Una “mamushka” en Olivos
“Nuestra Justicia necesita una reforma profunda y democrática”. (De Alberto Fernández)
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Quizás sea su estilo. Traje, camisa blanca, corbata monocromática y saco siempre abierto. Y se podría discutir por qué nadie del área de protocolo se anima a decirle al Presidente que para estar de pie debe tener el saco abrochado. Se podría inferir que opta por el saco abierto para disimular cierto exceso de contorno abdominal, aunque me inclino a pensar que es por una razón más imaginaria que estética: ¿cuántos Alberto Fernández caben en Alberto Fernández? ¿En un solo traje y con el saco cerrado correctamente podría entrar?
Su contradicción discursiva es permanente y quizás lo más preocupante del asunto es que se vincula con temas institucionalmente delicados. Si ayer hubiera dicho que ama el postre vigilante de queso y dulce de membrillo y mañana afirmara que prefiere la versión con dulce de batata, la cuestión no pasaría de una anécdota gastronómica. Un goloso que no puede contenerse. Pero cuando se trata de ser la cabeza gobernante, dar barquinazos en temas como la seguridad jurídica mueve a pensar que el Presidente es una especie de “mamushka” (una figura hueca de madera liviana de la iconografía rusa que en su interior alberga otras tantas exactas de menores tamaños).
La “mamushka” que se veía en 2013 estaba enfrentada a su actual socia política por sus cuestionamientos judiciales y defendía a la Corte. Un tuit de Alberto Fernández de junio de aquel año lo mostraba picante frente a ella: “Si CFK no entiende por qué la Corte es un ‘contrapoder’ deberíamos averiguar quién la aprobó en Derecho Constitucional. Basta de Sofismas!”. Esta semana, en cambio, la “mamushka” de turno se alineó con su vicepresidenta en su cruzada contra la Corte para plantear: “Nuestra Justicia está deslegitimada y necesita, de manera urgente, una reforma profunda y democrática”.
En el medio, hace apenas dos meses, hubo una “mamushka” contenta con que la Justicia le permitiera pagar $1.600.000, que es menos de la mitad de una jubilación mensual de la vicepresidenta, para cerrar la denuncia contra la inolvidable fiesta de cumpleaños de Fabiola Yáñez durante la cuarentena más estricta que aquella “mamushka” de 2020 había decretado.
La gran diferencia entre las artesanales mamushkas, que en Rusia son llamadas matrioshkas, con la presidencial es que ni siquiera cada una de sus versiones más pequeñas son réplicas exactas. Lo único seguro es que todas están dibujadas con el saco abierto.







