
Remar en kayak a la luz de la luna,por el Delta
Relajante y aeróbico a la vez, avanzar de noche por el río se traduce en una experiencia íntima, de camaradería y máximo contacto con la naturaleza
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La pala se hunde en el río y la embarcación avanza suave entre las selvas en galería, se abre paso entre juncales y cortaderas, pétalos de flores silvestres y raíces desnudas. Apenas iluminadas por la noche, son muchas las postales impregnadas en la memoria luego de una remada nocturna por los arroyos y canales del delta. El anfitrión es el río. La invitada es la luna.
Antes de llevar las embarcaciones al agua, Patricio Redman, el guía de esta salida, reparte chalecos salvavidas, luces delanteras y destelladores traseros. Enseguida ofrece una breve introducción sobre técnica y seguridad. El grupo se compone de unas 12 personas, algunas más experimentadas que otras, listas a abandonar tierra para ceder paso a los misterios del río y la noche. En total, cubriremos una distancia aproximada de 16 kilómetros bajo un cielo blindado de estrellas.
"Vamos a un ritmo más bien pausado, con una cadencia que nos permita una remada fluida y que se pueda sostener en el tiempo. Esa es la clave", advierte el guía.
Después de cruzar el río Luján, avanzamos por el primer tramo del Fulminante, un canal de remo muy tranquilo y silencioso donde la vegetación y la atmósfera intimista del Delta se revelan como un bálsamo para domar el espíritu, a pocos minutos de la ciudad.
"Remar en estas embarcaciones es una actividad muy relajante por el contacto con el agua; además amplía la capacidad aeróbica y fomenta el desarrollo muscular de tronco y brazos. Es divertido, y nos permite practicarlo en ambientes naturales", explica Redman que dirige esta tradicional escuela de kayak habilitada para Turismo Activo según las nuevas regulaciones del municipio de Tigre.
Cecilia es radióloga, tiene 35 años y éste es su bautismo: "Me gusta la sensación de estar sentada arriba del agua, navegar de noche. Descubrí un paisaje del delta que no imaginaba. Pura armonía en contacto con la naturaleza", asegura.
Así, tranquilamente seguimos remando hasta llegar al Gambado, continuamos hasta el río Sarmiento y empezamos a navegar aguas arriba. En el trayecto pasamos frente a la casa- museo Sarmiento, cubierta por un gran templete de vidrio, retomamos por el Espera y desde allí seguimos hasta el río Rama Negra Chico, donde comenzamos a remar aguas abajo hasta la base de la Escuela (río Sarmiento 50), con playas y arboledas, donde hacemos una parada para cenar al calor de un fogón e intercambiar experiencias de camaradería.
Valentín tiene 12 años, y vino con su papá a participar de la cuarta salida embarcado: "Me gusta el agua. Ésta es mi primera salida nocturna y es algo completamente diferente a lo que conocía. Es otra cosa", sentencia misteriosamente.
Martín es comerciante y es un apasionado del Delta y su vegetación. Practica kayak desde hace algunos años. Cuenta que hizo el curso básico, y después de participar de las primeras salidas fue por más y se anotó en una travesía de día completo al Paraná. "Fue espectacular. Llegué cansado, pero como se hace a un ritmo relajado permite disfrutarlo de punta a punta. Sorprende tanta tranquilidad a pocos kilómetros de Buenos Aires", asegura.
Para aquellos que desean profundizar en este tipo de experiencias, la escuela de kayak dicta cursos para perfeccionar la técnica y organiza travesías con distintos niveles de exigencia, que pueden extenderse hasta tres días. "Nuestros alumnos tienen un promedio de edad de 40 años. Es gente a la cual le encanta la naturaleza y siempre soñó con poder recorrerla en kayak. En unas cuatro o cinco clases -que comprenden las prácticas de técnicas de paladas, timón, apoyos laterales, reingreso al bote, carta náutica para saber armar un recorrido-, la persona aprende lo básico para dominar la embarcación", resume el guía.
Después de cenar un riquísimo pollo al disco, Patricio Redman invita emprender lentamente el regreso a casa. Los últimos 50 minutos de navegación se desarrollan en completo silencio. A los lejos, las primeras luces de la ciudad anuncian la proximidad de la costa. El anfitrión es el río. La invitada es la luna.
Datos útiles
Escuela de Kayak Patricio Redman:
Los paseos nocturnos salen a las 19 horas desde Paseo Victorica 50, a cuatro cuadras de la estación Tigre del ferrocarril Mitre. Cuesta 250 pesos, incluye cena (pollo al disco), bebida libre y café. Se recomienda llevar mochila con ropa de recambio y un buzo. En total, la salida dura cuatro horas, de las cuales dos horas y media son de remada.
Próximas salidas: sábado 8 de noviembre, Paraná de las Palmas (salida de todo el día), 170 pesos. Sábado 15 de noviembre, Remada a la luz de la luna llena, con cena, fogón y gaseosa libre, 250 pesos.
Informes: 15 4164 6921 o por mail: patricioredman@gmail.com.
Más información: www.patricioredmankayak.com.ar




