Reseñas: Hitchcock por Hitchcock

Teoría, práctica y disfrute del cine
Elvio E. Gandolfo
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26 de febrero de 2017  

Alfred Hitchcock. Foto: EFE
Alfred Hitchcock. Foto: EFE

Es posible que sean más los cinéfilos y lectores que hayan oído hablar del famoso libro que Truffaut hizo con Hitchcock que los que lo hayan leído. Hace poco se hizo incluso un largometraje documental sobre el tema. Pero en una mezcla de reconocimiento y envidia, el compilador de este volumen, realizado para la Universidad de California, dice en el prólogo: "Hay un Hitchcock antes de Truffaut y más allá de él, y es necesario volver a los textos de Hitchcock y a sus otras entrevistas para completar lo que Truffaut llamaba ?el hitchbook'". En buena medida esta compilación (que continuará en un segundo tomo) cumple con ese propósito.

Aunque más que un libro, se podría decir que es una especie de álbum generoso y muy anotado, dividido en zonas sucesivas ("Una vida en películas", "Actores, actrices, estrellas", "Emociones, suspenso, el público"), cada una precedida por una introducción extensa. En cada parte mezcla trabajos iniciales, hasta 1939 (cuando todavía estaba en Inglaterra), con otros muy posteriores. Un primer rasgo es el modo parejo en que Hitchcock acepta y disfruta desde un principio de su lugar dentro del cine, con especial hincapié en la promoción (que incluía su aparición breve en sus propias películas).

También la manera en que, desde un principio, se sintió fascinado por el modo en que se relacionaban en el cine comercial de alto nivel la teoría y la técnica, sin que ninguno de los dos campos predominara abrumadoramente sobre el otro. Como dijo en fecha tan avanzada como 1977: "Les advierto que pienso seguir para siempre".

Ese placer se advierte cuando habla de películas concretas. En "Mi película más emocionante", cuenta a fondo el proceso de elaboración de La soga, uno de sus films más experimentales. O en "Hitchcock habla de luz, cámara, acción", hace precisiones sobre un film menos famoso, Cortina rasgada, sobre el modo de ir refinando un modo de iluminar más realista. El tema se amplía hacia la manera en que se combinan los trucos más clásicos con material real "birlado" de Alemania del Este, donde ocurre la mayor parte, y que no autorizaba a filmar en su territorio. "Hitchcock en el trabajo", último texto de este primer tomo, es un poco más árido. Reproduce el diálogo de producción entre Hitchcock, el guionista Evan Hunter (más conocido como Ed McBain) y un tal "señor Boyle" con incontables minucias del film Marnie.

A ese entusiasmo doble por lo concreto y lo creativo, consciente de estar haciendo algo que en algún momento él mismo llama "fantasía", pero muy anclado en lo real, se agrega su continuo sentido del humor. Su propia figura voluminosa se convierte en tema, o cuando hay público (en una conferencia en la Universidad de Columbia, por ejemplo) mecha bromas y chascarrillos varios.

En "La mujer que sabe demasiado" por una vez habla de su vida privada, en un homenaje a su mujer, Alma Meville, a la vez recatado y expansivo. Cuando un entonces famoso psicólogo, censor de la cultura popular, el doctor Fredric Wertham, lo entrevista, es notable que el hombre se siente más importante que el entrevistado, a quien trata de sumar inútilmente a su cruzada. "La producción cinematográfica" es su aporte a la entrada "Motion Pictures", de la Enciclopedia Británica.

En los textos de los años 30, también figura la conciencia clara de las limitaciones del cine inglés (incluida una fuerte censura), en "Las películas que podríamos hacer", "Esas pesadas películas británicas" o "Más zapallos y menos reyes". Tres apéndices incluyen una bibliografía de los textos de Hitchcock, referencias bibliográficas y un útil índice onomástico.

Por la cantidad de films, por la genialidad para el uso creativo de un género como el " thriller" o la profundidad de sus grandes obras ( La ventana indiscreta, Vértigo, Psicosis, Tuyo es mi corazón o El hombre equivocado), Hitchcock se cuenta entre los grandes gestores del siglo XX de lo que él llama "la cinematografía". Que además se haya convertido en un generador de decenas de textos sobre la profesión es un bonus track, no sólo disfrutable sino también de permanente consulta.

HITCHCOCK POR HITCHCOCK

Ed. Sidney Gottlieb

El Cuenco de Plata

Trad: E.Arguedas González

380 págs

$ 420

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