Reseña: El oasis, de Mary McCarthy

Diana Fernández Irusta
Una sátira sobre utopistas frustrados
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11 de enero de 2020  

Mary Mc Carthy (1912-1989) era la escritora que, en la década de 1950, las estadounidenses de veintipico amaban leer; al menos, aquellas que se preguntaban tres o cuatro cosas acerca del lugar de la mujer, las ambiciones profesionales, el discurso social sobre la maternidad, el sexo, el amor. Así lo afirma Vivian Gornick en su prólogo de El oasis, novela breve que McCarthy publicó en 1949. En sus páginas destacan rasgos de estilo que mantienen su eficacia a la hora de la lectura contemporánea: sostenido ritmo narrativo, descripciones punzantes, ironía demoledora.

En la época en que escribió El oasis McCarthy era una brillante habitué de los circuitos de la intelectualidad neoyorquina. Su camino no había sido sencillo. Huérfana de padre y madre, fue criada en el Medio Oeste por sus abuelos paternos, en condiciones de profunda aridez material y emocional; luego se instalaría en Seattle, donde iniciaría la formación intelectual que la llevaría a Nueva York, al ambiente editorial, la crítica, el periodismo cultural.

El oasis se nutre de las observaciones que la cáustica McCarthy había venido haciendo en el mundillo del progresismo neoyorquino y que llevaría a su apogeo en El grupo (1962), su novela más famosa. Aunque se trata de una historia ficcional, en su época fue leída en clave: varios de sus personajes guardan un parecido demasiado estrecho con ciertas celebridades de la izquierda intelectual, particularmente los marxistas antiestalinistas de The Partisan Review.

Fuente: LA NACION

En El oasis no se habla de revistas, pero sí de un grupo de bienintencionados izquierdistas que, en los albores de la Guerra Fría, se deciden por un gesto radical: fundar una colonia con aspiraciones libertarias, a la que llamarán Utopía. Apenas el proyecto toma forma y se inicia el pequeño éxodo hacia un enclave montañoso alejado de la ciudad, emergen las miserias, mezquindades, contradicciones o, simplemente, las torpezas más ridículas. También surgen dos bandos: los "puristas" y los "realistas", que rizarán el rizo del debate ideológico al tiempo que lidiarán con la novedad de la vida comunitaria, la ausencia de luz eléctrica, el trabajo manual.

Tal como anticipa Gornick, el registro de McCarthy es ácido, pero no despiadado. Hay un dejo de simpatía por ese rejunte de utopistas frustrados; simpatía que no le impide ser mordaz ni suscitar, con cada situación y personaje, una sonrisa liberadora.

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EL OASIS

Por Mary McCarthy

Impedimenta. Trad.: Raquel Vicedo. 183 páginas. $ 1700

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