
¿A qué edad y cómo se encara una charla sobre educación sexual?
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Hace tiempo que venía con ganas de escribir acerca de sexualidad y no me decidía a hacerlo.
Oscilaba entre el pudor y el temor a una falsa auto-superación.
No me gustan, por ejemplo, los notas que dan consejos sobre sexualidad como lo hacen o harían sobre moda, no puedo pensar el sexo (la sexualidad, en rigor) sólo como sexo. No se si me explico (ni sé si me entiendo).
Decidí finalmente encarar el tema indagando mi propia historia.
¿Cómo fue que descubrí y viví este aspecto? ¿Cómo fue revelándose y creciendo esa faceta, esa actividad, ese ejercicio, ese juego?
A ver, estamos en el blog de la mamá, sin sexualidad no habría mundo, no habría madres, no habría hijos.
Hay algo en ese encuentro de cuerpos, en ese encastre de lo femenino con lo masculino que es fundante, que es indiscutiblemente vital... indiscutiblemente creativo.
Me decidí, pues, a indagar en mi historial. Y decidí, por otro lado, abordar el tema en partes.
No pretendo agotarlo en una sola entrada... De hecho, ya algo hemos escrito (hace tiempo).
Pienso en sexualidad (en cuanto genitalidad) y lo primero que recuerdo es aquella charla explicativa de cómo "se hacían los niños" que me dio madre. Mamá.
Madre, mi mamá, ni se debe acordar de aquella escena.
Ah, sí, madre montó una escena.
No fue que metió un bocadillo en una sartén que alguien o una circunstancia dejó servida. No. Ella eligió escenario, eligió el momento y me encaró... estábamos aterrizando en la carpa del balneario, Punta Mogotes, Mar del Plata y fue entonces que...
-María Inés, tenemos que hablar.
Me recuerdo sentada en esas típicas sillas de mimbre pintabas de verde (o de blanco), sentadas ambas, de cara al mar, de cara al horizonte, allá a lo lejos... y madre explicándome muy somera y técnicamente cómo era que hombres y mujeres concebían hijos.
No sé si uso el término "pito".
Definitivamente no usó el término "pene".
Sí recuerdo que fue bien precisa en relación a los órganos femeninos (diferenció la vagina de la uretra...).
No dio mucho lugar a preguntas. Ella me había explicado el abecé, sintiendo probablemente que ya habría cumplido con lo suyo.
También se anticipó en el tiempo y me habló de menstruación. De la sangre. Supongo que aquel veraneo también sintió que su hija estaba creciendo, que estaba acercándose a aquel umbral, a aquel pasaje.
Madre no era exactamente una mujer reprimida. Sí heredera de un legado, sí una mujer que obedecía a una época.
Y yo, sí. Yo sí lo era. Era muy tímida. Y aquello me había impactado. No podía creerlo.
El pene, el miembro masculino, penetrando, entrando en el cuerpo de la mujer, dejándole una semillita.
No quise saber más.
Querría seguir jugando a la casita robada, a los palitos chinos, leyendo La Pequeña Lulú y Patoruzito. Querría irme a comprarme un waffle o acaso un licuado. Querría ir al Sacoa de Alem a jugar al Pacman o ir pedir autógrafos a los jugadores de Boca y River en las Torres de Manantiales.
Después de aquello, tengo otro recuerdo.
Imagino posterior a aquella charla. Aunque quizás haya sucedido antes.
Recuerdo estar en el balcón del departamento de Juramento 2021 y asomarme por la ventana del dormitorio de mis padres. Asomarme y ver el cuerpo semi-desnudo de madre, boca abajo, imagino estaría durmiendo. Y mi padre, a su costado.
Recuerdo mirar aquello sin entenderlo. Volver caminando sigilosa al dormitorio de mi hermano y contárselo:
-Nico, mamá está así y asá...
Y recuerdo a mi hermano minimizando el hecho.
...
Ya después de aquello, lo que sigue en el tren de recuerdos, es el día de mi primera menstruación.
Estaba en el club, tenía el trajo de baño... Creo que mis padres estaban de viaje, ¿yo estaría al cuidado de mi abuela?
Sí recuerdo sentirme muy incómoda, haberme puesto un short y haberme sentado a respirar la molestia y la vergüenza.
Haberme sentado para juntar coraje y pedir ayuda.
Haberlo hecho recién al llegar a casa, desde el baño del departamento.
Haber vivido todo aquello con temores, sin palabras casi.
No me echo la culpa a mí ni le echo la culpa a nadie.
Así fue mi primer acercamiento a la sexualidad, precario, fragmentado. Así se dieron los hechos.
Sí agradezco haber tenido la posibilidad de crecer y liberar muchas timideces propias y/o heredadas y poder hoy observar aquellos recuerdos, traerlos al presente, no sólo por amor a la nostalgia...
...sino para tenerlos en cuenta, para saber qué conviene al momento de guiar a mis nenas.
¿Cómo se encara una charla de educación sexual? ¿A qué edad?
Mi hija mayor ya tiene 7. ¿Es momento para hablar del tema?
Ahora que llegué al final del texto se me vino otro recuerdo.
Una herramienta no menor en todo aquel descubrir y entender... Charla de Johnson & Johnson en el colegio. ¿Con Pablo Rago en el papel protagónico?
Otra punta para la próxima noche retro.
Pero volvamos a lo nuestro
Y vayamos paso a paso.
En principio, ¿ustedes qué recuerdan?
¿Leyeron alguno de estos libros? En aquella época me hubiera gustado tenerlos.



PD: Y como siempre, para contactarse por privado, me encuentran en FB. ¡Muy buen fin de semana!
OLVIDO: ya lo dije en un comentario, pero quería dejar aviso acá arriba. En el listado de hitos televisivos me olvidé de V Invasión Extraterrestre. Camilo mismo me lo dijo en el desayuno del martes mientras preparaba el texto. Acá va fotito.

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