Reseña: El vendedor de tabajo, de Robert Steethaler

Felipe Fernández
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17 de agosto de 2019  

Franz Huchel, de diecisiete años -el protagonista de El vendedor de tabaco, novela de Robert Seethaler- llega a Viena en 1937, procedente de un pueblito de una región rural de Austria. Su madre viuda le ha conseguido trabajo en un estanco, un local que vende diarios, artículos de papelería y productos de tabaquería. La narración se desarrolla dentro del marco de la anexión de Austria por Alemania y refleja, mediante distintos incidentes, la progresiva imposición de la barbarie nazi.

El local representa un espacio de pluralidad ideológica donde se venden periódicos de distintas tendencias políticas y en el que, una vez que los nazis controlan el gobierno, se convierte en la sucursal de un pensamiento hegemónico porque -según descubre el muchacho- todos los diarios repiten prácticamente el mismo contenido.

Uno de los clientes del estanco es Sigmund Freud. Entre él y Franz se establece un simpático vínculo que constituye el elemento más atractivo de la obra. Seethaler (autor de Toda una vida) acierta en la composición de los dos personajes principales. Dota a su protagonista de un candor valiente y bondadoso, y ofrece un retrato humanizado de Freud.

Resulta difícil contar algo sobre el horror nazi que ya no haya sido contado. Por eso no debe esperarse de El vendedor de tabaco un enfoque innovador o nueva información al respecto, pero la prosa del libro, amable, no se pierde en un exceso de descripciones y es la mejor aliada de un argumento sencillo que busca mantener en primer plano los matices de la historia.

El vendedor de tabaco

Robert Seethaler

Salamandra

Trad.: Ana Guelbenzu

222 págs./ $ 595

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