Vínculos tóxicos
¿Será este otro año donde ese amor tóxico con el que uno se va a dormir, se despierta y convive todo el día esté nuevamente presente? Ese amor que a uno le habla todo el día y espera respuesta constante, pese que uno a veces no tiene ganas, o tiempo, o fuerzas. Ese amor que uno sabe que empezó con emoción, como todo lo nuevo, pero que poco a poco se transformó en una dependencia total, por el cual pasa todo, a toda hora, en todo momento, Navidad, Pascuas, vacaciones en Cariló o acto escolar. Sin embargo, tal vez este sea el año en que uno le ponga un freno y le diga basta a esa lógica de esclavitud constante, a esos cantos de sirenas que provocan un vínculo falsamente atractivo, porque todos saben que ahí realmente no hay nada más que una relación vacía. O, dicho de otra forma: una relación por conveniencia. Porque si bien uno es contaminado por ese vínculo, también uno se nutre y se siente beneficiado en algún punto. Si no, no estaría pendiente en todo momento de cuánta energía ponerle -o cargarle- para que dure. Por eso, este año sería ideal cortar con ese noviazgo tóxico, empezar de cero y ponerle un freno de una vez por todas al celular. Es una gran oportunidad, están todos debidamente notificados.












