Aborto legal: Silvina García Larraburu, el primer voto "celeste" que devino en "verde", al borde del llanto

Silvina García Larraburu (Río Negro) confirmó en el recinto de la Cámara alta que votará a favor del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo y se convirtió, así, en la primera legisladora que da un giro de 180 grados en relación a la postura que adoptó en 2018
Silvina García Larraburu (Río Negro) confirmó en el recinto de la Cámara alta que votará a favor del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo y se convirtió, así, en la primera legisladora que da un giro de 180 grados en relación a la postura que adoptó en 2018 Crédito: Captura de video
Gustavo Ybarra
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30 de diciembre de 2020  • 12:32

La senadora Silvina García Larraburu (Río Negro) confirmó en el recinto de la Cámara alta que votará a favor del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo y se convirtió, así, en la primera legisladora que da un giro de 180 grados en relación a la postura que adoptó en 2018.

"Mi voto es por una mujer libre, que pueda decidir por su propia conciencia; mi voto es un voto deconstruido, es un voto afirmativo", cerró García Larraburu su intervención, durante la cual en un momento quedó al borde del llanto.

La legisladora fue la única integrante de la bancada kirchnerista, en aquel momento escindida del PJ, que hace poco más de dos años votó en contra del proyecto que, como ahora, había llegado al Senado con la aprobación de la Cámara de Diputados.

Silvina García Larraburu, el primer voto "celeste" que devino en "verde"

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Poco más de diez minutos le bastaron a la senadora rionegrina para justificar su cambio de postura, que también justificó su nueva postura en que el aborto ahora llegó acompañado por el proyecto de los Mil Días, de apoyo a las embarazadas y los recién nacidos, y en el cambio de Gobierno registrado entre aquel debate de 2018 y este de ahora.

"La propuesta que hoy desarrolla nuestro Gobierno es integral, superadora, que dialoga de frente con el Plan de los mil días, pensada para que nadie tenga que interrumpir su embarazo por vulnerabilidad económica", aseguró.

Más aún, García Larraburu agregó que "hoy hay un Ministerio de Salud robustecido, un nuevo Ministerio de las Mujeres, una política concreta de salud pública, con perspectivas de género y una promesa de campaña de nuestro Presidente que estamos cumpliendo".

"En este contexto, comprendí que más allá de mis creencias estamos ante un tema que requiere un abordaje de la salud pública", completó la senadora por Río Negro.

El de la promesa de campaña fue, precisamente, uno de los ejes en los que se basó el trabajo de convencimiento al que fue sometida García Larraburu por parte de sus compañeras "verdes" del bloque del Frente de Todos. De hecho, la rionegrina obtuvo su reelección el año pasado, en la misma boleta con Alberto Fernández.

En la misma situación se encuentran varios senadores oficialistas que, por ahora, se pronunciaron en contra o mantienen dudas sobre si apoyar el aborto como Antonio Rodas (Chaco), Sergio Leavy (Salta) y Edgardo Kueider (Entre Ríos).

Entre lágrimas

García Larraburu quedó al borde del llanto en un tramo de su discurso. Fue mientras relataba la "la historia real de Marina", el devenir de una mujer embarazada que, dijo, siente "culpa" y espera un "castigo divino", que se percibe "sola" y "desprotegida".

"Como Marina, muchas de las mujeres que estamos aquí en el recinto somos parte de una generación bisagra: nos criamos con unos parámetros del deber ser, lo que era correcto, lo que se esperaba de nosotras, de lo que era legítimo", continuó.

Silvina García Larraburu
Silvina García Larraburu Crédito: Captura de video

Luego de hacer un racconto por el cambio de época y la "deconstrucción" feminista, su "fuerte" pertenencia peronista y sus creencias personales y religiosas, Larraburu completó la "historia de Marina". Fue el momento en el que se emocionó.

"El final de la historia de Marina es diferente a lo que imaginamos: ella tenía sus ahorros y los pudo invertir en una operación clandestina, que de milagro salió bien. Marina lloró, se deprimió, se levantó y siguió, formó una familia. Marina no olvidó y la tristeza la visita de vez en cuando, porque toda decisión tiene un costo. Marina sigue con su fe intacta y no se atreve a juzgar a otra mujer. Porque sabe que solamente quien estuvo en sus zapatos puede entender lo que se siente y solo las mujeres", contó la senadora.

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