¿Por qué Massa, que viene de presentar el año pasado proyectos para bajar impuestos, estaría interesado ahora en subirlos? El texto propone crear un fondo de capacitación para el Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, Garages, Playas de Estacionamiento y Lavaderos de Autos. "Busca cuidar al trabajador de las estaciones de servicio, que es un trabajo de alto riesgo", explicó Blanca Cantero, autora de la propuesta y motivo de todas las ironías petroleras por cuestiones familiares: está casada con Carlos Acuña, aliado de Massa en la CGT y secretario general del sindicato que recibirá los fondos. Serían unos 240 millones de pesos por año.

El conurbano siempre piensa mal. En este caso por acto reflejo, por el parentesco, por el monto en cuestión y por el sentido de la oportunidad: Massa necesita acompañar su anhelo presidencial del insumo más escaso de la política argentina después de la causa de los cuadernos , que es el financiamiento. Esa investigación, que encabeza Claudio Bonadio a raíz de una revelación de Diego Cabot, será en ese sentido el peor condicionante de la campaña. Ya pasó este año en Brasil con el Lava Jato. Si finalmente se convirtiera en ley, el proyecto de Massa incluiría además una ironía: ofuscaría a todas las petroleras, entre ellas, a Pan American Energy, de los Bulgheroni, antiguos puntales de su proyecto político. El otro gran aportante que tuvo fue Jorge Brito, procesado ayer en el caso Ciccone : será difícil volver a sacarle un centavo.

Los avances de la Justicia en causas de corrupción podrían forzar entonces significativos cambios de hábitos. El financiamiento de la política aparece como el impacto más obvio, y no resultaría extraño que algún candidato acudiera al sindicalismo como reemplazo. No sería una alternativa nueva. Recaudadores del PJ la venían mencionando desde octubre de 2015, cuando el triunfo de Macri cerró otra fuente de ingresos clásica: el Estado nacional. Se entiende en este contexto que el proyecto de aportes de campañas, desatendido en el Congreso durante cuatro meses, haya suscitado un interés repentino tras la aparición de las crónicas de Oscar Centeno .

El antes y el después de la relación entre el sector privado y la política se ve todavía más claro desde la otra vereda, la de los empresarios. Los fiscales Carlos Stornelli y Carlos Rívolo apelaron esta semana para que los procesamientos de Paolo Rocca , Alberto Padoan y Rubén Aranda, y los ex funcionarios Juan Manuel Abal Medina y Hugo Larraburu, todos ellos investigados por estar a uno y otro lado del mostrador en el pago de sobornos, incluyan la prisión preventiva.

Rocca está golpeado y muy molesto. No puede entender la razonabilidad de una apelación que, dice en la intimidad, lo ubica en el mismo nivel que contratistas que se reunían todos los meses con la administración kirchnerista para acordar la participación en obras públicas, mientras Techint decidió en cambio en esos años apartarse deliberadamente de la mayor parte de las licitaciones de la Argentina. Asume que sus empleados pagaron coimas al gobierno argentino, pero afirma que lo hicieron solo para cobrar parte de una indemnización que correspondía por la expropiación de Sidor en Venezuela y para garantizar la seguridad de sus 200 empleados. Cosas del kirchnerismo: tan propenso a ir por todo, negociaba incluso los derechos adquiridos. Así lo hizo, por ejemplo, cuando obligó a las generadoras eléctricas a invertir en las usinas de Timbúes y Campana lo que les debía el Estado.

Rocca tampoco encuentra proporcionalidad en los montos: los 1790 millones de dólares que cobró por la indemnización de Sidor son menos de la mitad del valor que calcula valía el 65% que Techint tenía de la siderúrgica venezolana (unos 4000 millones). El líder de una compañía global que gasta 240 millones de dólares mensuales en sueldos supeditados a los respectivos departamentos de Recursos Humanos, ¿por qué debería estar al tanto de un monto infinitamente menor que viajaba en valijas?, es su argumento. Pero Bonadio y los fiscales piensan lo contrario: el lugar que ocupaba hacía imposible no saber.

El dilema es bastante similar para las dos partes del asunto. Hombres de negocios y funcionarios, Rocca y Abal Medina. ¿Se puede trabajar sin pagar sobornos en un país corrupto? ¿Se puede hacer política sin financiamiento en negro? Hasta ahora, políticos y empresarios se saltaban la encrucijada con un pacto de silencio que incluía una ficción: la ley. Era el secreto mejor guardado del sistema, el elefante ignorado por todos a la luz del día. La incógnita es si la causa de los cuadernos tendrá peso suficiente para quebrarlo. El lugar que ocupó el Lava Jato en Brasil: el del accidente que sube el telón a destiempo y sorprende a los protagonistas ensimismados, corrigiendo muecas frente al espejo.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.