Reseña: Libros chiquitos, de Tamara Kamenszain

Carolina Esses
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13 de junio de 2020  • 00:00

Con Libros chiquitos le llega el turno a Tamara Kamenszain, poeta, ensayista y maestra de poetas, de formar parte de la colección Lector&s, conjunto de libros que ofrece un panorama en primera persona de la experiencia de lectura de distintos autores: verdaderos registros de época.

"Parece haber siempre una cadena de libros que impulsan la escritura de otros -dice Kamenzsain-, y parece ser que leer es así de dinámico cuando lo que provoca es un entramado de escrituras". Su propio punto de partida para este volumen es la lectura de Ensayo de vuelo, de Paloma Vidal, argentina radicada en Brasil desde los dos años, que a su vez escribió su libro a modo de apuntes, mientras volaba hacia San Pablo y leía La habitación alemana, de Carla Maliandi, y Buena alumna, de Paula Porroni. Haciendo propia la experiencia de Vidal -que es la traductora de sus libros al portugués-, la autora traza una poética de la lectura/escritura: aquella que escapa a los géneros, que se escribe al vuelo, en el ajetreo del viaje; una práctica de lo móvil, lo antisolemne.

Esos "libros chiquitos" a los que alude el título son libros de poesía, de lomo finito, que se pierden en los anaqueles de las librerías, y también novelitas -así las llama la autora- a lo César Aira o Mario Levrero. Libros inclasificables que tienen en la literatura argentina un gran padre: Macedonio Fernández. En su lista de antologables sigue con el poeta Héctor Viel Temperley y señala: "Casi diría que leer para mí es leer estribillos". Versos que se repiten como un murmullo a lo largo de los años y crean un puente entre lo vivido y lo leído. Un poema de Vallejo, por ejemplo, la lleva a pensar en la amistad. Le siguen Néstor Perlongher, Osvaldo Lamborghini, Juanele y poetas más jóvenes como Mariano Blatt. Kamenszain se detiene en anécdotas de la época en la que dirigía el área literaria del Centro Cultural Ricardo Rojas, en lo aprendido con el crítico Enrique Pezzoni, en la amistad con Josefina Ludmer y, mucho antes, en la tensión entre dos vocaciones: la filosofía y la literatura.

Se trata de un libro en el que se avanza con fascinación, como si se estuviera escribiendo a medida que se lee. En su tono hay un ir hacia adelante, un leer a tiempo con la época. Esto se ve en el uso del lenguaje inclusivo, y en la coda en la que cuenta cómo "leen" sus pequeños nietos, y también en su vocación por desacralizar la lengua, reconocer y hacer la única poesía que existe: la poesía viva.

LIBROS CHIQUITOS

Tamara Kamenszain

Ampersand

150 páginas $ 590

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