Reseña: Siete tipos de ateísmo, de John Gray

Nicolás Mavrakis
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7 de julio de 2019  

Solo a primera vista el estilo sobrio de John Gray (Inglaterra, 1948) podría confundirse con el del académico que entre el aburrimiento y el sentido del deber prueba trasladar su erudición hacia discusiones sin riesgo más allá de las aulas. Especializado en filosofía política e historia de las ideas, a lo largo de los años se ha ido ganando un lugar dentro de la tradición de intelectuales para quienes no hay todavía ningún consenso que no merezca una sospecha. ¿Y si esos dictámenes del "sentido común" que nos gustaría considerar propios y civilizados solo fueran gestos sumisos de obediencia al poder? Gray representa así a la casta de los "pensadores incómodos", tal vez sin el despliegue mediático y retórico de un Slavoj Zizek o la chispa de un Terry Eagleton (y, sin duda, sin su sensibilidad de izquierda), pero con el mismo ánimo polémico.

Siete tipos de ateísmo aborda una discusión central para la religión contemporánea: aunque hay ateos que se autodenominan librepensadores, para muchos el ateísmo es hoy un sistema cerrado de ideas, incapaz incluso de comprender sus propias raíces cristianas. "Tal vez sea esa su característica más seductora", provoca Gray, afirmando que "si esa posibilidad nos molesta, puede que lo que andemos buscando no sea libertad de pensamiento, si no libertad para no pensar". Entonces, ¿de qué se trata el "mito del progreso" y la "religión de la humanidad" en los que estos nuevos ateos depositan su fe? En una discusión que va desde Platón hasta Ayn Rand, Gray convierte la historia, la política, la filosofía y la literatura en una zona de guerra entre desesperados a la búsqueda de algo en que creer.

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