Miniatura: ¿quién nos cuida de custodios y custodiados?
Los custodios suelen ser tipos de espaldas anchas, nudillos gordos y pruritos flacos, capaces de lograr que sólo recuerden su rostro los que deben saber que de volver a cruzarlos pueden terminar en un accidente mortal. Pecetos, culatas, boxindangas son algunos nombres que reciben. Sus empleadores los presentan como choferes o secretarios, aunque nadie pueda creer que con esas manos tecleen en una computadora o manejen otra cosa que no sea un Scania de seis ejes.
A veces rompen el molde y se vuelven famosos. La Argentina suele ser un sitio pródigo para su protagonismo, como vimos esta semana. Uno, mientras caía preso. Otro, acompañando a quien debería estar preso.
Roberto “Polaco” Petrov, custodio de Hugo Moyano, no pudo evitar, a los tiros, caer por sus negocios de barrabrava de Independiente. En cambio, Rafael Aguirre, ex guardaespaldas de Saúl Ubaldini, era retratado al lado de los Santos Evangelios, mientras su custodiado Carlos Menem juraba como senador y volvía a eludir la cárcel. Postales discepolianas. La Biblia, el calefón... y los guardaespaldas.





