
Las chicas sólo quieren divertirse
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Este sábado sí.
Este sábado sí quería divertirme. O mejor dicho, sí quería que mis hijas se diviertan.
Sí tenía fuerza o energía extra para trasladarme a otro punto de la ciudad (a otro punto en otro barrio), todo fuere por complacerlas.
"Estás viva, estás subida a la calesita, estás teniendo esta tremenda experiencia. Millones de otros seres humanos ya pasaron por este plano, ahora te toca a vos, juntos a otros millones, tus coetáneos, pero todos están de paso, es un sólo tiempo. Largo pero finito al fin y al cabo".
Y no sé si fue la conciencia del milagro, de la maravilla (o del disparate que implica estar vivo y saberse vivo), o que necesitaba con urgencia implicar al cuerpo en actividades (para distraerlo), pero sentí: ¡hoy, sí, hoy salgamos!
Y eso hicimos.
Tomamos colectivo, subte, caminamos y llegamos. A la plaza de juegos. A corretear en medias, a treparse, a zambullirse en un pelotero, a repetir incansablemente "mami, ¿me compras esto?, ¿me compras aquello?". A encapricharse por un rato con helados, a seguir trepándose, tirándose, saltando, exhibiéndose, buscándose, riéndose.
Y madre conversando animada con amiga, con Ine (otra Ine), amiga a la que mandé sms para saludar y oh, casualidad, estaba libre y relativamente cerca de donde estábamos, así que se vino y también fue de la partida.
A la salida seguí malcriándolas, malcriándome. "¿Quieren curitas de Pooh y princesas? Daaale". "¿Upa, Lupe? Uh, mamita, bueeeno" (y se quedó dormida arriba mío, pero yo estaba tan feliz de estar juntas que disfruté hasta del temblequeo de brazos que sentí por culpa de su peso).
Y fue tal la comunión del trío que no sólo me convidaron, sin que les pida, sus papas fritas durante el camino (que me convide China, vaya y pase, ahora no es común que la enana menor me estire insistentemente su manito). Y no sólo eso, decía, sino que cuando llegamos a casa, sólo querían ordenar y limpiar la cuna, deseo que yo había estado expresando. Entonces nos pusimos las tres, trapo y alcohol en gel en mano, a quitar stickers (de la cabecera). Y en un momento, viendo que ya eran las 8 y que se habían pasado todo el santo día moviéndose, pienso: "ya se merecen tele". Así que a los segundos se las ofrezco: "¿quieren ir a mirar tele?"
-No, mami, ¡esto es más divertido que mirar la tele!
(Casi me desmayo).
¿Y ustedes? ¿Cómo pasaron su fin de semana? ¿Cuál fue el momento más lindo que vivieron? ¿Cómo se sienten hoy, arrancando la semana?
Dejo mini-video del sábado:
Nota de color: Ahhh, el viernes nació la quinta prima de mis hijas, Juana. Hija del hermano de Fede y de mi cuñada. ¡Bienvenida Juana! Todavía mis niñas no pudieron conocerla, pero hete aquí que JUSTO, JUSTO en el momento en que Juana estaba aterrizando, nosotras, sin saberlo, estábamos recibiendo unos preciosos regalos (encargados) para ella. No soy de mencionar marcas, a menos que se trate de emprendimientos de lectoras que por algún motivo me entusiasman mucho... ¡Y éste es el caso! Me enamoré de los colchoncitos para cochecitos (¡no sabía que existían! Lo que los necesité en su momento), y de una sillita portátil de tela, para atar a cualquier silla grande, que me pareció utilísima. Si quieren quedar bien con un regalo o si necesitan para sus propios hijos, les recomiendo los productos de Gabriela, sin dudarlo: Lorenza Básicos

PD: Email para el encuentro: presenteenelencuentro@gmail.com, y las que quieran sumarme como amiga en FB, me encuentran como Ine Sainz
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