Retratos de seres vencidos
Sobre El último de la estirpe, de Fleur Jaeggy
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Por la descripción de escenas de mundos agotados, universos poblados por alumnos de colegios pupilos, suicidas por insomnio, madres que se sienten afortunadas por la muerte de sus hijos, jóvenes espías de la desgracia familiar o niños mendigos supervisados por ancianos, Fleur Jaeggy (Zúrich, 1940) se asemeja a una narradora posapocalíptica. En vez de fantasías aciagas situadas en el futuro, prefiere montar actos (sus relatos le deben más al montaje de frases que a la fluidez narrativa de la ficción clásica), anécdotas de un pasado al parecer impeorable con una cadencia pausada e hipnótica. Calificada de cruel, de contar con frialdad y distancia, de ser una cronista de la desesperación de criaturas solitarias, Jaeggy es más bien una humorista, cuyo objeto favorito de burla son las ilusiones del humanismo.
Los temas que ella deshace, como si fueran los copos de nieve que saturan los escenarios de sus textos, se acoplan sin esfuerzo a la acción taimada de las frases: "Había leído acerca de un señor que se pasaba el día en su habitación mirando por la ventana a una tortuga en el jardín de abajo. Y la tortuga le devolvía la mirada, Durante años se hicieron compañía. La tortuga se convirtió en su heredera", se lee en "La heredera", que narra la historia de una niña expósita poco agradecida con su benefactora. En un encuentro con Oliver Sacks en un restaurante de Nueva York, la narradora le presta más atención a un pez –cuya vida depende de lo que elijan los comensales– que al autor de Musicofilia, al que ella pinta como un individuo fornido con gran apetito.
En los textos del nuevo libro de la autora suiza (cuya madre nació en Buenos Aires), se adjuntan además piezas breves protagonizadas por los poetas Joseph Brodsky e Ingeborg Bachman, amigos de Jaeggy; la sutil digresión provocada por un almuerzo con Sacks, el recuerdo de Olga Lengyel en Auschwitz e historias desgajadas de uno de sus libros anteriores, Los hermosos años del castigo. Aunque cueste creerlo de una literatura tan exigua como la de Jaeggy, de sus historias aún pueden brotar otras. En ellas se posan las miradas lunáticas de las narradoras, ya sea sobre retratos de un museo perdido ("Creo que es una ladrona", dice la voz narrativa sobre el retrato de una dama desconocida), el aspecto de una mansión ("Las paredes de las habitaciones de la casa están desnudas, blancas y cerriles. Calvas") o el entorno de los lagos del norte italiano, donde la autora creció: "Todo el paisaje es una ostentación de felicidad. Esto es lo que conmueve y la pone a una triste". Con El último de la estirpe Jaeggy obtuvo el premio internacional Giuseppe Tomasi di Lampedusa en 2015.
Sus relatos y novelas cortas (como El temor del cielo, Vidas conjeturales, El ángel de la guarda y Proleterka) causaron sensación por su registro anticlimático, acuminado, perverso a la manera de la obra de Balthus (y de la narrativa del hermano de Balthus, Pierre Klossowski). También fueron acusados de anémicos por los lectores que buscan efectos especiales en cada párrafo. Ella, sin embargo, cuenta con una reserva de recursos favoritos, a los que acude en esta nueva colección de retratos de seres derrotados por la familia, por la locura, por la sociedad o por la falta de deseo. Entre esos recursos priman los contrastes, las síntesis gélidas, lo que se disgrega. Las frases cortas, que quizás imitan la falta de aire en esas regiones distantes –registros de la claustrofobia en mansiones, guetos e internados– rehacen el camino narrativo de Jaeggy, similar a un laberinto donde acechan (o del que se escapan) no uno sino varios monstruos. Porque los personajes de El último de la estirpe, como las ninfas y los faunos de las imágenes que ella vacía en "La visitante", no desean otra cosa que la renuncia: "Ahora son felices, oscuramente felices. Suscribieron la palabra de la asceta: permanecer en la propia cárcel, en la cárcel pintada, y observar la propia nada".
EL ÚLTIMO DE LA ESTIRPE
Por Fleur Jaeggy
Tusquets
Traducción: Beatriz de Moura
192 páginas
$ 292






