Ziauddin Yousafzai: "En las sociedades patriarcales, el nacimiento de una niña no se celebra"
El padre de Malala Yousafzai, la joven paquistaní activista en favor del derecho a la educación de las mujeres de su país, aboga por la abolición de normas discriminatorias contra la mujer que se transmiten de generación en generación
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"En las sociedades patriarcales, el nacimiento de una niña no se celebra. Pero cuando Malala nació y miré sus ojos, me sentí profundamente honrado", confiesa Ziauddin Yousafzai, el padre de Malala, la joven de 17 años que fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz el año último.
En una charla TED brindada en Vancouver en marzo de 2014, Yousafzai reconoce que la campaña que su hija emprendió en 2007 -y que, además de galardones le valió un tiro en la cabeza disparado por miembros del régimen talibán en 2012-, pone en evidencia la enorme cantidad de injusticias que vienen padeciendo muchas mujeres en todo el mundo, como es el caso de las que tienen la desgracia de nacer en el seno de sociedades regidas en forma patriarcal o tribal.
"A los 5 años, cuando las niñas deberían ir a la escuela, deben quedarse en la casa -describe-. Hasta los 12 años, de alguna manera, tienen una buena vida. Se pueden divertir, pueden jugar con sus amigos en la calle, y se pueden mover en las calles como mariposas. Pero cuando entran en la adolescencia, cuando cumplen 13 años, se les prohíbe salir de la casa sin un acompañante masculino. Dejan de ser libres. Se convierten en el llamado honor del padre y de los hermanos y de su familia. Hay una norma más en las sociedades patriarcales que se llama obediencia. Se supone que una buena chica tiene que ser muy tranquila, muy humilde, y muy sumisa", se lamenta Yousafzai, maestro y fundador de su propia escuela.
Lo cierto es que ya el nombre escogido para su hija preanunciaba un destino de heroísmo para la niña: Malala está inspirado en el nombre de una luchadora legendaria de la libertad en Afganistán: Malalai de Maiwand y, como tal, logró cortar ese círculo vicioso, que se transmite de generación en generación. "A los cuatro años y medio la admití en mi escuela. Usé la educación para la emancipación", reconoce este hombre, figura fundamental en la vida de su hija, como bien puede advertirse en "El me llamó Malala", documental estrenado hace pocos días en nuestro país, que hace foco tanto en el recorrido de la joven como en el vínculo con su padre.









