Reseña: Hiperculturalidad, de Byung-Chul Han

Un pensador, en sus años optimistas
Nicolás Mavrakis
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27 de mayo de 2018  

El marco para establecer el valor de Hiperculturalidad dentro de la ya extensa obra del reconocido Byung-Chul Han (Seúl, 1959) es cronológico. El "nuevo" libro del pensador coreano radicado en Alemania, publicado en idioma original en 2005 y recién ahora traducido al español, es en realidad uno de los más "viejos".

Basta seguir con atención esa línea cronológica para descubrir que los libros con los que Han ganó relevancia entre los intelectuales más críticos de nuestro presente –una época, a su criterio, atravesada por los efectos "comatosos" de la información digital– fueron escritos una década más tarde. En ese sentido, La sociedad del cansancio (2012), La sociedad de la transparencia (2012) La agonía de Eros (2012), En el enjambre (2014) y Psicopolítica (2015) delinean una oscura trayectoria de decepción –filosófica y humanista– ante las muchas promesas incumplidas de esta "hipercultura" que, a inicios del siglo XXI, para el propio Byung-Chul Han todavía auguraba la potencia de "una creciente individuación" capaz de permitir "una nueva práctica de la libertad".

Formado filosóficamente en la Universidad de Friburgo –donde llegaría a especializarse en la obra del rector más célebre de la institución: Martin Heidegger–, tampoco debería sorprender el optimismo personal del joven Han frente al clima multicultural que, hace más de una década, describía en Hiperculturalidad. Sin temor a ofender a los grandes maestros alemanes, Han escribe incluso que "sorprende el énfasis de Hegel en el sentimiento hacia lo patrio", ya que "la formación de la cultura griega tiene lugar gracias a la llegada de los extranjeros, es decir, de la heterogeneidad en sí misma". El vitalismo y el valor que Han infunde de esta manera a la noción filosófica del "extranjero", sobre todo con el análisis de antiguos referentes de los estudios culturales –hoy ya marginales– como Homi K. Bhabha, le permite sostener que son ellos, los extranjeros como él, quienes mejor se acercan a la "felicidad futura", ya que habitan "un mundo que pierde sus límites y se transforma en un hipermercado de la cultura, en un hiperespacio de posibilidades".

Una de las oportunidades más interesantes de Hiperculturalidad, útil para entender la evolución del pensamiento de Byung-Chul Han a través de los años, no está tanto en la posibilidad de comprobar cómo los sueños de este multiculturalismo libertario se estrellaron pronto contra las peores consecuencias de la globalización –el Brexit, el resurgimiento de los nacionalismos, el terrorismo islámico o la xenofobia estimulada por las grandes migraciones de refugiados sobre Europa–, sino en el paulatino desplazamiento que esta potencial "desnaturalización de la cultura" tuvo hacia internet.

Si algo marcó en Han el estrepitoso colapso de esta figura de "turista multicultural" fue que sus esperanzas, malogradas con la globalización, no se entregarían con facilidad al optimismo tecnológico encabezado por las redes digitales. En su verdadero libro más reciente, llega incluso a afirmar que "lo que enferma no es la retirada ni la prohibición, sino el exceso de comunicación y consumo; no es la represión ni la negación, sino la permisividad y la afirmación".

Hiperculturalidad puede leerse casi como un "espejo negro" para la actual filosofía crítica del pensador coreano-alemán, quien en 2005, en uno de sus escasos instantes de pesimismo, también se permitía formular una pregunta crucial: "La pérdida hipercultural del lugar se confrontará, en el futuro, con un fundamentalismo del lugar. ¿Seguirán teniendo razón aquellas voces ancestrales que profetizan una desgracia? ¿O serán solo voces de un fantasma que pronto desaparecerá?". Trece años más tarde, el título de su libro más reciente es toda una respuesta: La expulsión de lo distinto.

Hiperculturalidad

Por Byung-Chul Han

Herder. Trad.: Florencia Gaillour. 122 págs./ $ 260

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