
Una Máxima argentina altera la vida holandesa
Desde que el príncipe heredero Guillermo Alejandro enlazó el corazón de la joven porteña, ha crecido entre el público holandés el interés por las tradiciones argentinas. Pero no todo es amor para la novia: intelectuales y políticos cuestionan el pasado de su padre
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AMSTERDAM.- Un desconcertante aroma a churrasco inunda Dam Straat, la principal peatonal de esta ciudad de angostos canales y apurados ciclistas. Por sus cines, parrillas y pizzerías, cualquiera diría que es la calle Lavalle de no ser porque al final se vislumbra el imponente edificio del Palacio Real, construido en el siglo XVII como la octava maravilla del mundo.
"Es tan bonita. Es un sueño... ¿quién hubiera imaginado que una latinoamericana se acercaría al trono holandés? ¡Y nos deja tan bien! Es un encanto, siempre sonriente y segura de sí misma." Graciela Martínez, una morocha camarera, dice todo al tiempo que deposita platos con bifes del tamaño de un buque sobre las mesas del restaurante Los Argentinos.
Su pasión está dirigida a Máxima Zorreguieta, la joven que se ganó el corazón del príncipe heredero holandés, Guillermo Alejandro, y que está a punto de transformarse en la mejor exportación argentina a este país.
"Desde que ella apareció públicamente del brazo del príncipe la gente no hace más que venir a probar los platos argentinos, ansiosos por conocer los sabores del país de su futura reina. Ha despertado una curiosidad terrible."
La mujer dice todo esto con sorprendente entusiasmo, teniendo en cuenta que no es argentina, sino chilena y que vive en Holanda desde hace más de dos décadas. Y no es la única. "Los latinoamericanos de origen judío en Amsterdam nos reunimos aquí todos los viernes, a las 16.30, para intercambiar las últimas noticias que tenemos sobre el romance. Máxima se ha transformado en nuestra heroína."
La mayoría de los holandeses comparte el sentimiento. Con su esbelta figura y elegancia sin exceso de lujo, requisito sine qua non en esta igualitaria comunidad, Máxima se ha convertido en un fenómeno social.
Las chicas corren a la peluqería en busca de su look de cabello largo, lacio y rubio, las universidades no hacen más que recibir pedidos de estudiantes interesados en pasar un año sabático en la Argentina y hasta la prensa, que se ensaña con ella por otras razones, no duda en utilizar su figura como punto de venta.
La revista femenina Story, por ejemplo, ofrece un Maxima Pashmina Sjaal (Chal de Pashmina de Máxima) gratis a quienes se suscriben a la publicación e ilustra la publicación con una foto tomada a la muchacha en un quiosco de Buenos Aires.
"Nunca vendimos tantos ejemplares como desde la aparición en escena de Máxima. Es una bendición", confiesa Wilma Nanninga, editora de la revista del corozán Privé, como en la mejor época de Lady Di, cuando bastaba colocar en Londres una foto de la rubia princesa británica en tapa para asegurarse un 20 por ciento más en las ventas.
Máxima es la novia oficial del príncipe heredero desde Septiembre de 1999. La pareja se conoció en marzo de ese año. Algunos dicen que fue en Nueva York, otros en Sevilla y unos cuantos, en Bariloche, durante unas vacaciones pasadas de "incógnito" por el príncipe.
Desde que el palacio confirmó su status Máxima ha tomado clases de holandés con una profesora en Nueva York y su carrera en la sucursal del Deutsche Bank ha quedado suspendida. Tiene un departamento en el Palacio Real en La Haya al lado de donde vive el príncipe. Cuando viaja a Bruselas usa el departamento del más joven de la familia, el príncipe Constantij. Y hasta se hace atender por el mismo dentista que la reina.
Hace una semana los novios esquiaron juntos en Zürs, Austria, compartiendo alojamiento con la princesa Carolina y su esposo, lo que no es precisamente una receta para evitar la atención de los paparazzi . Esta semana se aprestan a repetir el mismo rito en las montañas de Canadá.
La relación es sólida y es evidente que quieren demostrarle al mundo que no tienen nada que ocultar.
Pero no todo es de color de rosa. El padre de Máxima, Jorge Zorreguieta, formó parte del gobierno de la última dictadura militar de la Argentina. Su cargo comenzó siendo menor, subsecretario de Agricultura, entre 1977 y 1978 y nunca pasó -al menos oficialmente- de ser secretario de la misma cartera hasta 1981. Ahora es presidente del Centro Azucarero Argentino y de la Fundación Vasco Argentina Juan de Garay.
A los ojos de la prensa holandesa, sin embargo, es como si se tratara de Mengele. No importa que la ministra Graciela Fernández Meijide, que perdió un hijo en la "guerra sucia" diga no comprender por qué "no festejan el hecho de ver una pareja enamorada" y que el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini haya confirmado que "no hay cargos pendientes en contra del señor Zorreguieta" y que "la Argentina no tiene nada que decir al respecto".
En los últimos días, por ejemplo, la cadena de televisón Network y el diario conservador Trouw utilizaron como fuente el libro El dictador que pretende ser una biografía de Jorge Rafael Videla, recientemente publicado en Buenos Aires para afirmara que Zorreguieta fue "coordinador" del golpe de 1976.
Esto fue lo que motivó esta semana a Guillermo Alejandro a sugerirle a la prensa que leyera La Nación del 27 de febrero último en la cual Videla niega haber suministrado el material sobre el cual se basa el libro. Horas más tarde, el mismo Zorreguieta se haría eco del tema en una breve charla telefónica con el programa de actualidad televisivo "Nova", admitiendo con un parco: "Por supuesto" que, como Videla, lamentaba lo ocurrido durante la dictadura.
Una entrevista al ex ministro Juan Alemann ya había por entonces enturbiado aún más el panorama al supuestamente asegurar que un profesor universitario amigo de Zorreguieta había sido secuestrado durante la dictadura, y que el secretario de Agricultura logró su liberación tras mucha insistencia. Esto sirvió para afirmar que Zorriegueta tenía suficiente poder político como para influir y que, en lugar de oponerse a la brutalidad del regimen, utilizó ese don para provecho propio.
Sea esto verdad o no, lo cierto es que la actitud de los medios contrasta aquí enormemente con la opinión pública. De acuerdo con una encuesta difundida por Radio Nederland, un 89 por ciento de los holandeses apoya la boda del príncipe heredero, con sólo un 3 por ciento firmemente en contra.
Basta con recorrer las calles de Amsterdam para recoger la misma impresión. "En la sociedad seria, esto no se discute más -sostiene Sara, asistente en el quiosco Athenaeum Nieuws Centre de la calle St. Lucien-. El debate se está desarrollando ahora en el nivel de los tabloides británicos y a la gente no le interesa más."
Peter Heno, en el Foto Studio de Waterlooplein, frente al Teatro de la Opera, lo confirma. "La prensa insiste en hablar del tema, pero, francamente, no sé por qué. En la Argentina juzgaron a los militares y Zorreguieta no figuró entre los procesados. ¿Quiénes somos nosotros para acusarlo si los argentinos no le encontraron ningún cargo?" Lo que la prensa refleja diariamente es la creciente inquietud de una influyente minoría de intelectuales y políticos que están dispuestos a todo para impedir el casamiento.
Uno de ellos, Maarten Mourik, habla desde el promontorio moral de quien prefirió ser esclavo de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial antes que ceder en la defensa de los principios democráticos.
Mourik fue uno de los 50 estudiantes que se negaron a suscribir en su villa natal, Streefkerk, un documento que reconocía la ocupación alemana. Esto le costó dos años de trabajo forzado en una fábrica de municiones en Berlín. Y es lo que explica que no esté dispuesto a excusar a Zorreguieta por haberle estampado la firma al decreto que dio nacimiento al gobierno de facto aceptando la "eliminación física" de la subversión.
A los 78 años, el dolor de la juventud se ha transformado en determinación. A diferencia del resto de los críticos, este ex embajador holandés ante la Unesco y la OCDE ha hecho algo al respecto. Mourik presentó, el 12 de enero último, una denuncia en la fiscalía de Amsterdam en contra de Zorreguieta, el almirante Massera y Federico Roussillón (capitán de la marina nombrado por Massera como persona de contacto entre Agricultura y la cúpula militar) por haber violado la Convención Internacional contra la Tortura. Un argumento similar al empleado en Londres contra Augusto Pinochet.
En su hogar, una tradicional granja holandesa 108 kilómetros al norte de Amsterdam, Mourik explicó a La Nación los alcances de su ofensiva: "Yo no quiero impedir que el príncipe se case ni interrumpir su relación amorosa. Lo que busco es impedir que una persona vinculada con una dictadura amenace nuestro sistema de normas y valores. El problema no es con Máxima, sino con el príncipe. Es él quien nos ha colocado en esta situación y es él quien tiene que abdicar al trono si quiere a Zorreguieta como suegro. Este hombre es, como mínimo, culpable por asociación. Sino sabía de los desaparecidpos, debería haberlo sabido. Realmente no puedo soportar la idea de que nuestro futuro rey llame un día abuelito a un hombre que jamás pidió perdón por sus errores".
Pero no hay que equivocarse. Mourik no está dispuesto a frenar sus acciones ni frente a una disculpa de Zorriegueta -como muchos proponen-, ni siquiera ante la abdicación.
"Es demasido tarde. No sería serio comprometer a mis abogados ni a la gente que me apoya para detener todo a medio camino. Si la fiscalía se niega a escuchar mi caso, apelaré hasta las últimas consecuencias. De ser necesario, hasta llegar a la Corte Suprema".
Pocos, él incluido, creen que la batalla judicial concluye a su favor. Lo que Mourik busca es permanecer pendiendo como una espada de Damocles el tiempo más largo posible.
"He lanzado una piedra en un charco muy sucio y ahora me contento con mirar las ondas expansivas", confesó con la sonrisa enfant terrible .
Jan van Walsem, diputado del partido de la coalición gobernante D-66, comparte el axioma: "Si el príncipe sigue su corazón, tiene que abandonar el trono". Pero estima que le problema "no es judicial, sino político" y está dispuesto a para la lucha si Guillermo Alejandro renuncia a la corona.
Toda boda de la familia real en Holanda debe ser aprobada por el Parlamento, pero Van Walsem admite que, de hacerse hoy una votación, su propuesta merecería el respaldo "de sólo 10 de los 150 miembros de la Cámara baja". El resultado sería aún peor para el Senado.
Entre un café y otro el diputado dijo a La Nación que recibe entre 600 y 700 e-mails diarios sobre el tema; alguno de apoyo, pero otros también de rechazo, incluidas unas cuantas amenazas de muerte. "Las pasiones están corriendo muy alto".
La mayoría de sus colegas busca una fórmula de compromiso para resolver el "problema Zorreguieta". Algunos se contentan con que no aparezca en el balcón del palacio. Otros quieren que Máxima pida a su padre que no participe del casamiento y que ella haga una aclaración a sus futuros súbditos de sus convicciones democráticas rechazando públicamente el papel de su padre en la dictadura. También hay quienes dicen que es Zorreguieta el que debe pedir "disculpas públicas". Una minoría se inclina por una boda en la Argentina.
La reina, el primer ministro y la familia argentina probablemente están negociando en este momento algunas de esas opciones. Muchos creen que el sorprendente anuncio oficial del que el príncipe Friso, segundo en la línea de sucesión no es homosexual fue una forma de indicar recientemente a algún tozudo que el escenario de la abdicación sigue siendo una alternativa. Aún cuando todo el mundo sabe que Guillermo Alejandro es el hombre más popular del reino.
Críticos y simpatizantes están convencidos de que la pareja se casará antes de fin de año. Y por varias razones. La primera sería la enfermedad de dos personas allegadas a Guillermo Alejandro, su abuelo, el príncipe Bernhard, y su padre, Claus. Este último se cree que padece cáncer, más allá de una depresión de larga data.
Otra razón son los comicios generales en mayo del año próximo. La idea sería concretar la boda con suficiente antelación, de modo que el tema no se torne en un asunto electoral y permita al ministro Win Kok defender la moción con todas sus fuerzas.
Lo que aún no se sabe es cuando se hará el anuncio oficial del compromiso. Algunos dicen que será antes del 17 de mayo para permitir, ese día, a la pareja asistir de la mano al casamiento del príncipe Constantij, con la hija de una eurodiputado, Laurentien Brinkhorst.
Lo más probable, sin embargo, es que sea en junio, justamente para evitar que Máxima y Guillermo Alejandro se roben, sin querelo todas las cámaras.
Alemann
El economista Juan Alemann, consultado por La Nación en Buenos Aires, dio su versión acerca de los conceptos vertidos en una entrevista para un medio holandés.
"Es cierto que hablé sobre el profesor amigo de Jorge (Zorreguieta). Pero lo mío iba en un sentido totalmente contrario -asegura Alemann-. Yo quería remarcar la estricta división que existía entre civiles y militares, ya que sólo después de mucha insistencia él logró la liberación de su amigo.
"Yo mismo, que integraba el equipo de Martínez de Hoz, intercedí por varias personas desaparecidas y nunca tuve suerte."
Alemann, que asegura haber atendido a varios medios holandeses por esta situación, advierte la poca seriedad con la que los periodistas manejan el tema. "No tienen idea de lo que pasó en nuestro país. Jorge, al igual que tantos otros que formábamos parte de ese gobierno, cumplía una función estrictamente técnica. Correr este desempeño hacia otro terreno, sólo puede hacerse cuando median la ignorancia y la mala fe.
"Por otro lado, y suponiendo que él hubiera tenido otro tipo de participación, estamos hablando de la hija. No se puede condenar a la hija por las supuestas culpas del padre que, a mi entender, en este terreno son inexistentes. Es como volver a la época medieval."




