Reseña: Tiempo pasado, de Lee Child

Nicolás Mavrakis
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24 de agosto de 2019  

ames Grant (Coventry, 1954) inventó a Lee Child cuando su carrera en la televisión británica terminó con un inesperado telegrama de despido en 1997. Fue entonces cuando Child, la nueva identidad de Grant como novelista de thrillers, inventó a Jack Reacher y, desde entonces, el personaje Reacher logró ser muchas cosas. Entre ellas, la más estable consiste en ser un militar retirado del Ejército de Estados Unidos, donde se desempeñó como Policía Militar hasta que ya harto de las reestructuraciones y los ajustes presupuestarios, abandonó su rango de mayor y empezó a vagar sin más que lo que lleva puesto por su país. A partir de ahí, Reacher se convirtió también en un redentor. Y es por eso que a lo largo de veinticuatro novelas, una docena de relatos y dos películas (y pronto una serie de TV en Amazon), su misión tácita es liberar de la carga de la injusticia a quienes se cruzan por su camino.

¿Traficantes de armas? ¿Policías corruptos? ¿Especuladores inmobiliarios? ¿Mafiosos? ¿Capitalistas cínicos? ¿Asesinos? ¿Abusadores y maltratadores? El instrumento con el que Reacher alivia a las víctimas de la injusticia de cualquiera de estos criminales es siempre el mismo: una violencia física extrema y absoluta, casi bíblica, contra la raíz del mal.

A los fines literarios, ahí es donde Lee Child reactualiza un vínculo con la tradición del policial negro. La intención de su héroe no es resolver enigmas en una sociedad donde los injustos controlan el sistema, ni restituir el peso de la bondad en la balanza moral de la existencia. Reacher no es ingenuo ni un soñador; llegado el momento de la verdad, se conforma con ser el verdugo extrajudicial de los culpables que se acerquen a sus manos, sus pies o sus armas.

Tiempo pasado lleva esta fórmula hasta el paroxismo, por lo que basta una visita inocua al pueblo perdido de Laconia, en New Hampshire, para que lo que empieza como una búsqueda casi burocrática por los rastros de la infancia de su padre se convierta, de a poco y como por azar, en una guerra sin cuartel contra dos grupos empresarios cuyas actividades ilegales chocan contra la misma muralla de redención (y ahí ya no hay sorpresas, porque a la hora de la violencia Reacher es incapaz de tener miedo: "Era rápido, y despiadado. Se sabía todos los trucos. Había inventado algunos").

Es por esa razón que, esta vez, el trabajo de Child no se concentra en inventar una compleja trama en la que Reacher pueda quedar envuelto, sino en sostener durante casi dos tercios del libro el misterio acerca de las verdaderas actividades de un grupo de "vendedores de experiencias" que retienen en un motel plagado de micrófonos y cámaras a una joven pareja de canadienses. De fondo, lo que se dibuja es el pasado de Stan Reacher, el padre ya muerto de Jack, que había abandonado Laconia de manera repentina para unirse al Cuerpo de Marines antes de ser mayor de edad, dejando algunas preguntas en el camino. En este aspecto, Tiempo pasado retoma la impronta introspectiva de Personal, la novela en la que Child ilumina la vida de la madre del héroe, una mujer francesa que en su juventud había participado de la Resistencia contra los nazis.

Pero la novedad adicional de Tiempo pasado es que al afianzar una inesperada relación editorial y comercial entre la obra de un bestseller internacional como Lee Child y los catálogos de dos sellos argentinos como Blatt & Ríos y Eterna Cadencia, los libros de Jack Reacher traducidos a nuestro idioma podrían, al fin, empezar a resolver el mal endémico de su propia discontinuidad. En manos de la editorial española RBA, hasta el año pasado, los libros de Child que llegaban a la Argentina lo hacían entre las desventajas de las traducciones al español ibérico y los saltos azarosos en la línea de tiempo de publicación. En este caso, Tiempo pasado no solo es la penúltima novela publicada de Jack Reacher, lo cual acerca la línea temporal del personaje hacia lo más correcto, sino que además el registro castellano de la traducción favorece el placer de la lectura.

Tiempo pasado

Lee Child

Blatt&Ríos

Eterna Cadencia

Trad.: Aldo Giacometti

452 págs.

$ 790

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