¿Por qué Obama viene a la Argentina?

Martín Dinatale
Martín Dinatale LA NACION
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23 de marzo de 2016  • 00:04

Podría haber regresado a Washington después de su histórico viaje a Cuba o haber hecho escala en otros países de América del Sur en su raid latinoamericano. Pero nada de ello sucedió. El presidente norteamericano Barack Obama llegó hoy a Buenos Aires como único destino luego de su paso por La Habana y mantendrá una acotada agenda oficial de 36 horas que amerita la pregunta: ¿Por qué viene a la Argentina?

Desde la coyuntura latinoamericana podría decirse algo elemental: que Obama tiene sus razones fundadas en no viajar a otros países de la región más que la Argentina.

A pesar de que Estados Unidos tiene buenas relaciones con Colombia, Obama no podía ir allí en estos momentos porque el presidente Manuel Santos aún no terminó de cerrar el crucial acuerdo de paz con las FARC. Tampoco Obama puede pisar en estas horas el caliente Brasil de Dilma Rousseff sumergido en una grave crisis política. El presidente norteamericano ya estuvo en Chile en 2011. Con Perú, Obama tiene buenas relaciones porque ambos países sellaron un acuerdo de libre comercio y se prevé que el jefe de la Casa Blanca viaje a Lima en noviembre al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. Por razones estrictamente ideológicas Obama no tiene interés en visitar los países del eje bolivariano integrados por Bolivia, Ecuador y Venezuela.

Obama tiene sus razones fundadas en no viajar a otros países de la región más que la Argentina

Obama podría haber visitado Uruguay que hoy tiene la presidencia pro-témpore del Mercosur. Pero está claro que a Estados Unidos no le interesa demasiado un Mercosur invadido por los intereses venezolanos. En cambio, Washington apunta a establecer un acuerdo de libre comercio con los países de la Alianza Pacífico y allí es donde encaja uno de los engranajes del viaje de Obama a Buenos Aires. Macri ya adelantó en varias oportunidades su intención de unir la economía argentina con los países de la Alianza Pacífica. El Presidente está convencido que el corredor bioceánico debería concretarse durante su mandato para agilizar el comercio con Asia.

La canciller Susana Malcorra negó tajantemente que la visita de Obama busque un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Argentina. Sin embargo, tanto la diplomacia norteamericana como algunos referentes del ala económica del Gobierno ven con buenos ojos ese camino. No es un camino sencillo ni inmediato. La Argentina privilegiará ahora la negociación por un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur. Pero la asociación comercial con Washington está latente.

Hay otras señales que indican el interés de Obama por visitar a Macri. Se trata de un presidente que marcó un cambio político en la región y contrasta con la retórica bolivariana. Gestos tiene de sobra: los cuestionamientos de Macri a la violación de libertades en Venezuela y la eliminación del polémico acuerdo con Irán.

El embajador norteamericano Noah Mamet fue uno de los que más le insistió a Obama en conocer a Macri cuanto antes para relanzar los vínculos bilaterales. Mamet fue uno de los artífices de este viaje y el que más espera ver sus frutos.

La presencia de Obama en la Argentina también es una señal hacia China y Rusia que lograron fuertes avances en la región y en particular en nuestro país durante la gestión de Cristina Kirchner. "Cada paso de Obama es una señal hacia otros lugares del mundo. No hay que perder de vista eso", dijo un diplomático europeo.

El viaje de Obama a la Argentina no fue elegido al azar: es el país donde nació el Papa, un aliado de Washington en la lucha contra el terrorismo

También la visita de Obama buscará ser un contrapeso para los gestos de Europa en la región. El presidente norteamericano llega apenas dos semanas después de las visitas del presidente de Francia, Francois Hollande; el primer ministro italiano, Matteo Renzi y la canciller de la Unión Europea, Federica Mogherini.

El viaje de Obama a la Argentina tampoco fue elegido al azar. Se trata del país donde nació el papa Francisco, un aliado de Washington en la lucha contra el terrorismo y rector de los buenos oficios con Cuba. No es casual que hoy por la tarde el presidente norteamericano se acerque a la Catedral de Buenos Aires que fue el bastión misionero de Jorge Bergoglio para brindar desde allí un mensaje de agradecimiento a quien trabajo en sigilo por el reanudamiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba.

Hay, por cierto, muchas más razones que justifican el viaje de Obama a la Argentina. La necesidad de la Argentina de reinsertarse en el mundo financiero luego del default; el interés de Macri por modificar la balanza negativa comercial que en los últimos años tuvo la Argentina con Estados Unidos y la búsqueda de un socio estratégico en la lucha contra el narcotráfico en grave avance en todo el país.

Otros justificativos del viaje de Obama forman parte del secreto de Estado. Se verán con el tiempo y con el detalle de los acuerdos por firmar. Macri corre a partir de hoy con un abierto desafío tras la visita de Obama: evitar las relaciones carnales del menemismo y sortear el alicate que le mostró el kirchnerismo a Washington. En medio de ese delicado equilibrio deberá caminar la Argentina.

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