A los 78 años, murió el diputado Alfredo Bravo

Sus restos son velados en el Congreso
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27 de mayo de 2003  

Maestro de escuela, dirigente gremial e incansable militante en organismos de derechos humanos, el diputado socialista Alfredo Bravo falleció en la madrugada de ayer, a los 78 años, tras padecer graves problemas cardíacos.

El presidente del Partido Socialista (PS) se hallaba internado en el Centro Quirúrgico Callao, donde murió a las 4.30, luego de haber sufrido tres infartos de miocardio en la madrugada del sábado. Sus restos serán velados hasta hoy, a las 10, en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación e inhumados, al mediodía, en el cementerio de la Chacarita.

Un persistente desfile de dirigentes políticos -incluido el presidente Néstor Kirchner-, familiares y amigos y la llegada de más de 25 ofrendas florales sólo en las primeras tres horas del velatorio reflejan el afecto que Bravo despertó a lo largo de su vida.

Con brazaletes rojos, miembros de la juventud socialista mantuvieron una guardia simbólica alrededor del féretro durante toda la jornada. A un costado, Leandro y Daniela, los dos nietos de Bravo, derramaron lágrimas. También estuvieron sus dos hijos, Daniel y Gustavo, y su esposa, Marta Becerini.

"Fue el mejor de todos nosotros. Y lo despedimos como a un senador electo", destacó el diputado socialista Oscar González en referencia a la disputa judicial que mantenía Bravo desde 2001 con el flamante ministro de Justicia, Gustavo Beliz, por la tercera banca de senador nacional por la Capital,

Su hijo Daniel consideró, incluso, que "el maltrato judicial de la Corte" y "la designación de Beliz como ministro de Justicia ayudaron" a agravar la salud del legislador.

Bravo había nacido en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el 30 de abril de 1925. Pero, desde los seis años, vivía en la ciudad de Buenos Aires, donde se recibió de maestro, un cargo del que hablaría con orgullo durante el resto de su vida.

Afiliado al PS a los 17 años, comenzó a combinar el ejercicio de su profesión con la militancia gremial. En 1973 fue designado secretario general de la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera).

A fines de 1975, fue uno de los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), que aumentó su actividad a partir del golpe militar de 1976.

Cárcel y torturas

En septiembre de 1977, Bravo fue secuestrado por el gobierno militar mientras daba clase en una escuela secundaria para adultos. Sólo en 1979, luego de soportar extremas torturas, la cárcel en la penitenciaría número 9 de La Plata y un régimen de libertad vigilada, el dirigente recuperó su libertad plena.

Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, se desempeñó como subsecretario de Actividad Profesional Docente, cargo al que renunció en 1987, en desacuerdo con las leyes de obediencia debida y de punto final dictadas por aquel gobierno.

En 1991 obtuvo una banca en la Cámara de Diputados, cargo que renovaría sucesivamente en 1995 y 1999. Tras el fracaso de la Alianza, en 2001 comenzó un acercamiento político con la entonces diputada radical Elisa Carrió, con quien fundó ARI unos meses después.

La relación con Carrió también culminó en forma abrupta hacia octubre de 2002, y el socialismo lo eligió como candidato a presidente para las elecciones del mes último, en las que obtuvo poco más del uno por ciento de los votos.

Hincha fanático de River Plate, amante del tango y de las largas tertulias con amigos, con Alfredo Bravo se va un hombre que dedicó su vida a luchar por sus convicciones.

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