Nuevos modos para el ritual de parar un taxi
Salir a la calle, pararse en la vereda y levantar la mano derecha a la altura del hombro para llamar la atención del chofer de un auto con el cartelito "Libre" encendido. La misma mano actualiza ese ritual del transporte público e, incorporada al smartphone, buscan resolver varios dilemas de época: la ansiedad, la seguridad, el tránsito.
En unas 40 ciudades del mundo ya funciona Uber, una aplicación que conecta de manera inmediata a un pasajero con algún conductor de auto dispuesto a transportarlo. Nacida en San Francisco, enfrenta conflictos legales con la red de taxis de varias urbes, pero recientemente fue valuada en 2500 millones de dólares.
En Buenos Aires, desembarcó Easy Taxi –una app ganadora de un festival de startups en Río de Janeiro–. Es una versión digital del popular "radiotaxi": el usuario manda un mensaje y de inmediato el sistema emite una señal a las unidades de la red ubicadas en 20 cuadras a la redonda. Ambas son exitosas y hay muchas más. Todas buscan eficiencia en la logística, el tiempo, el costo y hasta el sistema legal del transporte de pasajeros.


