
La red contestataria
La falta de normas para el uso de la nueva tecnología ha provocado un vendaval de ciberactivistas que la utilizan para luchar contra el sistema con extremismo
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"No puedo creer cómo mira estas fotos; siempre que encuentro estos sitios pienso en los niños violados y muchas veces asesinados por pederastas como usted. Si realmente necesita este material, debería recibir terapia." El lunes último un pirata informático que firmaba Salvador Dalí asaltó tres sitios web que contenían imágenes y videos de menores desnudas y sustituyó su página principal por un escrito de protesta en el que amenazaba con hacer públicos los datos personales -nombre, dirección y los números de tarjetas de crédito- de los clientes.
La acción realizada por Salvador Dalí -un hacker (pirata informático) probablemente español, aunque en la red nunca se sabe - constituye un caso paradigmático de "ciberactivismo", un fenómeno que emerge con fuerza en Internet y que está obligando a replantearse el marco jurídico que debe regir este nuevo sistema de comunicación.
Los ataques contra los sistemas informáticos de gobiernos y empresas, la publicación de listas negras de pederastas, torturadores o médicos negligentes, las ocupaciones virtuales de sitios cada día más frecuentes, muestran la emergencia de una nueva forma de lucha contestataria que pretende llenar el hueco dejado por las calles, vacías hoy de manifestantes. Se trata de ciberactivistas individuales y colectivos que utilizan la nueva tecnología para "luchar contra el sistema" en un momento en el que los poderes públicos, las grandes corporaciones y los usuarios intentan definir las reglas de juego que deben regir la red.
"No sé si es bueno o malo, pero cada día hay más hackers que le imprimen un contenido político a sus acciones -constata David Casacuberta, responsable de la ONG digital Fronteras Electrónicas, volcada en la defensa de las libertades en la Red-. Ya existieron precedentes, como los del grupo portugués Toxine, que atacó las páginas oficiales del gobierno de Indonesia por su política represiva en Timor. Pero hasta ahora, los hackers se movían más por el reto técnico de penetrar en un sistema de seguridad, sin importarle cuál fuese, mientras que ahora están motivados por una clara protesta social."
Aunque Casacuberta, que actualmente impulsa una plataforma europea que actúe muy cerca de los políticos y los gobiernos para que su opinión sea tenida en cuenta a la hora de debatir las leyes que los afectan, ve la acción de Dalí teñida de un "estilo Charles Bronson" que le desagrada.
"Pueden caer muy simpáticos por hacer públicas listas de pederastas o de policías torturadores. Pero es como si rechazaran el sistema democrático y optaran, en vez de confiar en el sistema judicial, en hacer justicia por mano propia." "¿Y qué pasará cuándo a las listas negras de médicos negligentes sigan las de vecinos homosexuales o tenderos judíos?", se pregunta Casacuberta.
La publicación en Gran Bretaña, a finales de julio último, de la fotografía de decenas de pederastas condenados por abusos infantiles -además de la edad, nombre y apellidos, se dieron a conocer zona de residencia y un breve historial delictivo- que generaron varios linchamientos, entre ellos el de algún inocente, pareció ser la señal de partida para un torrente de acciones similares.
La idea ha encontrado un rechazo frontal tanto en los gobiernos como en las asociaciones médicas y de consumidores. Juan Manuel Fernández, director de la Agencia de Protección de Datos española (APD), aseguró que la publicación de esta información a través de Internet constituiría una clara vulneración de la ley. "Sería una infracción muy grave, que podría ser sancionada con una multa de hasta 100 millones de pesetas. Porque sólo las administraciones públicas pueden tener ficheros con datos sobre infracciones penales y administrativas. Además, cualquier delincuente tiene derecho a rehabilitarse."
La Unión de Consumidores de España (UCE) señaló en un comunicado que la mejor forma de practicar reclamaciones es conforme señala la ley. "No compartimos este tipo de métodos que claramente pasan por alto la legislación y el respeto a la intimidad de las personas."
Al margen de la ley
Adrian Kingston-Jones, del London Institute, uno de los más reputados especialistas mundiales sobre terrorismo y actividades extremistas, explicó durante un congreso sobre seguridad en los campus organizados por la Universitat Politécnica de Catalunya que las universidades de toda Europa han vivido en los dos últimos años una relativa calma y una pérdida de influencia de los movimientos políticos extremistas, especialmente de sus grupúsculos más violentos. Pero también alertó sobre la proliferación de hackers anárquicos, capaces de sabotear los sistemas informáticos, así como de la aparición de nuevos movimientos antisistema.
"La herencia de mayo de 1968 es esta nueva tendencia antiprogreso, anticapitalista, antiindustrialista y antiglobalista que se ha quedado en evidencia en las últimas manifestaciones de Seattle, Eugene, Nueva York o Londres -asegura este ciberpolicía británico-. Son jóvenes aparentemente apáticos que despiertan de pronto y, aunque se comportan de forma festiva, entre ellos hay un grupo duro que considera que esto no es ningún juego y pueden acabar siendo un peligro real."
Kingston-Jones explicó también que se han hallado vínculos entre este movimiento y otros grupos -los denomina "monográficos"- que defienden causas concretas como las de los animales o la protección del medio ambiente. Organizaciones tan pujantes como el PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) o el Animal Liberation Front se suman a las campañas contra el consumo de leche, los ataques a McDonald´s o las acciones como la realizada en diciembre de 1999 por grupúsculos como Electrohippies, capaces de organizar una ocupación virtual de la Organización Mundial del Comercio sobrecargando los servidores que gestionan las páginas de esta entidad.
"Lo preocupante de estas jóvenes generaciones -considera Kingston-Jones- es que han descubierto que la única forma de hacerse oír es el extremismo y la acción directa. Pero están ahí, vayan a Internet y los encontrarán. Allí incluso pueden leerse instrucciones sobre cómo crear una célula global o cómo vestirse para la acción directa." Hace cinco años, la red era patrimonio de la extrema derecha y las web neonazis proliferaban por doquier (y siguen creciendo). Pero ahora la extrema izquierda ha reaccionado y también se organiza en Internet.
Sabotajes internos
El análisis Movimientos extremistas y violencia en las universidades , presentado por Kingston-Jones, señala que tres de cada cuatro centros con ordenadores conectados en red han detectado ataques informáticos del interior de la universidad o de afuera. De hecho, los datos de las grandes empresas indican que los ataques recibidos proceden en un 58 por ciento de empleados autorizados, mientras que sólo un 8 por ciento tendrían su origen en acciones de hackers .
Pero una efervescencia de grupos de ciberprotesta como la generada por las manifestaciones de noviembre último en Seattle no se vivía desde el Mayo Francés o la época contestataria de Berkeley. Con una diferencia sustancial: mientras aquellos movimientos se asentaban sobre estructuras de asambleas en las que casi todos se conocían, ahora existe Internet.
"Es una herramienta de organización que no tuvieron los militantes de los años sesenta -recuerda L. A. Kauffman en su columna de AlterNet, aparecida tras la reciente manifestación de Washington-. Y que está provocando que, gracias al impacto planetario de Internet, la red de conexiones contestatarias se mundialice a la misma velocidad que los grandes grupos que denuncian."
Los precedentes protagonizados por grupos como Electronic Disturbance Theatre (EDT) que, en apoyo del movimiento zapatista, alteró la página Web del presidente mexicano Ernesto Zedillo con mensajes del tipo "derechos del hombre: imposible de localizar en este servidor", o más preocupantes, como la incursión de un pirata informático en el sistema operativo del centro de investigaciones nucleares de Bhabha, cerca de Bombay, para protestar por los ensayos nucleares indios, muestran una ideología que casi siempre transita por los campos de la justicia social, pero a la que la naturaleza anárquica de la cultura hacker ha mantenido hasta ahora atomizada.
Gregorio Dionis, director del Equipo Nizkor Internacional, integrado en el CILC, uno de los grupos más amplios que trabajan en la defensa de los derechos humanos a través de la Red y han desarrollado multitud de iniciativas sobre las libertades en Internet, no cree que el peligro proceda de estos ciberactivistas solitarios. "Aunque logren pinchar durante unas horas las páginas de la OTAN para protestar contra su actuación en Kosovo, difícilmente puedan poner en peligro la seguridad de esta organización. Porque el gran hacker , el gran peligro para las libertades individuales, son los Estados".
El gran pinchazo
Dionis cita el caso protagonizado por la National Segurity Agency, el servicio de seguridad más grande y más secreto de Estados Unidos, como protagonista del "gran pinchazo" que intercepta cada día millones de comunicaciones privadas entre ciudadanos.
A principios de este año salió a la luz pública el nombre de Echelon, denominación que se ha dado al que puede ser el mayor operativo de espionaje industrial activado por Estados Unidos y Gran Bretaña desde la Guerra Fría para destruir las operaciones financieras de compañías europeas en favor de las empresas norteamericanas.
Lo asegura el informe elaborado a petición del Parlamento Europeo por el periodista e investigador escocés Duncan Campbell, en el que refleja la interceptación de las comunicaciones entre la firma francesa Thomson-CFS y el gobierno de Brasil. Gracias a esta pinchadura, lograron conocer las comisiones que ofrecía la compañía y adelantarse a ellos comercialmente.
El problema es que los analistas han comprobado que la ausencia de controles eficaces sobre la difusión de datos personales en la Red constituye el principal freno para la compra en línea. Un sondeo de la agencia Louis Harris, en colaboración con PriceWaterhouse, muestra que al 81 por ciento de los internautas estadounidenses los preocupa especialmente la confidencialidad de sus datos.
La apertura de una investigación por parte de la Agencia de Protección de Datos española para aclarar la fuga de los datos personales de 3000 clientes de la compañía Terra, proveedor de servicios de Internet dependiente de Telefónica, indica que el fenómeno es global.
Sólo una de cada cinco personas en el mundo vive en países donde Internet puede ser consultada en libertad de condiciones. El resto de la población dispone de acceso a la Red, pero sufre límites en el uso de la información y del correo electrónico. Recientemente, Arabia Saudita anunció la censura parcial de Yahoo! para evitar todos aquellos contenidos que puedan atentar "contra los valores sociales, religiosos y políticos del Estado".
Rusia, por su parte, permite que, sin autorización judicial, los servicios de seguridad puedan ver el correo electrónico que circula por el país.
Reporteros sin Fronteras cuenta a Cuba, Bielorrusia, China, Corea del Norte, Sudán, Túnez y Vietnam entre los 20 países que ejercen un control prácticamente absoluto sobre la información que manejan sus internautas.
Aunque, además del fenómeno de la irrupción de la política y de los más variados movimientos sociales en Internet, un suceso ocurrido hace pocas semanas abre un nuevo frente que amenaza con hacer tambalear toda la estructura. Se trata de la irrupción del crimen organizado que ha decidido cambiar la pistola por la computadora. La detención por la policía británica de tres personas a las que acusa de robar a Egg -el banco on-line de la aseguradora Prudential- no se produce en el mejor momento, ya que la banca en Internet no logra conjurar los recelos de gran parte de sus clientes potenciales, que no acaban de confiar en la seguridad que estos bancos virtuales ofrecen.
Primer atraco en la Red
Hasta ahora, los bancos de la Red habían sufrido fallos de seguridad en diversas ocasiones. Aunque la mayoría se producía como consecuencia de fallos técnicos provocados por la prisa para tener presencia en el mercado. Pero el banco Egg ha sido la primera víctima (conocida) del primer asalto organizado a través de Internet: sus acciones han caído en picada.
Actualmente, dos tercios de los escolares de Estados Unidos entre los nueve y los once años prefieren navegar por Internet antes que ver la televisión, según datos extraídos con motivo de la primera semana de los niños en Internet organizada por el Congreso de California.
Internet está adquiriendo un papel muy importante entre la población más joven. Los niños de edades comprendidas entre los 9 y los 11 años se conectan a Internet una media de tres días a la semana y los adolescentes de 15 a 17 años, cinco días. Encuestas recientes han revelado que un 75 por ciento de los menores prefiere estar frente a la PC que viendo la televisión y un 50 por ciento opta por charlar vía Internet antes que llamar a sus amigos.
Así que, si el futuro pasa por las computadoras, ellos serán los que tendrán en sus manos esa llave que abre un universo paralelo en el que los avances técnicos y las iniciativas de todo tipo parecen llevar la delantera a la elaboración de un marco jurídico que no convierta esta civilización en una selva.





