La prensa no se debe callar cuando se vulnera la república

Sandra Choroszczucha
Sandra Choroszczucha PARA LA NACION
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8 de junio de 2020  • 18:52

Días atrás pudimos escuchar comentarios muy pocos felices pronunciados por Eugenio Zaffaroni, exministro de la Corte Suprema de Justicia. El exmagistrado, molesto, afirma que no se están investigando delitos económicos cometidos durante el gobierno de Mauricio Macri, que por supuesto, si existieran, deberían investigarse; así como deberían seguir investigándose aquellos cometidos por funcionarios kirchneristas con causas abiertas. Pero un exministro de la Corte Suprema debería conocer a la perfección cómo funciona el procedimiento que abarca desde una investigación a la penalización de causas delictivas, y que es la Justicia el organismo que debe trabajar al respecto, y no la prensa o el periodismo, que simplemente informan, por ejemplo, que la Justicia no trabaja.

El Poder Judicial se encuentra ausente desde el 16 de marzo último, día que la Corte Suprema dictaminó una feria extraordinaria para todos los magistrados, en el marco de la pandemia por coronavirus. Sin embargo, esto parece no preocuparle a Zaffaroni, mientras asevera (días antes de celebrarse el Día del Periodista) que la prensa es la peor amenaza actual para el buen funcionamiento de la república y realiza afirmaciones aberrantes, por ejemplo, que "los medios de comunicación son un partido único, como el de Hitler".

Asimismo, el exministro de la Corte Suprema, durante esa misma entrevista, brindada a la radio El Destape, dijo: ". a lo largo de toda América Latina tenemos monopolios mediáticos, que no es que generan desinformación, crean realidad, uno vive la realidad por lo que trasmite la comunicación. nosotros sabemos lo que está pasando en Estados Unidos por ejemplo. de manera indirecta".

Lo primero para responderle a Zaffaroni frente a tal aseveración, es que es cierto, nos enteramos sobre los diversos sucesos a través de los medios; afortunadamente, porque en la Argentina existen medios de comunicación como en toda democracia que se precie como tal, y de otra manera, solo podríamos informarnos sobre aquello que ocurre en lugares imposibles de estar presentes en tiempo y espacio, a través de los anuncios de un gobernante que gusta dar cadenas nacionales permanentes, afirmando que la única e indiscutible verdad que deberíamos escuchar es la que proclama el partido de gobierno.

Prosiguiendo con su disertación al aire, el exministro de la Corte señaló: "Creo que hay que tomar medidas, creo que nosotros en la postpandemia tenemos que reforzar nuestra democracia. tenemos que volver a la democracia plural, tenemos que volver al sistema republicano. una de las medidas elementales, es la pluralización de medios. porque el monopolio de medios crea una única realidad que es propia de un totalitarismo, de una democracia plebiscitaria, pero no es propia de una democracia plural". Las afirmaciones de Zaffaroni suenan muy atinadas para que funcione con mayor vigor nuestra república; pero, vale decir que, si nuestra democracia no es plural o se asimila a un régimen de gobierno totalitario, deberíamos reflexionar con mayor detenimiento sobre las razones que llevan a tal estado de gravedad.

Para Zaffaroni, los medios de comunicación (que en la Argentina son múltiples, porque uno puede escuchar opiniones diversas en diversos diarios, radios y programas de televisión o digitales) no fortalecen la república, sino que la debilitan. Mientras tanto, parece no preocuparle al exministro de la Corte que en la Argentina no contamos con una Justicia presente, sino con un puñado de magistrados que trabajan "a reglamento" bajo guardias, como gustan decir, mientras la mayoría de los magistrados del Poder Judicial siguen sin trabajar, prorrogando su feria por tiempo indeterminado. Los tribunales en la Argentina no están funcionando, la Justicia está inactiva, el tercer poder de todo Estado republicano no trabaja ¿y la culpa de la baja calidad republicana la tiene la prensa que, entre otras cosas, comunica esta gravísima falta? ¿o el periodismo que se encarga de investigar las irregularidades que se cometen desde el mismo Estado (donde la corrupción sigue operando miserablemente en época de pandemia con compras con sobreprecios y nulas licitaciones) porque el Poder Judicial no investiga, porque decidió no trabajar hasta que llegue el fin del coronavirus?

La república está siendo pisoteada por una Justicia ineficiente, corrupta y cómplice de actividades ilícitas hace décadas, una Justicia que hace meses decidió no trabajar

Por supuesto que hay que investigar irregularidades que haya podido cometer el gobierno macrista, kirchnerista o cualquier funcionario público de cualquier fuerza política, hay que investigar, y para que esto ocurra, la Justicia debe trabajar.

Es una vergüenza nacional que nuestros magistrados ganen salarios hasta diez veces más elevados que un trabajador tipo, de cualquier profesión o rubro laboral; que se jubilen con privilegios; que la mayoría de estos no paguen impuestos a las ganancias cuando sus ganancias son magníficas; que no se hagan presentes mientras atravesamos una crisis sanitaria que el gobierno anuncia quincenalmente que es preocupante; que no controlen las acciones de los otros poderes del Estado; que no investiguen las irregularidades o ilícitos que siguen cometiéndose. Y vergüenza nacional es que un exministro de la Corte Suprema de Justicia asevere que para ganar en calidad republicana necesitamos callar a la prensa, cuando ésta comunica aquello que no le cae en gracia.

La república está siendo pisoteada por una Justicia ineficiente, corrupta y cómplice de actividades ilícitas hace décadas, una Justicia que hace meses decidió no trabajar. Y la república está siendo vulnerada cuando un exministro de la Corte Suprema, muy cercano al poder político, considera que el periodismo y la prensa deben callar.

Politóloga y Profesora (UBA)

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