Sacre Coeur, la obra que le regaló el artista argentino Jorge Martorell al papa Francisco
El Sumo Pontífice fue sorprendido con el presente durante la audiencia general del miércoles en la Plaza San Pedro
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En la audiencia general del miércoles 12 en la Plaza San Pedro, el papa Francisco recibió un presente inesperado. El artista argentino Jorge Martorell (Tucumán, 1962) le entregó en persona una obra realizada por él.
“El Papa pensó que era para bendecir el cuadro, ya que muchas personas le llevan objetos e imágenes, pero se sorprendió cuando le dije que era para él. Me tomó las manos, me preguntó sobre la técnica y el concepto de la obra”. Así fue como Martorell, sobrino nieto de la artista salteña María Martorell, le dio a Francisco la obra titulada Sacre Coeur, rebautizada en italiano Sacro-Cuore, en la Plaza San Pedro. Es decir, Sagrado Corazón.

La obra de Martorell integra una serie de trabajos hechos con vino tinto malbec, “bebida nacional argentina”, indica el artista tucumano. “Vengo realizando ese trabajo desde 2005. Por este sello distintivo y por innovación en la técnica, me invitan a presentaciones nacionales e internacionales. Las más recientes fueron en el Palais de Tokyo, Musée d'Art Moderne de Paris, en el Chateau Luchey-Halde á Merignac y en el Laboratoire BX Galerie et Centre Actif d'Art Contemporaine, en Bordeaux”, cuenta.
El origen de sus trabajos con vino surgió de manera espontánea, luego de que Martorell fuera seleccionado como artista del proyecto de embellecimiento de la red de Subterráneos de Buenos Aires. En una clínica de obra con Eduardo Medici, una de las telas se manchó con vino. El maestro lo impulsó a crear a partir de esa mancha. “Luego fui elegido para la intervención artística de la Estación Medalla Milagrosa de la Línea E, en Parque Chacabuco. No faltó mucho para que, con el intermedio del secretario de Protocolo de la Santa Sede, monseñor Guillermo Karcher, pudiéramos darle forma al proyecto”, añade.
Martorell había realizado una beca de formación y crítica de arte en Roma, de la mano de un prestigioso curador italiano y en visita a la Basílica de San Pedro, tomó notas e hizo bocetos de varias esculturas. Así surgió la serie Veni Vidi Vici y Todos mis santos, que presentó en Casa Bodega Nieto Senetiner de Buenos Aires. Eran rostros de esculturas célebres pintados con vino tinto. El encuentro, dice Martorell, fue único: “En el momento en que el Santo Padre me mira, ya conectamos una gran emoción.”






