Una visita guiada por el Museo Emilio Caraffa
Martín Kovensky, Guillermo Roux, Carlos Alonso, Rosa González, Fernando Oliva y Alfredo Echevarrieta exhiben sus obras en la ciudad de Córdoba
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Hasta el 17 de marzo, el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa, situado en la ciudad de Córdoba (Av. Poeta Lugones 411), presenta una variedad de muestras de artistas argentinos contemporáneos que, pese a la diversidad de intereses, técnicas e incluso trayectorias, guardan entre sí algunas correspondencias y afinidades. Martín Kovensky, el tándem Guillermo Roux- Carlos Alonso, Rosa González, Fernando Oliva y Alfredo Echevarrieta prestigian con sus trabajos las salas del remozado museo dirigido en la actualidad por Jorge Torres. Quizás un denominador común entre todos ellos resida en la expresión plástica de la sensibilidad, figurada en las obras de diferentes modos: en el uso distorsionado de la figura humana, en la armonía tensa de luces y sombras, en la captura del espacio mediante diagramas imposibles, en el uso de la escritura en las obras (o de la obra como signos de una carta), en las atmósferas cargadas de recuerdos violentos.

"Ha habido mucha circulación de visitantes en el verano, por eso abrimos en enero de 10 a 13 y de 18 a 21", comenta Torres. En febrero el Caraffa abrirá en su horario habitual, de 10 a 20. El precio de la entrada es accesible: 15 pesos, y las instalaciones del museo, confortables, bien acondicionadas y con vistas insólitas de la ciudad.
En Las casas, serie de dibujos de Kovensky, se perfila el nomadismo del artista nacido en Buenos Aires en 1958, ahora habitante del coqueto pueblo cordobés de La Cumbre. Mediante acertijos visuales, Kovensky traza itinerarios propios y ajenos, reflexiona en imágenes sobre las formas de asimilar las mudanzas y crea en el plano diferentes refugios (Sala 1). Guillermo Roux y Carlos Alonso, dos de los grandes, llevaron a Córdoba Mano a mano, muestra conjunta concebida como "un encuentro entre pares, sin solemnidad", en palabras de María Paula Zacharías en el catálogo de la muestra. Roux y Alonso intercambiaron dibujos a medio terminar como si fueran postales incompletas, con un destinatario todavía incierto. Esas obras fueron resueltas, a la distancia, con la experiencia del oficio de ambos: hay desnudos femeninos, autorretratos, autorretratos a dúo y ensueños. (Y los destinatarios se dan cita en la Sala 2.)

Sorpresas animadas
La maravilla del Caraffa aparece en la Sala 3. Allí está montada Ramos generales, la muestra antológica de la artista cordobesa Rosa Mercedes González, conocida en la provincia como "Rosita". La Fundación Vittal presentó en diciembre un libro sobre su obra, que en marzo se presentará en Buenos Aires. La artista y también ilustradora de libros para niños nació en 1955 en Córdoba. Estudió Artes Plásticas en la escuela provincial de Bellas Artes Dr. Figueroa Alcorta, donde años más tarde se desempeñó como docente; en la Escuela Provincial de Bellas Artes Dr. Raúl G. Villafañe de San Francisco y en el Centro de Educación por el Arte de Valle Hermoso. Su obra plástica forma parte de importantes espacios de arte como el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario o el Caraffa, y también de colecciones privadas. Recibió el primer premio del Salón OSDE en 2005 y, en ilustración, el Premio Runner Up de la Bienal Noma Concours Foro Picture Book Ilustration (Japón), en 2001. "Sus esculturas, objetos, bordados y dibujos conforman un aparente juego de niños para adultos. La sensación por momentos de espiar por la mirilla las escenas íntimas de las ‘muñecas bravas’, o de ser mirados por personajes de múltiples rostros que parecieran desprenderse y apropiarse de las paredes, se traduce en un estado de continuo asombro y disfrute del humor, la ironía y la poesía que exuda la obra", escribió Luz Novillo Corvalán sobre la obra de González. Torres resalta la incidencia del aspecto lúdico en la obra de la artista así como también su relación con el trabajo de Joseph Cornell. Curada por Mariana Robles, artista y licenciada en filosofía, la muestra se asemeja a un alocado museo dentro del museo, con piezas provistas de un humor insólito, a la manera de Lewis Carroll o Leonor Fini; otras con pizcas de malicia (como en la obra Sillita eléctrica) o de ternura, como el extraordinario bordado Corte y confección. La serie Joyas naturales incluye bordados de pájaros que, según la artista, "tienen mala prensa o son ‘fieritos’".
En las salas 6 y 7, se exhiben varios trabajos recientes del artista Fernando Oliva (Buenos Aires, 1943), donde juegan el marco como elemento compositivo, el collage y una estética temporal insinuada en empastes velados, superposiciones de capas de colores e ilusiones ópticas. Las obras de Oliva parecen viejas ventanas que provienen de universos en proceso de clausura. El mundo de Wotam es el nombre de la exposición de los trabajos gráficos y pictóricos del artista cordobés Alfredo Echevarrieta (1953); en ella rinde homenaje a sus maestros -entre ellos, Carlos Alonso, César Miranda y Hermenegildo Sábat- y recorre con táctica mitad gestual, mitad catártica las tinieblas y fantasmagorías legadas a la fuerza hace ya cuarenta años por la última dictadura militar.









